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Tecnología y Sociedad

Los indios recurren a Tinder para buscar ayuda contra la COVID-19

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La inacción del Gobierno y la gravedad de la segunda ola de coronavirus en el país ha provocado que la población se autorganice para ofrecer información, medicamentos y suministros por todas las vías posibles, desde redes sociales hasta Google Docs. Una mujer incluso encontró a un donante de plasma por Tinder

  • por Varsha Bansal | traducido por Ana Milutinovic
  • 25 Mayo, 2021

Sohini Chattopadhyay estaba a punto de abandonar su búsqueda antes de decidir probar una última idea un poco extraña. Chattopadhyay, de 30 años, y sus amigos buscaban un donante de plasma para una amiga que luchaba contra el coronavirus (COVID-19) en Calcuta (la India). Sus niveles de oxígeno estaban cayendo en picado, y los médicos habían dicho que el "plasma convaleciente" de sangre donada por un superviviente de la COVID-19 podría proporcionar los anticuerpos que necesitaba para mejorar. A las 23 horas de un domingo, después de publicar lo que buscaban en redes sociales y sin ninguna pista prometedora, Chattopadhyay intentó un enfoque diferente: Tinder. 

Junto a otra amiga crearon sendas cuentas gratuitas en esta app de citas y marcaron con me gusta los perfiles de cualquier persona que pareciera sana y cercana a su edad. En su perfil puso: "Un plus para los dispuestos a donar plasma para mi mejor amiga". Chattopadhyay alcanzó el límite de me gusta de Tinder, pero la otra amiga obtuvo respuesta de alguien con el grupo sanguíneo que buscaban y, para su sorpresa, estaba dispuesto a donar.

Chattopadhyay cuenta: "Me conmovió mucho. Lo que comenzó como una broma desesperada resultó un buen enfoque, y en este caso también encontramos a alguien dispuesto a donar".

Aunque una coincidencia en Tinder para acceder a una donación de plasma puede ser una historia de éxito única, representa una de las innumerables formas en las que los residentes de la India acuden a internet para ayudar a sus seres queridos, cuando el país tiene alrededor de 350.000 nuevos casos de COVID-19 al día, un aumento drástico que comenzó a principios de abril. Sin suficiente información ni acción gubernamental, los ciudadanos están recurriendo a las redes sociales para cualquier tipo de colaboración, desde ayuda económica hasta equipos médicos. Están inundando Twitter e Instagram con solicitudes de camas de hospital, suministros de oxígeno, medicamentos antivirales y donantes de plasma convalecientes; están creando Google Docs, sitios web y apps para listar lo que se comparte e intermediar entre compradores y vendedores. 

Hace un mes, varios países se movilizaron para ayudar: Reino Unido ha enviado respiradores y concentradores de oxígeno, mientras que Rusia planea enviar generadores y medicamentos. Después de un poco de presión, EE. UU. acordó enviar materias primas para más vacunas y otras formas de ayuda, incluidos respiradores y equipo de protección personal.

Pero no está claro si la ayuda internacional y las acciones sobre el terreno lograrán superar la escasez de suministros en esta situación sin precedentes. Apenas un mes después de que el ministro de Sanidad de la India, Harsh Vardhan, declarara que el país estaba llegando al "final del juego" de la pandemia de COVID-19, India acabó con el total de casos más alto del  mundo, y aunque el número de muertes diarias ya ronda las 300.000 según los recuentos oficiales, hay quien afirma que la cifra real es aún mayor.

Un estado desesperado

La creadora de contenido de 29 años Aanchal Agrawal se dedica voluntariamente a conectar a personas con recursos a través de Twitter, con tuits como: "¿Camas con oxígeno disponibles en Delhi? Por favor envíen los detalles en las respuestas". El 90 % del suministro de oxígeno de la India, 7.500 toneladas métricas diarias, se dirige a pacientes con COVID-19. La demanda ha sido tan abrumadora que cualquier posible pista sobre los suministros adicionales puede desaparecer rápidamente, independientemente del precio.

"Mucha gente que busca ayuda y medicinas, no sabe a dónde ir, ni a quién acudir".

Agrawal pasó semanas difundiendo esas pistas a sus 42.000 seguidores de Twitter, conectando a las familias de las personas con recursos y verificando la información, eliminando callejones sin salida y falsas esperanzas. En el proceso, estima que se ha comunicado con alrededor de 400 personas que buscan ayuda todos los días. "Mucha gente que busca ayuda, medicamentos, no sabe a dónde ir, a quién dirigirse, e incluso cuando llegan a [alguien], los medicamentos se agotan porque la demanda es muy alta", explica. 

