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Tecnología y Sociedad

La gran víctima de la guerra tecnológica de China y EEUU son los usuarios

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La tensión entre ambos países es cada vez mayor y sus armas son las restricciones tecnológicas. Pero estas medidas no sirven para mejorar los servicios que las empresas ofrecen a los usuarios sino para reforzar las ideologías personales de ambos presidentes frente al resto del mundo

  • por Rui Zhong | traducido por Ana Milutinovic
  • 06 Noviembre, 2020

Las empresas nunca han sido capaces de separar sus actividades de la geopolítica. Actualmente, a las empresas tecnológicas les resulta cada vez más difícil trabajar en medio de la creciente tensión que existe entre Estados Unidos y China. Por más que intenten realizar una polinización cruzada a través de la investigación y las inversiones, el clima entre ambas potencias continúa deteriorándose en la lucha por la superioridad política, lo que acaba traduciéndose en precios más altos para los usuarios.

Aunque en estos momentos el actual presidente de EE. UU., Donald Trump, espera el resultado de los últimos recuentos para saber si repetirá cargo durante los próximos cuatro años, poco antes de las elecciones presidenciales de su país emitió una orden que tensó aún más la relación con el gigante asiático.

La reciente orden de la administración Trump aspiraba a ilegalizar e impedir la descarga de TikTok y WeChat por supuestas preocupaciones de ciberseguridad. Aunque finalmente ambas aplicaciones siguen disponibles en el país, la medida fue un desafío directo a los propios esfuerzos de China para construir la próxima generación de empresas de tecnología global.

En el corazón del conflicto residen dos políticas profundamente personales. Ambas aplicaciones sobreviven en China solo gracias a la buena voluntad del presidente, Xi Jinping, y ambas corren el riesgo de ser expulsadas de Estados Unidos por el orden del presidente todavía Trump.  

Los recientes ejemplos de WeChat y TikTok muestran cómo algunos líderes han adquirido demasiada influencia en la evolución de las tecnologías modernas. Al final, sus acciones egoístas tienen menos que ver con la ciberseguridad que con la preservación de los intereses políticos de sus respectivas administraciones. Antes de que entrara en vigor la orden del Departamento de Comercio de EE. UU. de eliminar ambas apps, ByteDance (propietario de TikTok) anunció un nuevo acuerdo con Oracle que convenció a la Administración Trump para permitir que TikTok siguiera operando en EE. UU.

La desinversión parcial de TikTok a Oracle y Walmart responde a la política personal de Trump. 

Pero, ese acuerdo parece que solo modifica los activos financieros de ByteDance a Oracle y Walmart, y traslada su plataforma de alojamiento estadounidense de Google Cloud a Oracle Cloud. No se anunció ningún cambio significativo en la supervisión de las prácticas de gestión de datos de la app, y la mayor participación en la propiedad que cambiará de manos es el 20 % de TikTok (con un valor estimado 42.892 millones de euros), lo que mantiene el control mayoritario en manos de ByteDance. 

Por otro lado, prohibir WeChat en EE. UU. no habría hecho mucho daño financiero a su propietario, Tencent, porque la prohibición no afectaría las inversiones altamente rentables de la empresa en videojuegos y películas. Además, la gran mayoría de los mil millones de usuarios de WeChat en todo el mundo permanecen en China continental, con solo 100 millones de descargas de la app en la tienda internacional de Google Play.

De hecho, el impacto económico más importante de la prohibición de WeChat (que fue paralizada temporalmente por un juez de EE. UU.) será limitar el gasto de los ciudadanos chinos en Estados Unidos, que confían en WeChat no solo para chatear sino también para realizar transacciones directas y pagos online. Y los usuarios de WeChat en EE. UU. que recurran a algunas alternativas plagadas de virus como resultado de la prohibición podrían poner en riesgo sus datos y a sí mismos.

Intereses políticos

En agosto de 2018, Xi declaró en que, "sin ciberseguridad no hay seguridad nacional". Dos años después, tanto él como Trump empezaron a explorar el significado de esa declaración, aunque cada uno lo hizo a su manera.

