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Cadenas de bloques y aplicaciones

De familias a investigadores: los lazos que cortará el veto a WeChat

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Unos 19 millones de usuarios en EE. UU. se verán perjudicados si se cumple la prohibición de usar la 'app' china. Además de afectar a miles de familiares y amigos, los especialistas alertan de que la restricción provocará la pérdida de información sobre China que puede ser útil para el Gobierno estadounidense

  • por Karen Hao | traducido por Ana Milutinovic
  • 19 Agosto, 2020

En enero de 1989, mi padre de 26 años cambió su vida para mudarse al otro lado del mundo. Nunca había viajado en un avión y mucho menos fuera de China. Pero un profesor estadounidense le había ofrecido un posdoctorado, una oportunidad que no podía rechazar.

Cuando aterrizó, realizó una única llamada desde un teléfono público del aeropuerto para avisar sobre su llegada: no a su casa, sino a su universidad. Tenía 100 dólares y las llamadas internacionales eran demasiado caras. De todos modos, sus padres, que todavía vivían en su pueblo natal, no tenían teléfono. Durante los siguientes siete años, los costosos vuelos de vuelta a casa no eran una opción. En cambio, se mantuvo en contacto con su familia por carta: escribía sobre Estados Unidos, sobre su programa y, al final, sobre su nueva esposa, mi madre.

Los teléfonos llegaron al pueblo de mis abuelos después de que yo naciera. Mi padre les pidió que instalaran uno para poder llamarles a casa. Por exorbitantes que fueran aún los precios de las llamadas internacionales, la promesa de una comunicación más fluida hizo que valiera la pena. Así comenzó un ritual semanal; él llamaba a sus padres, les contaba las noticias y disfrutaba escuchando las suyas.

No es exagerado decir que WeChat cambió la vida de mi padre. Cuando la app se hizo popular a mediados de la década de 2010 como un centro de mensajes, redes sociales, pagos y otros servicios diarios, les pidió a sus padres que instalaran internet para poder realizar videollamadas con sus teléfonos móviles. También encontró una manera de mantenerse en contacto con sus hermanos y volver a conectarse con sus viejos amigos. WeChat se convirtió en un enlace digital esencial que podía penetrar el Gran Cortafuegos chino.

Pero la continuidad de esta conexión está actualmente en duda. El 6 de agosto, el presidente Trump emitió dos órdenes ejecutivas en las que prohíbe a las personas en EE. UU. realizar "transacciones" con WeChat y TikTok en 45 días. Nadie conoce realmente la amplitud de las restricciones, si serán definitivas o permitirán alternativas, si se aplicarán solo a EE. UU. o si se eliminará WeChat de las tiendas de apps de Apple y Google a nivel mundial.

Aunque mi padre es optimista de que no serán muy estrictas, quizás por necesidad, teme despertarse un día sin su acceso a WeChat. "Si se prohíbe WeChat, básicamente desapareceré del grupo familiar de WeChat", asegura. "Todo cambiará. Tendría un gran impacto en mi vida".

Cortando lazos sobre la realidad china

Se estima que 19 millones de personas en EE. UU. usan WeChat a diario, según la empresa Apptopia. Estos 19 millones de usuarios representan al menos un orden de magnitud más de relaciones: con familiares y amigos, con compañeros de trabajo y con otros contactos. A nivel geopolítico, la prohibición de WeChat sería solo el último movimiento en la continua escalada de la administración Trump de su enemistad con China. Pero a nivel humano, se debilitarían o se romperían cientos de millones o quizá miles de millones de contactos, una pérdida innegable, aunque difícil de cuantificar.

Esto no solo afectaría a las personas como mi padre que perderían su principal canal para seguir sintiéndose cerca de su familia. También perjudicaría a empresas, periodistas e investigadores que dependen igualmente de la plataforma para realizar su trabajo con personas y entidades en China. Estas conexiones ahora frágiles representan, al fin y al cabo, la base de la relación entre Estados Unidos y China: son las que permiten a ambos países mantener un diálogo abierto y hacer crecer el comercio y las colaboraciones.

El investigador de la Universidad de Stanford (EE. UU.) Graham Webster, que lleva más de una década estudiando China, usa WeChat para comprender lo que está pasando dentro del país, ya que le sirve para llamar a los expertos chinos que se dedican a los temas en los que quiere profundizar y para mantenerse en contacto con sus colegas. Desde la pandemia, estos canales se han vuelto mucho más importantes porque sustituyen las interacciones personales. Webster ya ha notado cómo la pérdida de conversaciones directas ha reducido la capacidad de hablar con las personas sobre temas delicados, como los políticos.

