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Energía

China Cierra la Brecha del Carbón Limpio

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Tanto Estados Unidos como China están concentrándose en tecnologías para hacer que la energía derivada del carbón no contamine.

  • por Peter Fairley | traducido por Rubén Oscar Diéguez
  • 18 Diciembre, 2008

Si varios proyectos propuestos llegan a buen término, China parece estar decidida a superar a los Estados Unidos en lo que se refiere a aplicar tecnologías para hacer que la energía derivada del carbón no contamine. Una empresa conjunta establecida por las empresas de servicios públicos de China, GreenGen, abrió caminos nuevos con la primera central de gasificación integrada de ciclo combinado (IGCC) de China, y firmó acuerdos para construir dos más.

A su vez se estanca la IGCC en los Estados Unidos. En febrero, el Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE) canceló un proyecto de demostración de tecnología IGCC avanzada llamado FutureGen, y las preocupaciones climáticas paralizaron todos excepto uno de los más de 30 proyectos IGCC propuestos por empresas de servicios públicos de los Estados Unidos desde 2000.

Ahora GreenGen es el proyecto más avanzado de su clase en el mundo, según Ming Sung, un representante en Asia y el Pacífico para la Fuerza de Tareas del Aire Limpio. Esta es una empresa de consultoría medioambiental sin fines lucrativos, establecida en Boston. Ming dice que “ellos están en la delantera debido a que han completado el diseño de la ingeniería, eligieron a petición el equipamiento principal e iniciaron la preparación del terreno y el trabajo en los cimientos.”

El mes pasado, el gigante del petróleo y del gas, BP, reforzó la posición de China como líder de tecnología para carbón limpio al establecer un centro de investigación de $73 millones de en Shanghai con la Academia de Ciencias de China, para ayudar a comercializar tecnologías tales como la captura y el almacenamiento (CCS) y la gasificación. Como otra señal del rol audaz repentino del país en lo referido a tecnología ecológica, el gigante de baterías chino, BYD, lanzó ayer el primer vehículo híbrido plug-in producido en masa.

Lo que apuntala el liderazgo potencial de China en la energía de carbón carbono-neutral, es su gran pericia en la gasificación. Para 2010, China habrá instalado 29 proyectos de gasificación contando desde 2004, comparado con ninguna en los Estados Unidos. Esto lo establece el Consejo de Tecnologías de Gasificación, un grupo comercial ubicado en Arlington, VA. La mayoría de estos establecimientos chinos transforman al carbón en gas sintético (o syngas) para introducirlo en los catalizadores que sintetizan los elementos químicos y los combustibles. El syngas es una mezcla de monóxido de carbono e hidrógeno. La tecnología IGCC utiliza el mismo syngas para que funcionen las turbinas y generen electricidad con mucha menos contaminación que las centrales de carbón convencionales. Por ejemplo, los niveles de mercurio y hollín son cercanos a los que se ven en las centrales a base de gas natural, mientras que el dióxido de carbono sale como una corriente pura que es más fácil de capturar y aislar.

Hasta hace poco, las empresas de energía chinas ignoraban la tecnología IGCC debido a que las centrales de carbón eran más fáciles de construir y operar. Pero Guodong Sun, un experto de política tecnológica, en la Universidad Stony Brook de Nueva York, dice que Green Gen y una cantidad pequeña de proyectos IGCC están adquiriendo velocidad gracias a una mezcla de incentivos gubernamentales, regulaciones estrictas para el medio ambiente, y una preocupación incipiente por la “auto-imagen” corporativa entre los productores de energía principales de China. Sun dice que GreenGen, por ejemplo, es importante para el gobierno nacional como símbolo de tecnología surgida en China.

El proyecto planea iniciar una central IGCC de 250 megavatios en Tianjin en 2010 utilizando un gasificador novedoso diseñado por el instituto de Investigación de Energía Termal en Xian, la central también proveerá algo de syngas y calor a las centrales químicas locales. GreenGen piensa catapultar el rendimiento del diseño del gasificador de la central piloto de 36 toneladas por día, a la escala comercial de 2.000 toneladas diarias.

Y GreenGen se está preparando para aumentar más: en abril, funcionarios de GreenGen y Tianjin firmaron un acuerdo para dos unidades IGCC de 400 megavatios. Mientras tanto, la empresa de servicios públicos china Huaneng, más interesada en GreenGen , inició un proyecto piloto en su central de carbón de Beijing este verano.

