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Computación

Una pantalla táctil que se vuelve adherente

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La "fricción programable" ofrece un nuevo tipo de respuesta.

  • por Kurt Kleiner | traducido por Joan Minguet (Opinno)
  • 11 Mayo, 2011

Una pantalla táctil experimental que utiliza una fricción variable para hacer que diferentes áreas tengan un tacto pegajoso o rasposo podría señalar el camino hacia un nuevo paradigma en las interfaces.

La pantalla táctil utiliza vibraciones de alta frecuencia para crear una capa delgada de aire entre el vidrio y el dedo del usuario. El dedo se desliza fácilmente sobre la capa de aire, pero se encalla ligeramente en el cristal cuando las vibraciones se apagan. Variando las vibraciones a medida que el usuario mueve el dedo puede causar que diferentes partes de la pantalla se sientan como suaves o adherentes.

"Esto añade una sensación de realismo", señala Vincent Lévesque, ingeniero informático de la Universidad de British Columbia en Vancouver. "Es más físico. Se siente como si los botones realmente existieran." Lévesque y sus colegas presentaron esta pasada semana un prototipo del dispositivo en la Conferencia ACM Conferencia sobre Factores Humanos en Sistemas Informáticos.

Esta pantalla es sólo uno de una nueva serie de dispositivos que ofrecen respuestas táctiles complejas. Algunos teléfonos móviles en el mercado, por ejemplo, utilizan vibraciones para generar un clic u otra señal táctil. Sin embargo, el nuevo dispositivo, llamado pantalla táctil de patrones (T-Pad), tiene como objetivo hacer algo más que sólo vibrar o informar de un clic, afirma Ed Colgate, un ingeniero mecánico de la Universidad Northwestern, cuyo equipo desarrolló la pantalla táctil.

"Nuestro objetivo no es sólo ofrecer señales", comenta Colgate. "Nuestro objetivos es aportar sensaciones físicas de una forma parecida a las experiencias que todos tenemos al interactuar con el mundo real."

El T-PaD utiliza discos piezoeléctricos colocados contra una placa de vidrio. Cuando una corriente pasa a través de los discos, éstos vibran a 26 kilohertz y transmiten esta vibración al cristal. Unos láseres rastrean el movimiento de los dedos de un usuario y varían las vibraciones en consecuencia.

Por ejemplo, cuando un dedo pasa pr encima de un botón, las vibraciones frenan o se detienen, dando la impresión de que esa parte de la pantalla es más rugosa. Si arrastramos un archivo a una carpeta, sentiremos como la pantalla se vuelve más rugosa cuando el dedo toque con el icono correspondiente. Al hacer girar la rueda o mover una barra de desplazamiento en la pantalla, sentiremos las "marcas de graduación" con el movimiento del dedo sobre lo pantalla. Al apagar y activar las vibraciones muy rápidamente—por ejemplo, cada vez que un dedo se mueve un milímetro sobre la pantalla—se puede hacer que parte de la pantalla tenga un tacto rugoso, como si estuviera cubierta con una rejilla.

En un artículo presentado en la conferencia ACM, Lévesque y sus colegas demostraron que la retroalimentación táctil permitió a la gente completar un conjunto de tareas ligeramente más rápido. Además, a los usuarios, en general también les gustó la pantalla táctil, aunque algunos se quejaron de que sus dedos se cansaban después de usarla durante un tiempo.

"Cuando la tocas es algo que parece magia. Es realmente fantástica", comenta Vincent Hayward, un ingeniero mecánico de la Universidad Pierre et Marie Curie de Paris, quien está familiarizado con el dispositivo. Sin embargo, Hayward advierte que el enfoque tiene algunos problemas—el prototipo ocupa mucho espacio y utiliza una gran cantidad de energía. Además, sólo ofrece la respuesta cuando se está moviendo el dedo. El solo hecho de tocar la pantalla no produce ninguna sensación especial. Hayward comenta que espera que las pantallas táctiles encuentren finalmente su camino hacia la electrónica de consumo. "Aún quedan muchos temas de ingeniería por resolver", admite Colgate. "No obstante, no es, en absoluto, algo teóricamente imposible."

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