Xi ha integrado su ideología personal del "pensamiento de Xi Jinping" en su constitución y en las reglas de ciberseguridad de la nación. La propagación de rumores se ha convertido en delito bajo la oficina cibernética de China, y las menciones a Xi se controlan meticulosamente. Incluso en medio de la pandemia de coronavirus (COVID-19), las palabras clave relacionadas con la gestión de la pandemia por parte de Xi fueron bloqueadas, anteponiendo la protección del líder a los esfuerzos por investigar las dimensiones políticas de la pandemia.

Trump, por su parte, supuestamente solicitó cerca de 4.300 millones de euros del acuerdo entre TikTok-Oracle-Walmart para apoyar su recién creada comisión de "educación patriótica", y aseguró la participación del 20 % de propiedad estadounidense en TikTok Global. Tales movimientos no benefician ni a la infraestructura de ciberseguridad ni a la privacidad de los usuarios estadounidenses, pero lograron reforzar la ideología política de Trump en el período previo a las elecciones estadounidenses.

Adoptando la naturaleza personal de la política involucrada, TikTok respondió a la prohibición recurriendo a las conexiones comerciales y políticas que habían sacado a las corporaciones chinas de otros apuros con Estados Unidos en el pasado. En 2018, el gigante de las telecomunicaciones ZTE se enfrentó a las restricciones de la política estadounidense por violar las sanciones, por los temores de que la infraestructura de telecomunicaciones de la empresa pudiera provocar riesgos de seguridad. Al sufrir un bloqueo similar al de TikTok y WeChat, ZTE acordó un trato. Finalmente, las acciones políticas más estrictas contra la empresa se degradaron a una multa y así se superó el período de prueba.

La desinversión parcial de TikTok a Oracle y Walmart responde a la política personal de Trump. En el corazón del proceso de apelaciones de TikTok está la noción de que la seguridad política representa el camino hacia la supervivencia dentro de Estados Unidos de la Administración Trump.

Las preocupaciones por la seguridad supuestamente motivaron a la Administración Trump a prohibir TikTok y WeChat en primer lugar. Los investigadores que analizan ambas aplicaciones han documentado distintas vulnerabilidades de seguridad. Y en 2019 ByteDance pagó 4,89 millones de euros para resolver una demanda de la Comisión Federal de Comercio de EE. UU. por la gestión inadecuada de los datos de los usuarios menores de edad. No está claro si el acuerdo de TikTok mejorará la seguridad de la aplicación lo suficiente para que los usuarios estadounidenses puedan compartir sus datos de forma segura en la app.

Retroceder

Hasta la fecha, China no ha tomado ninguna represalia contra EE. UU. por su intento de prohibir sus aplicaciones, pero es muy posible que lo haga. El Gobierno de Xi emitió un comunicado (enlace en chino) anunciando una mayor supervisión de la actividad de las corporaciones privadas.

En los últimos años, China ha desarrollado su floreciente industria nacional de software, principalmente para vigilar y controlar la conducta de sus más de 900 millones de usuarios de internet. Ha establecido amplias leyes de ciberseguridad, en particular la Ley de Seguridad de Internet de China de 2017, y ha otorgado a los funcionarios del partido amplias competencias para garantizar su cumplimiento. Las empresas de internet están obligadas a cumplir los requerimientos de la policía.

Las empresas como Apple ya operan en China y se atienen a las frecuentes solicitudes de supresión. Las acciones de la Administración Trump contra WeChat y TikTok probablemente traerán restricciones más estrictas y otros obstáculos para las empresas estadounidenses que tratan de hacer negocios en China.

No obstante, al final, estos conflictos afectarán más a los usuarios estadounidenses de ambas apps. La eliminación de WeChat, en concreto, pondría en peligro la capacidad de la diáspora china para comunicarse con los miembros de la familia. A medida que el panorama geopolítico cambia a su alrededor, es posible que pronto se encuentren sin las herramientas tecnológicas de las que han llegado a depender.

*Rui Zhong es miembro del Wilson Center, y escribe e investiga sobre la política tecnológica y de negocios en China y Estados Unidos.

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