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Cambio Climático

Suecia obliga a Harvard a parar el primer experimento de geoingeniería

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Aunque el lanzamiento del primer globo a la estratosfera estaba planificado para verano y solo aspiraba a evaluar los equipos, un comité asesor independiente ha recomendado suspenderlo hasta que la ciudadanía sueca pueda opinar sobre el proyecto. Los investigadores han aceptado la orden sin quejas

  • por James Temple | traducido por Ana Milutinovic
  • 09 Abril, 2021

De forma inesperada, el comité asesor del proyecto de investigación de geoingeniería de la Universidad de Harvard (EE. UU.) ha recomendado que el equipo suspenda los planes del primer vuelo de un globo, que estaba programado para lanzarse este verano en Suecia.

El propósito de ese primer vuelo era evaluar el software y el equipo del globo propulsado en la estratosfera. En los lanzamientos posteriores, los investigadores esperaban liberar pequeñas cantidades de partículas para comprender mejor los riesgos y el potencial de la geoingeniería solar, el controvertido concepto de rociar sulfatos, carbonato de calcio u otros compuestos sobre la Tierra para dispersar la luz solar y reducir el calentamiento global. Se trataría de los primeros experimentos de geoingeniería realizados en la estratosfera.

Pero el comité ha determinado que los investigadores deberían posponer incluso las pruebas preliminares hasta después de mantener conversaciones con los ciudadanos de Suecia. El científico del clima de la Universidad de Harvard y miembro del equipo de investigación David Keith afirmó que acatarían las recomendaciones.

Es probable que esta decisión posponga el lanzamiento hasta 2022, retrasando aún más este proyecto que inicialmente estaba programado para comenzar en 2018. También abre la posibilidad de que los primeros vuelos ocurran en otro lugar, ya que los investigadores habían elegido el Centro Espacial Esrange en Kiruna (Suecia) en parte porque la Corporación Espacial Sueca podría acoger el lanzamiento este año.

Además, la empresa afirma en su propia declaración que también ha decidido no realizar los vuelos, tras recientes conversaciones con expertos en geoingeniería, con el consejo asesor y con otras partes interesadas.

La Universidad de Harvard creó el comité asesor en 2019 para revisar los experimentos propuestos y garantizar que los investigadores tomen las medidas adecuadas para limitar los riesgos, buscar aportes externos y operar de manera transparente. El comité ha explicado en su comunicado que había comenzado el proceso de trabajo con los especialistas en la participación pública de Suecia y de buscar organizaciones para realizar estas conversaciones. 

El organismo detalló: "Esta participación ayudaría al comité a comprender las opiniones suecas y de la población local y a hacer una recomendación informada y receptiva sobre los vuelos de prueba de equipos en Suecia. La participación pública en Suecia también contribuiría a las deliberaciones del comité sobre los propuestos vuelos de liberación de partículas y ayudaría a un creciente cuerpo de investigación y práctica sobre la gestión pública de la investigación en geoingeniería". 

El investigador principal del proyecto, Frank Keutsch, asegura en un comunicado que el equipo "apoya plenamente la recomendación del comité asesor de que cualquier vuelo de prueba de equipo en Suecia debe suspenderse hasta que el comité pueda hacer una recomendación final sobre esos vuelos basada en los datos sólidos sobre la participación pública en Suecia incluyendo ampliamente la de la población local". Y añade: "Nuestro equipo de investigación tiene la intención de seguir atentamente este proceso de participación pública para informar sobre el avance del experimento". 

En las últimas semanas, varios grupos ambientales y críticos de la geoingeniería han pedido a las autoridades del Gobierno sueco y a los jefes de la Corporación Espacial Sueca que detenga el proyecto. 

La geoingeniería solar "es una tecnología con potencial de consecuencias extremas y destaca como peligrosa, impredecible e inmanejable. No hay justificación para probar y experimentar con una tecnología que parece demasiado peligrosa para ser utilizada", escribieron en una carta emitida por Greenpeace Suecia, Biofuelwatch y otras organizaciones.

En febrero de este año, publicamos un artículo que explicaba lo que los investigadores de la Universidad de Harvard esperaban aprender de los experimentos.

Keutsch me confesó: "En realidad, mi firme opinión es que espero que nunca nos encontremos en una situación en la que esto tenga que llevarse a cabo de verdad, porque sigo pensando que se trata de un concepto muy arriesgado y que algo podría salir mal. Pero, al mismo tiempo, también creo que es muy importante comprender mejor cuáles pueden ser esos riesgos. Y creo que para la investigación directa que más me interesa, deberíamos saber si existe algún tipo de material capaz de reducir significativamente los riesgos".

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