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Energía

Una batería para competir con el diésel y el gas

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Aquion Energy afirma que sus baterías podrían hacer que la red eléctrica fuera innecesaria en algunos países.

  • por Kevin Bullis | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 29 Febrero, 2012

Aquion Energy, una empresa dedicada a la fabricación de baterías de bajo coste para el almacenamiento de electricidad a gran escala, ha seleccionado una ubicación para su primera fábrica, y señala haber encontrado la financiación necesaria para construirla.

La compañía espera que su novedosa tecnología de baterías pueda permitir obtener electricidad a algunos de los 1,4 millones de habitantes del mundo que carecen de ella, sin tener que conectarse a la red.

La localización de la fábrica de Aquion es una gran fábrica antigua de televisores Sony cerca de Pittsburgh (EE.UU.). La capacidad de producción inicial será de "cientos" de megavatios/hora en baterías al año (la empresa no quiere datos específicos en este momento). Del mismo modo, no ha afirmado qué cantidad de fondos ha recaudado o de dónde proceden. Solo ha mencionado que parte provienen del estado de Pennsylvania, y que 5 millones de dólares (3,7 millones de euros) son una subvención de I+D del Gobierno federal.

Se espera que las primeras aplicaciones tengan lugar en países como India, donde cientos de millones de personas en comunidades fuera de las grandes ciudades no tienen conexión a la red eléctrica o cualquier otra fuente fiable de electricidad. La mayoría de estas comunidades utilizan generadores diesel, aunque los altos precios del petróleo y los bajos costes de los paneles solares están haciendo que en algunos casos sea más barato instalar energía solar.

Para almacenar la energía generada durante el día y así usarla por la noche, estas comunidades poseen sistemas de baterías que van desde varias decenas de kilovatios/hora a solo unos pocos megavatios, señala Scott Pearson, director general de Aquion. Tal sistema podría hacer que las líneas de transmisión de larga distancia fueran innecesarias, de la misma manera que las torres de teléfonos móviles han permitido a estas comunidades el acceso a servicios de telefonía móvil antes de que tuvieran líneas terrestres.

En última instancia, Aquion planea vender grupos de baterías en países que posean redes eléctricas. Podrían proporcionar energía durante las horas de máxima demanda y compensar las fluctuaciones eléctricas con las que las grandes explotaciones eólicas y solares contribuyen a la red. Estas aplicaciones requieren desde decenas a cientos de gigavatios/hora de almacenamiento, así que Aquion necesita aumentar su capacidad de fabricación para alcanzar la demanda de suministro. Para competir con las plantas de gas natural, especialmente en Estados Unidos, donde el gas natural tiene un coste especialmente bajo, habrá que esperar hasta que las economías de escala reduzcan los costes.

La compañía ha señalado que inicialmente espera crear baterías por menos de 300 dólares (223 euros) el kilovatio/hora, un precio mucho más barato que el de las convencionales de ión-litio. Las baterías de plomo pueden ser más baratas que las de Aquion, pero duran solo dos o tres años. Las de Aquion, que se pueden recargar 5.000 veces, pueden durar más de una década en situaciones en las que sean cargadas una vez al día (la compañía ha puesto a prueba las baterías durante un par de años hasta ahora).

Jay Whitacre, profesor de ciencias de los materiales e ingeniería en la Universidad Carnegie Mellon, fundador de Aquion y desarrollador de la tecnología, señala que el coste tendrá que bajar a menos de 200 dólares (150 euros) por kilovatio/hora para las aplicaciones conectadas a la red. Alcanzar este precio, y una capacidad de producción a escala de gigavatios/hora, "va a llevar mucho tiempo", indica. "Pero hay que comenzar por algún sitio".

Desde un principio, Whitacre ha desarrollado las baterías enfocándose en su durabilidad y bajo coste. Durante su búsqueda de posibles materiales de electrodos se limitó al uso de elementos baratos y abundantes, quedándose al final con el sodio y el manganeso. También eligió un electrolito a base de agua, que resulta más seguro y barato que los orgánicos utilizados en las baterías de ión-litio. Todo esto le permitió utilizar equipos de fabricación baratos. Para mantener los costes bajos, la compañía está fabricando las baterías con equipos que se utilizan normalmente para producir comida o aspirinas. La construcción de la fábrica en Pensilvania se iniciará de inmediato, y la primera etapa se espera que esté terminada el próximo año.

"Algunos artículos proponen nuevos materiales de batería que tienen muy buen aspecto hasta que te pones leer la letra pequeña y descubres cómo se producen", señala Whitacre. "Nosotros nos hemos centrado en la manufactura desde el principio", sentencia.

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