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Ian Forsyth/Getty Images

Biotecnología

Las farmacéuticas confían en sus vacunas frente a las nuevas mutaciones

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Responsables de Pzifer, Moderna, Lilly, Regeneron y BioNTech afirman que el pánico por la nueva variante de coronavirus de Reino Unido es exagerado y que sus productos seguirán siendo eficaces ante las próximas cepas o que, en el caso de las vacunas de ARN, podrán adaptarse rápidamente a los cambios

  • por Antonio Regalado | traducido por Ana Milutinovic
  • 29 Diciembre, 2020

La variante mutada del coronavirus (SARS-CoV-2) detectada a principios de diciembre en Reino Unido ha desatado alarmas en toda Europa y algunos países han llegado a prohibir la entrada a los viajeros procedentes de Gran Bretaña. Sin embargo, todavía no se sabe si esta nueva variante se transmite con más facilidad, como han advertido algunos científicos. Además, varias empresas de vacunas y medicamentos terapéuticos autorizados para la COVID-19 (Moderna, Pfizer / BioNTech, Regeneron y Eli Lilly) han afirmado que estaban haciendo pruebas o que ya tenían datos que mostraban que sus tratamientos también deberían tener efecto contra la nueva forma del coronavirus.

Y, aunque estos tratamientos se deben actualizar con el tiempo, la tecnología detrás de algunas de las principales vacunas las hace especialmente adecuadas para seguir los cambios de un virus en constante evolución.

La mutación que despierta temores

La nueva versión fue descubierta por los laboratorios británicos de secuenciación genómica y se relacionó con un grupo de casos de COVID-19 de rápido crecimiento en Londres (Reino Unido) y el sureste de Inglaterra. Los científicos que asesoran al Gobierno del país han especulado que podría ser hasta un 70 % más transmisible que las versiones conocidas de antes.

El virus de la COVID-19 ha ido acumulando mutaciones durante todo el tiempo, llegando a miles de ellas. Algunos científicos creen que la preocupación por esta última versión es probablemente exagerada, y que la agresiva secuenciación de ADN por parte de los científicos británicos y la reacción desmesurada de los políticos está provocando un pánico innecesario.

En una entrevista con la agencia de noticias RÚV de Islandia, el CEO de DeCode Genetics, Kári Stefánsson, afirmó: "No tenemos que preocuparnos por esta variante del virus y no deberíamos prohibir que las personas vuelen desde Reino Unido u otros países". Stefánsson, cuya compañía ha liderado las pruebas de COVID-19 y la investigación genética del virus en Islandia, cree que no hay "nada dramático" en la última variante, y que este impulso al pánico pretende convencer a la gente para que siga manteniendo las precauciones y el distanciamiento social.

"¿Podría ser más transmisible? ¿Podría empezar a volar? Claro, todo es posible", afirmó el virólogo que codirige el podcast This Week in Virology, Alan Dove, durante el programa que se emitió el 20 de diciembre. En su opinión, la explicación más razonable es que la variante de Reino Unido está empezando a dominar en ciertas áreas por pura casualidad. Y añadió: "Es una cuestión de quién contagió a quién y qué virus en concreto se propagó más lejos, y es un tema de suerte. No se trata de que el virus se propague mejor".

Cómo evolucionan los virus

Las evidencias de si esta versión se transmite con mayor facilidad o no, o si tiene otros efectos biológicos, deben estar a punto de llegar. El 22 de diciembre, un grupo dirigido por Ravindra K. Gupta del Imperial College de Londres informó que una de las mutaciones recientes sí hace que el coronavirus sea más contagioso, al menos en las pruebas de laboratorio. Y el hecho de que el virus esté acumulando mutaciones en el gen de su característica proteína de espiga, que es la base de las vacunas y los medicamentos, plantea una "posibilidad real" de que se vuelva resistente a estos tratamientos, escribieron Gupta y sus colegas.

Una mutación específica detectada en Reino Unido y Sudáfrica, conocida como N501Y, es la que más ha llamado la atención porque está en el "campo de unión al receptor" de la proteína de espiga, la parte que determina la facilidad con la que el virus accede a las células humanas. Pero, también hay razones para confiar en que no aparezca una cepa resistente del virus dentro de poco.

Todos los virus sufren mutaciones aleatorias en su material genético. Cualquier cambio que le ofrezca una ventaja, como hacer que el virus infecte a más huéspedes o se resista a ciertos medicamentos, tenderá a mantener su dominancia hasta que genere una desventaja, como ralentizar su velocidad de replicación.

La rapidez con la que muta un virus determinado puede influir en gran medida en el efecto de las vacunas, si es que estas tienen alguno. Los virus de la gripe intercambian rápidamente los genes, por lo que hace falta una nueva vacuna cada año. Y todavía no existe una vacuna contra el VIH, el virus que causa el SIDA, en parte, porque el VIH muta extremadamente rápido.

El coronavirus es un orden de magnitud menos cambiante que el VIH. "Hay más diversidad viral en una sola persona infectada por el VIH que en toda la población del mundo con la COVID-19. Si analizáramos las versiones más distintas de SARS-CoV-2 que existen, una de China de 2019 y otra de EE. UU. de 2020, serían menos diferentes de lo que se ve en una persona con VIH", explica el biólogo de Scripps Research en Júpiter (EE. UU.), Michael Farzan. 

