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Energía

Unos microbios que se alimentan de carbón podrían crear enormes cantidades de gas natural

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Varias compañías están probando una nueva forma de convertir el carbón inaccesible en combustible utilizable.

  • por Kevin Bullis | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 26 Octubre, 2012

La tecnología de fractura ha hecho que explotar determinado gas natural y petróleo que antes era inaccesible se convierta en algo viable en Estados Unidos. En la actualidad, varias compañías están probando una manera de utilizar microorganismos que se alimentan de carbón y excretan metano, el ingrediente principal del gas natural, como posible medio de extracción de combustible a partir de recursos de carbón cuya explotación hasta ahora había sido demasiado cara.

Un gran número de yacimientos de carbón contienen grandes cantidades de metano a las que puede accederse mediante la perforación de pozos. En décadas recientes, los investigadores han demostrado que una gran parte del gas natural de dichos yacimientos es producida por microorganismos naturales que se alimentan de carbón, y han encontrado formas de estimular estos microbios para producir más metano. Luca Technologies, con sede en Golden, Colorado (EE.UU.), está utilizando este método para aumentar la producción de los yacimientos de carbón con pozos de metano ya existentes. Otra compañía, Next Fuel, con sede en Sheridan, Wyoming (EE.UU.), mostró recientemente que podría utilizar una tecnología similar para producir metano a partir de yacimientos de carbón que no poseían este compuesto, aumentando la posibilidad de que grandes cantidades de carbón (cuya explotación actualmente es demasiado cara) fueran convertidas en gas natural.

Julio Friedmann, tecnólogo jefe de energía en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (EE.UU), señala que aunque la idea de la producción microbiana no es algo nuevo, la tecnología ha dado grandes pasos en los últimos años, en gran parte gracias a que los investigadores saben más acerca de los diferentes microorganismos que trabajan en conjunto para digerir carbón y producir metano. "Conozco varias empresas que trabajan en esas tecnologías, y parecen lograr una recuperación bastante buena de gas natural a un coste también bueno", indica. Según Friedmann esto crea una oportunidad de mercado potencialmente importante. "Es algo que no me habría imaginado hace un par de años", añade.

Uno de los retos ha sido comprender exactamente por qué los microorganismos viven en un yacimiento de carbón en particular y qué nutrientes hay que aportarle para fomentar el crecimiento de los productores de metano y desalentar el de los competidores. Bob Cavnar, director general de Luca Technologies, indica que la mejora en la secuenciación de ADN ha sido esencial. Permite a la empresa probar rápidamente una capa de carbón, determinar qué microorganismos están presentes y adaptar la mezcla de nutrientes. "Antes solían pasar tres meses entre el muestreo y la mejora", afirma Cavnar. "Ahora, en tres días sé que en un sitio en particular hay microbios y en 14 días puedo saber cómo tengo que alimentarlos".

Cavnar señala que puesto que su compañía mejora los pozos existentes en vez de perforar otros nuevos, sus costes son lo suficientemente bajos para que el enfoque sea rentable en Estados Unidos, incluso con los bajos precios actuales del gas natural. Sin embargo, podría ser aún más prometedor en países asiáticos como China, donde los precios del gas natural son mucho más altos y donde el gas natural podría proporcionar una alternativa mucho más limpia que el carbón, que domina la producción de electricidad. Next Fuel, por su parte, está centrando sus esfuerzos en Asia, y las primeras demostraciones a gran escala de su tecnología tuvieron lugar en Indonesia y China.

Por ahora es demasiado pronto para saber cuánto metano podría producirse con estas técnicas. Cavnar señala que si la empresa puede convertir hasta un tercio del carbón en gas natural, tal y como han demostrado las pruebas de laboratorio, eso crearía reservas en la cuenca del río Powder en Wyoming y Montana casi tan grandes como las principales reservas de gas de esquisto abiertas mediante el uso de fractura.

No obstante, Friedman señala que existen demasiadas variables para hacer conjeturas precisas sobre la producción microbiana de metano a partir del carbón. "A esas reservas en su mayoría no se ha accedido", afirma. "China tiene la tercera mayor reserva de carbón del mundo. Lo que nadie sabe es qué cantidad de dichas reservas se podría convertir en otra cosa usando algunas tecnologías modernas", concluye.

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