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Biomedicina

Un marcapasos cerebral para tratar el alzhéimer

En un estudio experimental, un grupo de cirujanos ha implantado estimuladores cerebrales profundos en pacientes con alzhéimer de EE.UU. y Canadá.

  • por Susan Young | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 11 Diciembre, 2012

El mes pasado, un grupo de cirujanos de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) implantó un dispositivo similar a un marcapasos en el cerebro de un paciente con alzhéimer leve, el sexto paciente dentro de un ensayo multicéntrico de la terapia experimental. Se espera que la estimulación eléctrica del dispositivo pudiera mejorar la memoria y retrasar el deterioro cognitivo en pacientes con la enfermedad.

La estimulación cerebral profunda ya se usa para tratar a pacientes con la enfermedad de Parkinson, la epilepsia y el trastorno obsesivo-compulsivo, y los investigadores están explorando su uso en otras afecciones como la obesidad. En todos estos casos, se insertan electrodos en diferentes regiones del cerebro dependiendo de la terapia a aplicar. En el ensayo de la enfermedad de Alzheimer, el dispositivo se coloca en una región del cerebro implicada en el aprendizaje y la memoria.

El tratamiento hasta ahora ha sido probado en un estudio piloto ya completado con seis pacientes con alzhéimer. Después de un año de constante estimulación, los cerebros de estos pacientes mostraron en escáneres PET (por las siglas en inglés de Positron Emission Tomography) un consumo ligeramente mayor de glucosa en las zonas del cerebro implicadas en el aprendizaje y la memoria, lo cual supone un signo de aumento de la actividad neuronal. Normalmente, en los pacientes de alzhéimer el metabolismo de la glucosa disminuye en las regiones del cerebro implicadas en la memoria, señala Constantine Lyketsos, director del Centro de Tratamiento de la Memoria y el Alzhéimer Johns Hopkins, así como copresidente del nuevo ensayo.

Aunque los resultados son preliminares, con pocas opciones a la vista para la lucha contra esta debilitante enfermedad, incluso un pequeño signo positivo podría valer la pena.

"Hay que evaluar estrategias alternativas de tratamiento en la enfermedad de Alzheimer debido a los numerosos fracasos recientes de ensayos de medicamentos para detener o evitar el declive cognitivo en esta población", afirma Michele York, profesora asistente de neurología en el Baylor College of Medicine de Houston (EE.UU.). "La cirugía podría proporcionar una nueva vía para el tratamiento de este trastorno debilitante y progresivo".

Los investigadores siguen reclutando pacientes para el nuevo ensayo, que hará un seguimiento a través de observación médica y escáneres cerebrales de pacientes con alzhéimer con el dispositivo encendido o apagado durante un año. Los investigadores presumen que las descargas eléctricas podrían estimular redes neuronales críticas que hayan sido interrumpidas por el alzhéimer. Aún no se sabe qué provoca la enfermedad, pero cualquiera que sea la causa, el resultado es la atrofia del tejido cerebral y la reducción progresiva de la memoria y las habilidades de pensamiento con el tiempo.

Los cambios cerebrales subyacentes y las dificultades conductuales asociadas pueden complicar el tratamiento, señala York. "El uso a largo plazo de esta intervención invasiva requerirá una estrecha vigilancia debido a la naturaleza progresiva de la enfermedad", escribe.

Incluso si se demuestra que la estimulación cerebral sirve de ayuda a los pacientes, probablemente no sea una solución permanente. "Es poco probable que la estimulación cerebral profunda logre invertir la cascada patológica de la enfermedad. Es muy difícil cambiar su rumbo", asegura Mike R. Schoenberg, psicólogo y neurocientífico del Morsani College of Medicine de la Universidad de Florida del Sur (EE.UU.). "El mayor problema es uno al que se enfrenta la neurociencia en general: los tratamientos podrían ayudar a aliviar los síntomas y proporcionar a los pacientes una mejoría durante un período de tiempo, pero no son curativos".

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