"Perder el acceso [a las cuentas públicas de WeChat] sería trágico para la comunidad de investigación"

Además, si perdiera WeChat, recuperar esas líneas de comunicación directa sería mucho más difícil: el correo electrónico no es confiable porque la gente en China rara vez lo revisa y porque algunos mensajes desaparecen misteriosamente a menudo mientras cruzan las fronteras. Zoom, una de las pocas plataformas que sigue en pie, también se encuentra en un territorio inestable con los usuarios chinos porque no cuenta con las ventas directas de su servicio.

Pero incluso si hubiera otra forma de mantener la comunicación, no se podría acceder a las cuentas públicas de WeChat, es decir, a los blogs que suelen existir exclusivamente en el ecosistema de WeChat y sirven como una fuente crucial de información primaria. 

"Si pierdo el acceso a las cuentas públicas de WeChat, perderé mucha visibilidad sobre lo que piensan los responsables políticos chinos y qué políticas introducen, y cómo las explican y las debaten entre sí en chino para el público chino", explica. "Perder el acceso a ello sería trágico para la comunidad de investigación. Dañaría definitivamente la capacidad de Estados Unidos para tomar decisiones inteligentes sobre cómo tratar con China en el futuro".

El investigador estadounidense de la Universidad de Oxford (Reino Unido) Jeffrey Ding, que estudia la estrategia sobre la inteligencia artificial (IA) de China, también usa WeChat para mantenerse en contacto con sus familiares y amigos, así como con los expertos. Más del 80 % de los blogs y documentos que traduce como parte de su trabajo provienen de las cuentas públicas de WeChat y de los grupos de mensajería de WeChat, que incluyen a los investigadores chinos.

"Existen alternativas, y si tengo que adaptarme, lo haré", afirma. Por ejemplo, volverá a las llamadas telefónicas para sustituir sus videollamadas semanales con su abuela. Pero, aunque tiene más confianza en que podrá encontrar alternativas para sus relaciones más cercanas, le preocupan los contactos más débiles que perderá en su red. "No deberíamos rebajar la importancia de estos lazos 'más finos", subraya. "A veces, los vínculos menos fuertes pueden llevar a una comprensión mucho más profunda y abrir puertas cuando surge alguna oportunidad".

El gran daño a EE. UU.

Hay una razón por la que WeChat sigue siendo la única plataforma que todavía está disponible para comunicarse con las personas en China y es porque el Gobierno chino prohibió todo lo demás. Primero Facebook y Google, despuésTelegram y WhatsApp. "No es como si China no tuviera nada de culpa en esto", destaca Webster.

Pero, a su vez, tomar represalias tampoco es la solución. "Lo que está haciendo Estados Unidos básicamente es aprender de China", explica el ciudadano chino que trabaja como periodista en Estados Unidos Youyou Zhou, que confía en WeChat para hablar con sus fuentes y seres queridos. "Está creando la cibersoberanía y presume de proteger los datos de los usuarios en EE. UU. con acciones políticas y medios jurídicos para impedir la competencia. Simplemente no es lo que habría que esperar de un país liberal y libre".

"Lo que está haciendo Estados Unidos básicamente es aprender de China" 

Tanto Webster como Zhou están preocupados por que, con el tiempo, esta división perjudique a EE. UU. Lo que está sucediendo en China en este momento, según Webster, es "legitimante muy oscuro", incluyendo, por ejemplo, la creciente opresión de los uigures musulmanes en Xinjiang (China) y la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional en Hong Kong. Pero las acciones de la administración Trump van en contra de los intereses propios de Estados Unidos, opina Webster. 

"Si nos preparamos para una nueva guerra fría y no tenemos la capacidad para controlar los acontecimientos reales en China, creo que podríamos perder las oportunidades para conseguir mejores resultados a largo plazo. En esencia, romper todo tipo de conexión entre los dos lugares es una vía para un conflicto duradero".

Zhou descargó recientemente todos sus datos de WeChat anticipándose al peor de los casos. Webster se toma las cosas día a día. Ambos todavía esperan ver si las órdenes ejecutivas de Trump son incluso legales.

En cuanto a mi padre, sigue manteniendo videollamadas con sus padres en WeChat, mientras pueda, y enviando mensajes al grupo familiar con noticias sobre su vida. "El huracán Isaías arrasó la costa este de Estados Unidos y arrancó un pequeño árbol frente a mi casa", escribió recientemente junto a una foto. "Este año ha sido un verdadero desastre interminable", respondió su hermana en China. "Espero que todo pase pronto".

Cadenas de bloques y aplicaciones

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