Mientras que empresas municipales de calidad de aire apoyan los planes de GreenGen, Sun dice que también le dan importancia a otro proyecto IGCC que él cree que se construirá. Se trata de una central IGCC de 200 megavatios en Hangzhou propuesta por Huadian Power Internacional, una empresa de servicios públicos china. Sun expresó que “para el proyecto Huadian, el factor más importante es la reglamentación referida al dióxido de azufre y la lluvia ácida. Se le pone un tope a las emisiones de SO2 en Hangzhou y la IGCC es una solución excelente”.

Tanto GreenGen como el proyecto Huadian reciben un pequeño apoyo financiero del Ministerio de Ciencia y Tecnología de China. Sun dice que eso acarrea un prestigio importante para las empresas de servicios públicos involucradas. “Estas subvenciones gubernamentales reconocen su liderazgo tecnológico, y significan mucho más que dinero para las empresas chinas”.

Ming de la Fuerza de Tareas del Aire Limpio, explica cómo las empresas de servicios públicos involucradas racionalizan la inversión en tecnología IGCC más costosa, aún con una subvención gubernamental pequeña. Dice que, aunque el sector de electricidad de China está técnicamente desregulado, la Comisión de Desarrollo y Reforma Nacional (NDRC) es quien tiene la última palabra respecto de las tarifas que ganen las centrales de energía nuevas por cada megavatio-hora que suministren. Por lo tanto, puede ajustar las tarifas para asegurar una rentabilidad por proyecto que responda a los intereses locales o nacionales, y así permitir que las empresas de servicios públicos experimenten.

Sin embargo, el control de la NDRC también desacelera el progreso de las IGCC si se debilita la voluntad política. Ming reconoce que la NDRC puede estar menos dispuesta a aprobar proyectos que impongan costes más elevados para los clientes, dada la crisis económica actual.

James Childress, director ejecutivo del Consejo de Tecnologías de Gasificación, sostiene que proyectos como el de GreenGen son políticos en gran medida. “Lo están haciendo para que no se note tanto la política de ‘Sólo quema el carbón y no te preocupes por ello’. En el clima económico actual, no puedo imaginar que exista un impulso para hacer algo serio respecto del CO2”, concluye Childress.

En cuanto a las perspectivas de la IGCC en los Estados Unidos, el proyecto de la IGCC de Duke Energy de 630 megavatios en Edwardsport, IN, es el único que avanza a nivel nacional. Esto es porque provee un medio para utilizar el carbón con alto contenido de azufre de Indiana, que produce demasiada contaminación como para usarlo en centrales convencionales. Todas las demás propuestas del IGCC están envueltas en una moratoria sobre la energía nueva derivada del carbón impuesta por los reguladores estatales para el medio ambiente y las empresas de servicios públicos. Los reguladores no se fían del cambio climático ni del impacto económico de las emisiones de carbono.

El año pasado, por ejemplo, Tampa Electric pospuso los planes para una unidad comercial de IGCC en Florida, junto a una unidad de demostración en funcionamiento construida con el apoyo del DOE en los años 90 después de que el estado hubiera anunciado un plan para el cambio climático.

En este momento, las empresas de carbón y de servicios públicos que respaldan el proyecto FutureGen están esperando que el presidente electo Obama inicie repentinamente sus proyectos y algunos otros. Reforzaron su compromiso con el proyecto esta semana al adquirir un terreno de $ 6,5 millones en Illinois donde ubicarlo. Sin embargo, Childress expresa poca esperanza respecto a que haya acción rápida. Expresa que “el viento, el sol, la biomasa y otras energías renovables ocupan un lugar más importante”.

Childress predice que la gasificación del carbón prosperará eventualmente en los Estados Unidos, pero más como “carbón sigiloso” que como IGCC. Dice que las empresas de servicios públicos utilizarán la tecnología de la gasificación para generar gas natural sintético para que las centrales de gas sigan funcionando. “Lo llamo carbón sigiloso porque de un modo u otro, vamos a necesitar más gas. Si no puedes poner carbón en el inicio de los procesos de la central para hacer electricidad, lo pondrás en el inicio de los procesos de la central para hacer gas natural”, concluye Childress.

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