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Biomedicina

‘Stents’ cardiovasculares que se disuelven en el cuerpo

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Un 'stent' coronario absorbible ofrece resultados prometedores en su primera fase de pruebas.

  • por Lauren Gravitz | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 31 Marzo, 2009

Los stents coronarios, o micro-cánulas que se insertan en venas y arterias, han revolucionado los tipos de tratamientos cardiovasculares, pero por otro lado dejan un rastro de “andamiaje metálico” dentro de las arterias que en ocasiones puede generar reacciones del sistema inmunológico y formar coágulos de sangre, así como interferir con intervenciones quirúrgicas futuras. Un nuevo tipo de stent, completamente absorbible por el cuerpo humano, podría ayudar a prevenir problemas como estos en un futuro próximo. Este tipo de stent, fabricado por Abbott Laboratories en Illinois (Estados Unidos), acaba de terminar su primera fase de pruebas—durante un periodo de 2 años y usando 30 pacientes—y ahora, tras algunos ajustes, la compañía se dispone a comenzar la siguiente fase de pruebas clínicas.

Los cirujanos usan los stents para desbloquear arterias, pero estos dispositivos pueden causar problemas. Los materiales utilizados provocan una respuesta inmunológica, y los daños ocasionados en la pared de la arteria pueden crear coágulos de sangre que, una vez disueltos, son capaces de provocar un derrame u otro tipo de lesión dentro de un proceso que se denomina como trombosis tardía del stent. A lo largo de los últimos años, estas complicaciones han disminuido gracias al uso extendido de terapias anticoagulantes y stents liberadores de fármacos y recubiertos con inhibidores inmunológicos. Pero algunos cardiólogos creen que usar stents metálicos es comparable a lo que supondría dejar la escayola en un paciente cuyo brazo ya no está roto.

El nuevo stent bio-absorbible y liberador de everolimus de Abbott, conocido por las siglas BVS, está fabricado a partir de dos capas de polímero biodegradable: una contiene everolimus, un fármaco inmuno-inhibidor, y la otra sirve para crear una capa de sujeción de larga duración. Con el paso del tiempo, el cuerpo descompone y absorbe el polímero, acabando con todo rastro del stent. Durante la primera fase de pruebas, el stent se colocó en pacientes con sólo una arteria bloqueada o estrechada. Según los estudios publicados este mes en The Lancet, parece que el stent fue casi totalmente absorbido dos años después, sin incurrir en casos de muerte cardiaca, trombosis de stent, y sin evidencia de que las arterias volvieran a cerrarse.

“Parece ser que el stent funcionó realmente bien y detuvo el cierre del vaso sanguíneo sin riesgos para el paciente, y después desapareció,” comenta John Ormiston, investigador jefe del estudio Lancet y cardiólogo intervencionista en los hospitales de las ciudades de Auckland y Mercy, en Nueva Zelanda. “Confiamos en que el riesgo de trombosis a largo plazo será muy bajo.”

Es difícil saber si este tipo de stents tendrán el mismo éxito que sus predecesores de metal, ya que han sido probados en muy pocos pacientes y con problemas cardiovasculares muy simples. “Definitivamente parece que funciona bien con lesiones vasculares simples, pero su uso no se extenderá a no ser que funcione con pacientes y casos más complejos,” señala Ormiston.

“Si se fabrica un stent que sea bio-absorbible, que pueda ayudar a que un vaso sanguíneo vuelva a su estado original, y que impida la formación de trombosis tardía de stent, eso realmente supondría un concepto muy interesante, especialmente si tenemos en cuenta que en Estados Unidos cada año se hacen implantes en aproximadamente un millón de pacientes,” afirma Gregg Stone, director de investigación y educación cardiovascular en el hospital New Cork-Presbyterian y en Centro Médico de la Universidad de Columbia.

“La fase A del proyecto sirvió en realidad para probar el concepto, y tuvo mucho éxito”, comenta Stone, que además es miembro de la junta de consejeros de Abbott BVS. “¿Por qué usar una prótesis metálica y permanente si realmente no es necesario?”

“Creo que es un concepto maravilloso,” explica Frederic Resnic, director del Laboratorio de Cateterización Cardiaca en Brigham y del Hospital para Mujeres de Boston. “Pero el listón está muy alto. Hay que comprobar si puede usarse en un grupo de pacientes más numeroso, y tiene que competir con los resultados de los stents liberadores de fármacos que salieron al mercado en 2009. Va a ser difícil alcanzar ese nivel de seguridad y eficiencia.”

Abbott aún no ha llegado a ese nivel. Durante la segunda fase de pruebas que ahora comienza, la compañía va a utilizar una versión ligeramente modificada del stent anterior; es más fácil de almacenar (el primero se tenía que mantener a 20 grados bajo cero para que los polímeros no se rompiesen) y posee un grosor ligeramente mayor para así ayudar a que la arteria se mantenga abierta y prevenir que vuelva a cerrarse. Estas pruebas, una vez más, se limitarán a pacientes con lesiones simples, pero esta vez el número se ampliará a 80 personas entre Europa, Australia y Nueva Zelanda.

Dada la eficacia probada de los stents de metal, existen dudas acerca de si merece la pena investigar e invertir en la versión bio-absorbible, especialmente cuando el listón está tan alto en cuanto a eficacia y seguridad, y puesto que aún no se ha probado que el stent no deje tejido cicatrizante al desaparecer. Aún así Ormiston y Stone apuntan el hecho de que las arterias de sus pacientes parecen haber recobrado la elasticidad, y que el proceso de desaparición de los stents no impide la creación de nuevos vasos sanguíneos, al contrario que con el uso de stents metálicos. Además, señalan que a menudo los pacientes tienen que volver a la clínica para que se les coloque un segundo stent—si el primer stent ha desaparecido, esto ayuda a que la segunda intervención sea más fácil.

Todas estas posibilidades aún están lejos de ser implantadas, y seguirá siendo así hasta que se trate con éxito a pacientes con lesiones más complejas. “El estudio actual dista mucho de ser definitivo desde un punto de vista clínico,” señala Resnic. “Harán falta pruebas clínicas a gran escala para demostrar que esta plataforma bio-absorbible es tan segura y eficaz como los stents liberadores de fármacos que están disponibles en el mercado actualmente [y los que vendrán en el futuro].” Sin embargo, añade que “si se perfecciona, creo que podría reemplazar a los implantes metálicos permanentes.”

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