También está en contacto con al menos 200 voluntarios que están ayudando a encontrar fuentes verificadas de oxígeno, camas y medicamentos antivirales. A pesar de sus esfuerzos, a menudo se encuentran con obstáculos. "También circulan capturas de pantalla falsas", admite. Los números de teléfono erróneos u obsoletos son un gran problema, pero la desinformación maliciosa es más una excepción que la norma.

Las cosas se han complicado aún más porque el Gobierno indio ha pedido a Twitter y Facebook que eliminen publicaciones que critican su gestión de la pandemia. Hasta ahora se han eliminado alrededor de 100 publicaciones: el Gobierno dijo que "difundían información falsa o engañosa" y que creaban "pánico sobre la situación relacionada con la COVID-19 en la India al usar imágenes o elementos visuales antiguos y fuera de contexto". 

Los críticos creen que este es un paso hacia la censura y que las publicaciones negativas no se deben eliminar bajo los auspicios de proteger a los usuarios de la información errónea. 

Mientras tanto, los voluntarios trabajan arduamente para mantener la información actualizada. La directora de Programas de la fundación de investigación sin ánimo de lucro IndiaSpend, Prachi Salve, cuenta con un equipo de cinco personas que desmienten información errónea, especialmente números de teléfono incorrectos de los proveedores o recursos, y realizan 350 llamadas al día. Estima que solo entre el 5 % y el 10 % llega a su lista "verificada", que está disponible públicamente. Según ella, un problema es que "los datos no actualizados del año pasado están circulando de nuevo".

Después de muchos intentos fracasados, Isha Bansal, de 23 años, finalmente encontró proveedores para un kit de cilindro de oxígeno e inyecciones antivirales para su primo de 31 años, ingresado en el hospital con COVID-19.

Bansal vive con otros 14 miembros de su familia en Delhi (la India), y hace dos semanas empezó a notar síntomas de COVID-19. A pesar de que se aisló, todos los miembros de su familia pronto comenzaron a mostrar signos de contagio. A medida que la situación empeoraba, sabía que tenía que empezar a buscar cilindros de oxígeno y otros recursos, pero no sabía a dónde acudir. Todo lo que encontró en Google o WhatsApp eran números equivocados, o cuyos suministros estaban agotados.

Los amigos de Bansal intervinieron. Buscaron en Twitter e Instagram, encontraron proveedores y comenzaron a llamar a uno tras otro. Después de unas 100 llamadas, una pista se materializó y Bansal, que se estaba recuperando de la COVID-19, fue a recoger el kit de oxígeno. Pagó 12 veces el precio original y luego tuvo que pagar otros casi 1.000 euros por los medicamentos antivirales en el mercado negro.

"Es inhumano que la gente esté haciendo negocio con eso", resalta. Y subraya que tener un equipo de familiares y amigos buscando resultó fundamental: "Si los hubiera llamado sola, me habría agotado, pero, como mis amigos me estaban ayudando, uno de los números funcionó. De lo contrario, hay que dedicarle mucho tiempo y es desalentador".

Los límites del 'crowdsourcing'

A medida que los voluntarios hacen circular la información en redes sociales, otros ayudad a agregarla.  El ingeniero de software de 25 años Umang Galaiya creó el sitio web COVID19-twitter.in, que primero fue un lugar donde la gente podía buscar recursos específicos para cada ciudad, pero con el tiempo empezó a añadir palabras clave: camas, oxígeno, remdesivir, FabiFlu. Más de 200.000 personas visitaron la web en menos de una semana. 

"Si bien los sitios web como Instagram y Twitter han ayudado a crear una red que ha permitido que muchas personas encuentren información y la compartan, son excluyentes y de élite".

Twitter, por su parte, está creando una lista de recursos compartidos por sus usuarios verificados. Pero el crowdsourcing online no puede ayudar a todos los que lo necesitan. India tiene un poco más de dos millones de usuarios de Twitter y alrededor de 28 millones de usuarios de Instagram, una pequeña fracción de los casi 700 millones de usuarios de internet del país, y eso en sí mismo es solo alrededor de la mitad de la población total de 1.360 millones.

Hay mucha gente que no sabe qué es Twitter ni cómo se usa. A medida que la COVID-19 arrasa las zonas rurales del país (según los informes, casi la mitad de una aldea en el sur de la India dio positivo), las personas idean diferentes formas de superar la brecha digital. La fundadora de la empresa de diseño tecnológico Design Beku, Padmini Ray Murray, señala: "Si bien los sitios web como Instagram y Twitter han ayudado a crear una red que ha permitido que muchas personas encuentren información y la compartan, son excluyentes y de élite, lo que deja abandonada a su suerte a la mayoría de la población de la India". 