El coronavirus tiene un genoma relativamente grande (alrededor de 30.000 letras, tres veces más que el VIH o el virus de la gripe) y cambia con bastante menos rapidez. Además, la proteína de espiga es una estructura muy grande, que consta de alrededor de 1.270 aminoácidos. Esto ofrece al sistema inmunológico del cuerpo humano un objetivo amplio: generar muchos anticuerpos diferentes para distintas partes de la espiga. Las vacunas de Moderna y de Pfizer / BioNTech desencadenan esta respuesta inmunológica "poliespecífica". Por lo tanto, una única mutación en la espiga no debería reducir la efectividad de las vacunas de forma significativa, ni siquiera unas cuantas. La variante de Reino Unido, por ejemplo, cuenta con nueve mutaciones en el gen de espiga, pero sigue siendo 99 % idéntica a la versión que las vacunas pueden neutralizar.

"Sabemos que este virus no es estable. Ningún virus lo es. Este virus evoluciona. Pero, hay muchos más puntos que no han mutado", afirmó el fundador y CEO de BioNTech, Uğur Şahin, en una rueda de prensa el 22 de diciembre en Alemania.  Aseguró que, durante el último mes, cada vez que surgía una nueva mutación, las pruebas de laboratorio de la compañía demostraban que la vacuna todavía debería ser efectiva. BioNTech ha comprobado alrededor de 20 mutaciones hasta ahora y planea realizar las mismas pruebas con la variante de Reino Unido. Ese experimento tardará dos semanas, pero Şahin añade que "científicamente es muy probable" que la vacuna aún funcione.

De manera similar, Moderna, que la semana pasada empezó a distribuir su vacuna en EE. UU., informó de que creía que "la inmunidad de su vacuna protegería contra las variantes descritas recientemente en Reino Unido". Eli Lilly, que fabrica un fármaco de anticuerpos contra la COVID-19, ha especificado que ya lo había probado contra la principal mutación observada en la variante de Reino Unido y que todavía funcionaba.

Mantenerse al día con el coronavirus

No obstante, algunos investigadores creen que, con el tiempo, las mutaciones harán que las vacunas y los tratamientos actuales sean menos efectivos. Farzan admite: "Pienso que esto indica que vamos a necesitar otra versión de la vacuna. Estoy convencido. Vamos a seguir estas variantes igual que hacemos con la gripe".

Si se necesitan vacunas actualizadas, eso podría favorecer bastante la tecnología detrás de las vacunas de Moderna y de Pfizer / BioNTech, que ya están autorizadas en EE. UU. Ambas usan los datos genéticos del coronavirus, en forma de ARN mensajero (ARNm), para preparar el sistema inmunológico del cuerpo. La vacuna es esencialmente un contenedor del ARN, por lo que cuando, surge una nueva variante del virus, simplemente se puede sustituir el ARN correspondiente.

"Técnicamente, es posible producir una nueva vacuna que imite la nueva cepa en pocas semanas", resaltó Şahin en la rueda de prensa. Las dosis iniciales de la vacuna de Moderna, por ejemplo, se fabricaron en febrero pasado, solo un mes después de que China revelara por primera vez el genoma del coronavirus.

Farzan añade: "Esa es la razón por la que la gente está comprando acciones de las empresas de ARNm. Son las que tendrán la respuesta más rápida en la segunda vuelta".

¿Y los medicamentos?

Si bien las empresas afirman que las vacunas no se ven afectadas fácilmente por unas pocas mutaciones, los dos medicamentos de anticuerpos autorizados hasta ahora son menos flexibles. Esto se debe a que, mientras una vacuna provoca que el sistema inmunológico produzca una gran cantidad de anticuerpos diferentes, los medicamentos de anticuerpos consisten en solo uno o dos especialmente poderosos.

Pero, en este momento, los fabricantes de estos medicamentos también son optimistas. El fármaco bamlanivimab de Eli Lilly se basa en un anticuerpo que se encontró en uno de los primeros pacientes con COVID-19 en EE.UU. Se administra por inyección a las personas con casos moderados de COVID-19 y fue autorizado en noviembre. El antiguo gobernador de Nueva Jersey (EE. UU.) Chris Christie recibió este medicamento después de contraer la COVID-19, mientras que el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió un tratamiento de anticuerpos parecido de Regeneron Pharmaceuticals.

Dado que el anticuerpo de Lilly se dirige a una ubicación en el campo de unión al receptor, el punto más importante de la proteína espiga, cualquier mutación en esa zona, como la N501Y detectada en Reino Unido, podría provocar que el fármaco sea menos efectivo. Pero, el vicepresidente de Inmunología de Eli Lilly, Ajay Nirula, escribió en un correo electrónico que las pruebas de la compañía "sugieren que bamlanivimab debería mantener su actividad completa contra la nueva cepa".

Del mismo modo, Regeneron asegura que no está preocupado por la variante de Reino Unido. Su tratamiento incluye dos anticuerpos, que se unen a diferentes partes de la proteína de espiga, lo que dificulta que una posible mutación en el virus inhabilite el fármaco.

La portavoz de Regeneron, Alexandra Bowie, afirma: "Todo lo que sabemos hasta ahora sobre esta variante y nuestros anticuerpos, incluidos los datos de los análisis preliminares de neutralización y otras variantes que circulan actualmente, indica que nuestro cóctel seguirá siendo eficaz contra esta nueva cepa".

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