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Relojes inteligentes

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Los diseñadores del reloj Pebble se han dado cuenta de que un teléfono móvil es más útil si no tienes que sacarlo del bolsillo.

  • por John Pavlus | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 07 Mayo, 2013

Eric Migicovsky realmente no quería un 'ordenador portátil'. Cuando, hace cinco años, concibió por primera vez lo que se convertiría en el reloj inteligente Pebble, como estudiante de diseño industrial en la Universidad Tecnológica de Delft en los Países Bajos, solo quería crear una forma de usar su teléfono inteligente sin chocar al montar en bicicleta. "Pensé en crear un reloj que pudiera tomar la información de mi teléfono", señala el joven canadiense de 26 años. "Terminé construyendo un prototipo en mi dormitorio universitario".

Hoy día, Migicovsky va a enviar 85.000 relojes Pebble a clientes entusiastas que no quieren tener que sacar una losa de vidrio del bolsillo solo para revisar el correo electrónico o la previsión del tiempo. Pebble utiliza Bluetooth para conectarse de forma inalámbrica a un iPhone o un teléfono Android, y muestra notificaciones, mensajes y otros datos simples elegidos por el usuario en una pequeña pantalla LCD en blanco y negro. En abril de 2012, mediante la plataforma de recaudación de fondos en línea Kickstarter, Migicovsky pidió 100.000 dólares (76.000 euros) para ayudar a comercializar el Pebble. Cinco semanas más tarde tenía más de 10 millones de dólares (7,65 millones de euros), y su campaña es la que más ha recaudado en Kickstarter hasta el momento. De pronto, los relojes inteligentes son una categoría de producto real: Sony entró en el mercado el año pasado, Samsung está a punto de hacerlo, y es probable que Apple lo haga después.

Aunque el reloj Pebble, con un precio de 150 dólares (115 euros), se puede utilizar para controlar una lista de reproducción musical o ejecutar aplicaciones simples como RunKeeper, que nos permite hacer un seguimiento de nuestra actividad física y se ejecuta en nube, Migicovsky y su equipo han diseñado el reloj a propósito para hacer lo menos posible, dejando las aplicaciones más complicadas para los teléfonos. Este énfasis en hacer que [la información en] el reloj 'se pueda consultar fácilmente' fue lo que dictó casi todos los aspectos del diseño. La pantalla en blanco y negro, por ejemplo, se puede leer bajo la luz solar directa y muestra el contenido constantemente sin necesidad de tener que 'dormir' para ahorrar energía de la batería, como ocurre con las pantallas en color táctiles.

Estos relojes están llegando al mercado unos meses antes que Google Glass, que intenta resolver el mismo problema que Pebble, es decir, el hecho de que "la interacción con nuestros teléfonos tenga una cierta sobrecarga innecesaria", señala Mark Rolston, director creativo de Frog Design. Sin embargo, Google Glass tratará de reemplazar el teléfono inteligente por completo mediante la combinación de un ordenador y un monitor colocado en unas monturas de gafas, para que los usuarios puedan 'aumentar' su visión del mundo con datos. Esto está en relación directa con las predicciones sobre la aparición de la informática portátil, pero probablemente el Pebble llegue a ser mucho más popular. Al utilizar un accesorio clásico como un reloj, el Pebble está tratando de adaptarse a normas sociales establecidas desde hace mucho tiempo, en lugar de crear otras nuevas.

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