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Negocios

Business Impact: La ventaja de tener un mentor

Las 'start-ups' de tecnología están en auge. Sin embargo, ¿es posible que la escasez de mentores impida a algunas de ellas tener éxito?

  • por Mahendra Ramsinghani | traducido por
  • 23 Febrero, 2012

Cuando John Hering, director general y cofundador de Lookout Mobile Security, fue nombrado por BusinessWeek como uno de los mejores emprendedores jóvenes de tecnología, señaló a la revista que la "decisión más difícil" que jamás había tomado como ejecutivo fue trasladar la start-up desde Los Ángeles a San Francisco.

Lo que no se señaló es que había sido un hombre de 73 años llamado Philip Paul quien había aconsejado a Hering mudarse, con el fin de estar más cerca de los inversores. Paul, un financiero de cabello gris que no aparece en ninguna lista de ejecutivos o fundadores de Lookout, detenta uno de los títulos más importantes en la vida de Hering: el de mentor.

A medida que los empresarios de tecnología parecen ser cada vez más jóvenes, es fácil olvidar que la diferencia entre una idea tecnológica brillante y el éxito en los negocios a menudo se reduce a consejos y conexiones procedentes de los asesores de mayor edad.

"Vemos una gran cantidad de jóvenes con gran inteligencia y un dominio de habilidades técnicas a muy temprana edad, pero eso no es lo mismo que construir un negocio de grandes dimensiones o sostenible", afirma Nick Seguin, director de iniciativa empresarial en la Fundación Ewing Marion Kauffman, que estudia y apoya la actividad emprendedora en Estados Unidos. Seguin asegura que las empresas a menudo "empiezan a despegar" solo cuando un mentor se involucra en ellas.

Hering, de 28 años, representa sin duda una historia de éxito. Su compañía, cofundada con dos amigos de la universidad, crea un software utilizado por 20 millones de personas para proteger sus teléfonos móviles frente al malware, y está valorada en alrededor de mil millones de dólares (750 millones de euros). No obstante, señala que en los primeros días de la compañía no sabía nada de negocios y dependía en gran medida del estímulo que Paul le proporcionaba. También le ayudó a crear un plan de negocios y a buscar inversores. "Aprendemos el uno del otro y es una de las relaciones más profundas que tengo", asegura Hering. "Me siento tremendamente afortunado de haber conocido a Phil".

Otras relaciones intergeneracionales dentro del mundo de la tecnología han llamado la atención recientemente: por ejemplo, el vínculo entre el director general de Facebook, Mark Zuckerberg, de 27 años, y el director general del Washington Post, Donald Graham, de 66, que no solo constituye un puente entre generaciones sino también entre medios de comunicación nuevos y antiguos. Sin embargo, algunos observadores creen que en el actual auge de las start-ups de tecnología no existen suficientes buenos mentores para todo el mundo. La exacerbación de la demanda de asesoramiento empresarial es la tendencia más reciente dentro de las aceleradoras de capital riesgo, que prometen a las start-ups ayuda rápida al desarrollo, a menudo a cambio de acordar asesoramiento por parte de empresarios con experiencia. Según algunas estimaciones, en la actualidad hay más de 60 aceleradoras de riesgo en Estados Unidos, más del triple que en 2009.

En cualquier incubadora, "el activo real es el mentor", señala Seguin desde Kauffman. Sin embargo, algunos mentores están involucrados con tanta gente, además de con sus propias carreras, que la ayuda prestada es cuestionable. Y puede que otros no sirvan para la tarea a realizar. "En el sector de la tecnología, creemos que no hay suficientes mentores en este momento", afirma Seguin. "Es un título que la gente se coloca muy fácilmente".

La escasez se hace más notable cuanto más lejos esté una empresa de Silicon Valley. Para las start-ups en el resto del país puede ser difícil encontrar el asesoramiento necesario para el éxito. "Tenemos que pasar un montón de tiempo en aviones", afirma Ben Milne, de 25 años, fundador de Dwolla, un portal de procesamiento de pagos en línea de rápido crecimiento con sede en Des Moines, Iowa.

Milne, que abandonó la Universidad de Iowa, comenzó su primera empresa a los 18 años y afirma que aprendió rápidamente el valor de las conexiones con empresarios más experimentados. "Estábamos dando vueltas en círculo, sin pensar a lo grande", asegura. "Fue un problema que me decidí a no repetir". En la actualidad mantiene relaciones con una cantidad estable de asesores de mayor edad, tanto en California como a nivel local.

Cualquier start-up podría considerarse afortunada por encontrar un mentor tan bien conectado como Paul, presidente de la compañía de inversión de San Francisco Top Tier Capital Partners. Hace cuarenta años, como gerente de la fortuna de una familia acomodada, Paul suministraba inversiones iniciales a varios equipos de capital de riesgo hoy día legendarios, entre ellos Kleiner Perkins Caufield & Byers y New Enterprise Associates.

Él y Hering se reunieron después de que Paul contratara a la madre de Hering para redecorar su casa. En aquel momento, Hering y dos compañeros de habitación de la Universidad del Sur de California habían desarrollado una pistola de francotirador digital capaz de espiar un teléfono móvil a 1,6 kilómetros de distancia. El juguete causó sensación en los medios, pero cuando se lo mostraron a Paul este supo de inmediato que no era un negocio. "Pronto empezamos a hablar de la seguridad móvil... un mercado enorme y abierto", explica Paul.

Hering demostró ser experto a la hora de escuchar y ese quizá sea el rasgo más gratificante que un aprendiz pueda poseer. "Lo que me atrajo... fue la combinación de su visión, la energía y, aunque parezca mentira, el hecho de John no lo hacía por dinero", afirma Paul. "Y mantuvo mi interés gracias a su genuino afán por aprender".

Después de invertir algo de su propio capital en Lookout, Paul organizó reuniones con inversores de Silicon Valley y entrenó a Hering en el modo de negociar. Hering interpretó su propio papel a la perfección. Empezaba las reuniones hackeando los teléfonos móviles de los capitalistas de riesgo, demostrando que la seguridad era un problema creciente dentro de los dispositivos móviles.

La empresa finalmente consiguió la atención de grandes capitalistas como Khosla Ventures y Andreessen Horowitz. Ellos, junto a otros inversores, han puesto 75 millones de dólares (57 millones de euros) en Lookout, que tiene contratos con compañías de telefonía móvil como Verizon, Sprint y T-Mobile. Alrededor de un millón de usuarios descargan la versión gratuita de la aplicación Lookout cada mes.

Esto ha hecho que Hering tenga ahora aún más mentores. El consejo de administración de Lookout está lleno de importantes líderes empresariales. "Después de haber crecido leyendo acerca de gente como Marc Andreessen, el hecho de que ahora me esté dando consejos me hace sentir enormemente afortunado y humilde", afirma. "No creo que nunca pueda superar a mis mentores".

Antonio Regalado ha contribuido en este artículo.

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