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Computación

Un sensor que podemos llevar puesto pone de relieve todo aquello que nos abruma

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El Sensor Q podría ayudar a controlar el estrés, mostrándonos los momentos en que estamos bajo presión.

  • por Kristina Grifantini | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 03 Marzo, 2011

¿Qué cree que le causa más estrés durante el día? Un nuevo tipo de sensor de estrés, que podemos llevar puesto y que comprueba constantemente nuestro estado en busca de signos de ansiedad, podría darnos una respuesta precisa. Y podría no ser lo que usted piensa.

Eso es lo que yo descubrí cuando probé el Sensor Q, un dispositivo creado por Affectiva, una empresa con sede en Waltham, Massachusetts. Se parece a un reloj digital de gran tamaño pero sin información que podamos leer. Un botón en su superficie se enciende con colores diferentes para expresar el nivel de carga de la batería. Dos electrodos de plata en la parte inferior del dispositivo envían continuamente una baja corriente eléctrica para medir la conductancia de la piel. La conductancia de la piel se incrementa con los niveles fisiológicos del estrés, incluyendo el entusiasmo y el miedo.

Durante el último año, el Sensor Q ha sido usado por investigadores dedicados al estudio de varios aspectos, desde el sueño hasta el diseño de juegos, hábitos alimenticios, y el diseño de marcas. Algunos científicos lo están utilizando para adaptar nuevos tratamientos para niños autistas; otros están planeando estudios para ver si la información sobre el estrés puede ayudar a tratar a las personas con adicción a las drogas o trastornos de estrés postraumático. Sin embargo, cualquier persona podría beneficiarse de la información que el sensor proporciona. Conocer nuestro estado diario de estrés puede ayudarnos a entendernos mejor a nosotros mismos y a nuestra vida cotidiana. También podría, tal vez, ayudarnos a eliminar el estrés con mayor eficacia.

"Sabemos que el estrés agrava las condiciones médicas", afirma Rosalind Picard, profesora de arte y ciencias en el MIT e inventora principal del Sensor Q. "El estrés tiene un efecto enorme sobre la salud de las personas. Está empezando a ser más entendido biológicamente".

Mientras llevaba puesto el Sensor Q durante todo el día, tomé notas durante aquellos momentos que parecían particularmente estresantes o relajantes. Asumí que una reunión provocaría el nivel más alto de estrés, y el almuerzo el más bajo. Al final del día, fui a la oficina de Picard en el Laboratorio de Medios del MIT para ver mi lectura. Me explicó que los datos en bruto pueden ser difíciles de entender. Un pico no indica necesariamente un estrés negativo—podría reflejar una emoción u otros casos, como por ejemplo una sala con alta temperatura. De hecho, hubo algunos elementos de este tipo entre mis datos—lugares donde la línea del estrés cae misteriosamente de repente y poco a poco vuelve a subir. Esto suele ocurrir cuando el sensor es golpeado accidentalmente, según explicó Picard: cuando el sensor se mueve ligeramente, entra en contacto con la piel seca. Debido a que la conductancia de la piel aumenta con el calor, y con el estrés, un sensor de temperatura adicional ayuda a identificar situaciones de otro tipo. Un acelerómetro hace el seguimiento del movimiento del usuario, para indicar, por ejemplo, si la persona va en bicicleta o corre.

Me puse el sensor en la muñeca izquierda, la no dominante, y Picard señaló que se había movido mucho durante el día, probablemente mientras estaba escribiendo en el teclado. Había pequeñas subidas de estrés previas a la reunión de la tarde en la que tuve que presentar ideas frente a mis colegas, pero, sorprendentemente, los mayores picos ocurrieron cuando estaba respondiendo a una serie de e-mails por la mañana. Picard me mostró un gráfico de su registro de datos del día en que llevó a su hijo a un parque de atracciones. Sus niveles de estrés eran altos en las montañas rusas—pero eran aún más altos por la mañana, cuando estaba intentando organizar a todo el mundo.

Ahora que sé que realizar varias tareas a la vez puede ser más estresante para mí que una reunión, ¿qué puedo hacer con esa información? Picard está trabajando en formas de que el Sensor Q dé una respuesta inmediata mediante, por ejemplo, la transmisión de datos a una aplicación de teléfonos inteligentes. El dispositivo podría emitir una alerta para servir como recordatorio para relajarnos.

Picard afirma que el sensor también podría ayudar en situaciones más graves, por ejemplo, ayudando a prevenir las recaídas en el consumo de drogas (los investigadores han demostrado que el ansia de tomar drogas activa niveles máximos de estrés fisiológico). Picard está en el proceso de creación de un estudio con pacientes de estrés post-traumático que reciben tratamiento para la adicción en un centro de rehabilitación para veteranos. Para el estudio, unos teléfonos complementados con encuestas psicológicas y mensajes positivos leerán los datos y responderán al Sensor Q de una persona.

Kevin Laugero, profesor en el departamento de nutrición de la Universidad de California, Davis, estudia la neurofisiología de la alimentación y las formas en que el estrés puede afectar la toma de decisiones relacionadas con la ingesta de alimentos. Está utilizando el Sensor Q en combinación con otras herramientas para estudiar si los niños en edad preescolar son más propensos a comer un snack cuando sus niveles de estrés son altos. Con anterioridad, Laugero y su equipo medían el estrés mediante la toma de muestras de saliva y el control de los niveles de la hormona del estrés cortisol, un proceso que proporcionaba datos intermitentes en lugar de datos continuos.

El Sensor Q también posee aplicaciones de negocios. "Se está convirtiendo en una parte activa de nuestro sistema de diagnóstico", asegura John Ross, director general de Shopper Sciences, una firma de publicidad y marketing que ayuda a las empresas a entender el comportamiento del consumidor. Cuando una empresa de comida rápida quiso saber por qué los clientes no regresaban a sus restaurantes a pesar de señalar su satisfacción general con la comida y la atmósfera, Ross utilizó el Sensor Q para resolver el misterio. Resulta que era el proceso de selección de los alimentos del menú lo que era frustrante para los clientes, afirma Ross.

Ross tiene previsto construir una amplia base de datos del Sensor Q para aprender sobre los patrones en grandes grupos y predecir las reacciones del consumidor ante diferentes situaciones. "Nuestro objetivo es poseer la mayor base de datos de respuestas fisiológicas de compradores de cualquier empresa en Norteamérica a finales de año", afirma Ross.

Picard espera que el dispositivo pueda llegar a tener finalmente un gran atractivo. Muchas personas simplemente no saben o no creen estar estresadas. "Esta es una tecnología que puede transformar la capacidad de las personas para entenderse y participar en el proceso de la salud y la medicina", señala.

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