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Biotecnología

Geron clausura un programa pionero de investigación con células madre

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El estudio, cuyo objetivo era ver si las células madre embrionarias podían curar lesiones de médula espinal, se enfrentaba a elevados costes y perspectivas poco halagüeñas.

  • por Antonio Regalado | traducido por Lía Moya (Opinno)
  • 24 Noviembre, 2011

La empresa de biotecnología  Geron anunció la semana pasada que cerraría su programa de investigación con células madre, dando por finalizado un estudio clínico pionero sobre personas con lesiones en la médula espinal.

Esta decisión supone detener el mayor y más longevo programa a nivel mundial para desarrollar tratamientos médicos partiendo de células madre embrionarias, células versátiles capaces de crear muchos otros tipos de tejidos humanos.

El proyecto de investigación de Geron era uno de los esfuerzos más agresivos, controvertidos y de mayor alcance abordado por una empresa de biotecnología. Comenzó hace más de 13 años, cuando Geron financió el descubrimiento inicial de las células madre embrionarias por parte de investigadores universitarios en Wisconsin (EE.UU.)

Aquellos esfuerzos, que costaron varios cientos de millones de dólares, culminaron el año pasado con el planteamiento de un estudio clínico único para comprobar si las células nerviosas cultivadas en laboratorio podían devolver el movimiento o la sensibilidad a personas con lesiones en la médula espinal. Ese estudio, analizado en el número de julio de TR, fue el primero aprobado por la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA en sus siglas en inglés) para usar células madre embrionarias .

Después de sufrir una parálisis del pecho para abajo en un  accidente de coche en septiembre de 2010, un estudiante de enfermería llamado T.J. Atchison se convirtió en la primera persona tratada con las células de Geron. La empresa explica que ya no admitirá más pacientes en el estudio, aunque se continuará con el seguimiento de Atchison y otros  pacientes que ya habían sido tratados.

Geron va a detener su trabajo sobre células madre para poder centrarse en medicamentos para el cáncer. En una declaración, John A. Scarlett, que se unió a Geron en septiembre como director general, echó la culpa de la decisión al “ambiente de escasez de capital y condiciones económicas difíciles”.

La empresa ha negado que haya renunciado a estudiar las células madre por motivos científicos. “No hacemos esto por fastidiar al campo [de investigación] o como resultado de alguna complicación, no hemos tenido ningún problema de seguridad”, explicó Scarlett a Bloomberg News.

En los últimos meses, Geron ha asistido al abandono de líderes clave, incluyendo el director del estudio con células madre, el neurocientífico Ed Wirth, y su anterior director general Tom Okarma. “Se veía venir,  pero me decepciona porque esto podría significar que otras empresas se resistan a seguir sus pasos”, afirma Wise Young, experto en lesiones de la médula espinal de la Universidad Rutgers (EE.UU.). Young calcula que aún hay decenas de empresas, la mayoría de ellas start-ups, trabajando en potenciales tratamientos con células madre.

El intento de estudiar el efecto de las células madre en humanos ha resultado tremendamente caro y lento para Geron. La empresa ha calculado que se gastó 45 millones de dólares (33.480.000 euros) solo para conseguir la aprobación de la FDA para la primera prueba de seguridad de su tratamiento, denominado GRNOPC1. Sin embargo, hasta el mes de octubre de este año no se habían tratado más que a 4 pacientes y la empresa hubiera tenido que gastar decenas de millones de dólares más para concluir el estudio.

GRNOPC1 consistía en un preparado de oligodendrocitos inmaduros cultivados en el laboratorio partiendo de células madre embrionarias. Si bien la inyección de este tipo de células en ratas había mejorado el estado de las mismas, la decisión de Geron de probarlo en personas había llamado la atención de los escépticos científicos que creían poco probable que GRNOPC1 funcionara y que incluso podría perjudicar a los pacientes.

“A muchos expertos en el campo les sorprendió que escogieran las lesiones de médula espinal como primera aplicación. “No había resultados mensurables claros y sabíamos que les iba a resultar muy difícil demostrar un efecto biológico”, sostiene Robert Lanza, director médico de Advanced Cell Technology. Advanced Cell, con sede en Marlborough, Massachusetts, está llevando a cabo el otro estudio aprobado por la FDA usando células madres embrionarias, cuyo objetivo es tratar la degeneración macular, una enfermedad que causa la ceguera. Lanza explica que la decisión de Geron de abandonar el campo “nos pone mucha presión para lograr un éxito”. 

Al poner punto y final a su investigación con células madres, Geron despedirá a 66 personas, el 38 por ciento de sus trabajadores.

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