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Salud y dinero: las dos grandes barreras del turismo espacial masivo

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Nuestro periodista experto en espacio, Neel V. Patel, detalla por qué todavía falta mucho tiempo para que la gente corriente viaje al espacio. Además del elevadísimo coste de lanzar un cohete, las personas deben estar preparadas física y psicológicamente para las condiciones y riesgos del viaje

  • por Neel V. Patel | traducido por Ana Milutinovic
  • 17 Septiembre, 2020

Cada semana, nuestros lectores nos envían preguntas para que las responda nuestro periodista especializado en el espacio, Neel V. Patel. Esta semana la pregunta va sobre cómo una persona normal podría ir al espacio.

Pregunta

¿Cuáles son las posibilidades para que los ciudadanos comunes vayan al espacio? Si se está haciendo tanto para que el espacio sea más accesible, ¿por qué no estamos viendo un impulso mayor para que una persona normal viaje al espacio? - Corey

La respuesta de Neel

Esta pregunta me recuerda a un episodio de la serie Los Simpson. Frustrada por la falta de entusiasmo público por el programa espacial de Estados Unidos, la NASA decide conseguir apoyo enviando a "una persona normal", Homer, al espacio. Esa hazaña casi termina en un desastre cuando las payasadas de Homer (comenzando con una bolsa de patatas fritas que subió a la cápsula a escondidas) destruyen el equipo de navegación, casi matándose a sí mismo y a la tripulación.

Una persona normal es más inteligente que Homer, pero ese episodio (que se emitió por primera vez en 1994 y cuenta con Buzz Aldrin como estrella invitada) en realidad plantea algunos problemas que persisten a día de hoy. El vuelo espacial todavía no es algo que una persona corriente pueda afrontar sin un entrenamiento riguroso. No es como tomar un vuelo alrededor del mundo. Hay intensos requerimientos físicos necesarios para el lanzamiento en órbita dentro de un cohete y para vivir en microgravedad durante más de un par de días.

Luego está el impacto psicológico de vivir y trabajar en un espacio tan reducido durante tanto tiempo. Las emergencias pueden surgir en cualquier momento, requiriendo una actitud muy tranquila incluso cuando su vida y la de sus compañeros de tripulación están en peligro. Es por eso que los astronautas entrenan durante años antes de volar al espacio. 

Otro problema es el dinero. Enviar a gente al espacio todavía es muy, muy, muy caro, y los viajes que no están financiados por un gobierno o por una empresa con muchos recursos se tienen que pagar del propio bolsillo. Cuando SpaceX lance su misión alrededor de la Luna en 2023, entre los seis a ocho pasajeros apuntados al viaje estará el multimillonario japonés Yusaku Maezawa. No se sabe cuánto pagará por ello, pero es de suponer que es más de lo que la mayoría de nosotros podría soñar en ganar en toda nuestra vida. La NASA quiere ofrecer visitas privadas para turistas a la Estación Espacial Internacional, y solo cobraría 35.000 dólares (29.500 euros) por noche para cubrir los alimentos y el soporte vital. Pero esa cantidad no incluye los costes de lanzamiento de un asiento a bordo de la cápsula que realmente va a la EEI, que podría ascender a 52 millones de dólares (43,85 millones de euros).

Eso no significa que el espacio siempre será inalcanzable para la gente de a pie. Virgin Galactic y Blue Origin planean ofrecer vuelos suborbitales que llevarán a las personas al espacio durante unos minutos y les permitirán experimentar la ingravidez y disfrutar de una vista de la Tierra desde lo alto. La preparación para estas misiones no es tan intensa, y cualquier persona sana debería poder ir. Las reservas de vuelos de Virgin Galactic cuestan 250.000 dólares (210.835 euros). Elon Musk ha dicho que su objetivo final es que un billete de ida a Marte a bordo de Starship cueste aproximadamente lo mismo, pero eso será en décadas. Volar al espacio nunca será barato, pero el coste irá disminuyendo.

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