Murray se despertó una mañana y decidió diseñar un sitio web, oxygenblr.in, para hablantes de inglés y del idioma local, kannada, en Bangalore (la India). La página contiene números de teléfono de ambulancias e información sobre la disponibilidad de camas y oxígeno, atención domiciliaria, donación de sangre y más. Murray recuerda: "Me pareció necesario rescatar todo este contenido de estas plataformas [de las redes sociales] y ponerlo en un espacio estático al que la gente pudiera acceder".

El papel del Gobierno

A medida que los esfuerzos digitales a pequeña escala despegan, comienzan a surgir colaboraciones más grandes: la ayuda del sector tecnológico de la India está en camino, ya que los inversores y las start-ups alquilan vuelos chárter para transportar los cilindros y concentradores de oxígeno. Muchos también se han unido para recaudar alrededor de 8,2 millones euros para oxígeno, vacunas y atención domiciliaria, mientras que otros organizan campañas para recaudar fondos en criptomonedas.

Pero mientras los ciudadanos intentan encontrar sus propias soluciones, los expertos critican el enfoque del Gobierno. Por ejemplo, señalan cómo el primer ministro, Narendra Modi, apareció en televisión cuando los casos se salieron de control y, en vez de comentar sobre el verdadero alcance de la crisis, se limitó a pedir a los indios que tuvieran más cuidado. El partido político de Modi también ha dicho en Twitter que las vacunas gratuitas en un estado dependerían de la victoria electoral.

Todo esto está pasando después de que el Gobierno permitiera reuniones públicas masivas y comprara solo una fracción de las vacunas necesarias para cumplir con los objetivos de la vacunación, a pesar de que la India es uno de los mayores productores de vacunas del mundo. En febrero, el país regaló más de tres millones de dosis de vacunas a Bangladesh, Nepal, Bután y Maldivas, pero luego fue criticado por no dar prioridad a sus propios ciudadanos. 

Mientras que la falta de suministros se vuelve cada vez más grave, los expertos en salud pública consideran que el Gobierno indio debe asumir un liderazgo más fuerte. El epidemiólogo de la Fundación de Salud Pública de la India Giridhara Babu cree que la transparencia y la asunción de responsabilidades son los primeros pasos. La administración fue tomada por sorpresa con la velocidad y la escala de la segunda ola, pero a medida que la crisis se agudiza, Babu opina que "el Gobierno tiene que reconocerlo".

Por fin están empezando a surgir señales de una acción más coordinada por parte de las autoridades. El Gobierno de Modi ha lanzado un tren de "oxígeno exprés", que transporta oxígeno medicinal líquido y cilindros por todo el país. El primero llegó el 23 de abril a Maharashtra (India), uno de los estados más afectados.

Al mismo tiempo, los gobiernos estatales han tomado las riendas al imponer confinamientos a nivel estatal y lanzando portales online. El estado de Karnataka (la India), por ejemplo, ha reactivado su panel de datos online, lanzado el año pasado durante la primera ola en la India para compartir datos sobre las camas de hospital disponibles y el número de casos en todo el estado. Este año "hay algunos fallos que se están solucionando", asegura el virólogo y miembro del comité asesor técnico del estado sobre la COVID-19 V. Ravi. Pero pronto "debería tener un papel similar en la gestión de la crisis actual", afirma.

Pero, aunque haya recursos gubernamentales, algunos no se utilizan porque puede que la gente no sepa cuál es la línea de ayuda de su ciudad ni que tiene presencia en redes sociales. Y otros servicios simplemente parecen colapsados.

"Los teléfonos suenan constantemente, por lo que la mayoría de las veces, cuando la gente intenta llamar, las líneas están ocupadas. Incluso cuando responden, no les quedan camas para ofrecer", explica el abogado de Delhi Anas Tanwir, que dirige un equipo que ayuda a las personas a verificar las pistas de recursos. Otros destacan que incluso si el sitio web del Gobierno proporciona información sobre la disponibilidad de camas, resulta más difícil encontrar información esencial sobre oxígeno, medicamentos antivirales o servicios de alimentos para las personas que se recuperan en su domicilio.

Babu opina que ningún enfoque ofrece respuesta: la única forma de abordar una crisis tan grande como esta podría ser que el Gobierno colabore con grupos de ciudadanos y plataformas online. "Si los ciudadanos son capaces de generar este tipo de solidaridad y asegurarse de que todos estos detalles se actualicen, y si el Gobierno se convierte en un facilitador de esto, entonces la situación solo puede mejorar y bastante", concluye.

*Este reportaje forma parte del Proyecto de Tecnología Pandémica, elaborado con el apoyo de la Fundación Rockefeller.

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