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Biotecnología

La inmunidad a la COVID-19 podría mantenerse durante años

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Un estudio en 'Science' muestra que la mayoría de supervivientes mantienen buenos niveles de protección hasta ocho meses después de los primeros síntomas. Este resultado sugiere que las células inmunitarias preparadas para combatir al coronavirus deberían persistir durante mucho tiempo

  • por Neel V. Patel | traducido por
  • 08 Enero, 2021

Según un nuevo estudio, las personas que se han recuperado del coronavirus (COVID-19) mantienen una sólida inmunidad hasta ocho meses después de la infección. Para los investigadores responsables, este resultado es una alentadora señal de que la inmunidad al SARS-CoV-2 probablemente dure muchos años, y debería aliviar los temores de que la vacuna requiera repetidas dosis de refuerzo para poder proteger contra la enfermedad y finalmente controlar la pandemia.

"Al principio, existía mucha preocupación de que este virus pudiera no inducir mucha memoria. En cambio, la memoria inmunológica parece bastante buena", explica el investigador del Instituto de Inmunología La Jolla de California (EE. UU.) y coautor del nuevo artículo Shane Crotty.

El estudio, publicado el 6 de enero en la revista Science, contrasta con hallazgos previos que sugerían que la inmunidad frente a la COVID-19 podría ser de corta duración, poniendo a millones de personas que ya se recuperaron en riesgo de reinfección. Esa situación no habría sido una gran sorpresa, ya que la infección por otros coronavirus genera anticuerpos que desaparecen con bastante rapidez. Pero, el nuevo estudio sugiere que la reinfección podría ser un problema solo para un porcentaje muy pequeño de personas que han desarrollado la inmunidad, ya sea a través de un contagio o por vacunación. 

De hecho, el nuevo estudio muestra que solo una pequeña cantidad de personas recuperadas no tienen inmunidad duradera. Pero, la vacunación debería compensar ese problema asegurando la inmunidad colectiva en la población general. 

El nuevo artículo analizó las muestras de sangre de 185 hombres y mujeres recuperados de la COVID-19, la mayoría con casos leves, aunque el 7 % habían sido hospitalizados. Cada persona proporcionó al menos una muestra de sangre entre seis días y ocho meses después de sus primeros síntomas, y 43 de las muestras se tomaron seis meses después. El equipo que llevó a cabo la investigación midió los niveles de varios agentes inmunológicos que colaboran para evitar la reinfección: los anticuerpos (que señalan al patógeno para que el sistema inmunológico lo destruya o neutralizan su actividad), las células B (que producen los anticuerpos) y las células T (que eliminan las células infectadas). 

Los investigadores encontraron que los anticuerpos disminuían de forma moderada pasados de ocho meses, aunque los niveles varían mucho entre cada persona. Pero, el número de células T se redujo muy poco, y el de células B se mantuvo estable y, a veces, crecía de manera inexplicable. Eso significa que, a pesar de la disminución de anticuerpos que fluyen libremente, los componentes que pueden reiniciar la producción de anticuerpos y coordinar un ataque contra el coronavirus se mantienen en unos niveles bastante altos. Crotty añade que los mismos mecanismos que conducen a la memoria inmunitaria después de la infección también forman la base de la inmunidad tras la vacunación, por lo que las mismas tendencias deberían aplicarse también a las personas vacunadas. 

Aunque la inmunidad a otros coronavirus es tan espectacular, vale la pena observar lo que sucede en las personas que se recuperaron del SARS, el primo cercano del virus que causa la COVID-19. Un estudio publicado en agosto mostró que las células T específicas del SARS pueden permanecer en la sangre durante al menos 17 años, lo que refuerza las esperanzas de que la inmunidad frente a la COVID-19 pueda durar décadas.

El nuevo estudio no es perfecto. Hubiera sido mejor recoger varias muestras de sangre de cada participante. "La inmunidad varía de una persona a otra, y los casos poco comunes con una memoria inmunológica débil aún pueden ser susceptibles a la reinfección", advierte Crotty. No podremos sacar conclusiones firmes sobre la inmunidad a la COVID-19 hasta que hayan pasado unos años, porque es demasiado pronto. No obstante, este último resultado es un buen indicador de que si la vacunación va bien (que es un gran signo de interrogación), pronto podremos dejar atrás la pandemia.

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