.

Negocios

Antes de Snowden, estaba Huawei

1

Las acusaciones de espionaje de los gobiernos hacia las empresas de telecomunicaciones extranjeras debilitan la industria

  • por Antonio Regalado | traducido por Lía Moya
  • 20 Marzo, 2014

Foto: La sede central de Huawei en Shenzhen, China.

Los representantes comerciales de Huawei en Estados Unidos ofrecen equipos de telecomunicaciones de primera clase con un descuento del 35%. Pero siempre que están apunto de cerrar un trato, sus clientes reciben una visita del FBI o el Departamento de Comercio de Estados Unidos.

El mensaje que reciben no destaca por su sutileza: compre otra cosa.

Huawei, cuya sede está en Shenzhen, China, es el mayor vendedor mundial de equipos de telecomunicaciones, copando el 20% del mercado. Pero en EEUU apenas cuenta. Allí su cuota de mercado en equipos ópticos es apenas del 1,4% y en interruptores y routers es sólo del 0,1%.

Igual que Huawei ha sido proscrito del mercado estadounidense, las filtraciones respecto al espionaje generalizado que ha llevado a cabo la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y otras agencias de inteligencia podrían perjudicar ahora a las empresas estadounidenses en el extranjero. Las compañías empiezan a hablar del "efecto Snowden", de ventas perdidas, peores perspectivas y una incertidumbre cada vez mayor, ahora que ellas también están bajo sospecha.

Gráfico: La desconfianza hacia China da forma a la cuota de mercado de Huawei.

Huawei lo fundó un antiguo oficial del ejército chino, Ren Zhengfei, en 1987. Ahora Zhengfei se reparte el trabajo de director ejecutivo con distintos ejecutivos que van cambiando cada seis meses. Según ha ido expandiéndose en el extranjero, han empezado a surgir sospechas en torno a la empresa, sobre todo en Estados Unidos. Sus esfuerzos por adquirir 3Com, una empresa de networking americana, los bloqueó un comité encargado de evaluar los riesgos para la seguridad nacional. En 2011, Cisco Systems, uno de sus competidores, elaboró una presentación con argumentos para "Temer a Huawei".

En 2012, en parte debido a una solicitud por parte de la propia empresa china, el Comité de Inteligencia del Congreso de EEUU investigó y emitió un informe. No daba ninguna prueba de que se hubiera cometido espionaje, pero concluía que Estados Unidos debía "sospechar" del progreso de las empresas chinas en el mercado delas telecomunicaciones norteamericanas. 

Les preocupaba que, de alguna forma, con el conocimiento de Huawei o sin él, el gobierno chino pudiera usar los equipos vendidos por la empresa para espiar o incluso obtener una ventaja en una ciberguerra. Huawei negó airadamente las acusaciones, diciendo que se sentía "discriminada".

Lo que resulta irónico es que los documentos de la NSA filtrados sugieren que Estados Unidos estaba haciendo precisamente todo aquello de lo que acusaba a China. Los documentos indican que Estados Unidos pudo haber comprometido routers de Cisco, Juniper y Huawei. También se cree que ha debilitado productos de encriptado para que los cifrados usados por el software comercial se puedan romper.

Todas las empresas nombradas en las filtraciones niegan tener conocimiento de estas puertas traseras. Todas afirman estar investigando. Pero la pérdida de confianza está perjudicando a las empresas estadounidenses. En diciembre, Cisco afirmó que las acusaciones habían producido una caída significativa de las ventas en China. "Están haciendo que la gente se pare y se repiense decisiones ya tomadas", contó a los inversores el presidente de desarrollo y ventas de Cisco, Ribert Lloyd. Las ventas de hardware de IBM en China cayeron un 40% en el trimestre que siguió a las filtraciones.

Foto: Ren Zhengfei creó la mayor empresa de equipos de telecomunicaciones del mundo, Huawei.

Huawei puede sentirse vengado, pero sólo hasta cierto punto. Sus ventas no han mejorado en Estados Unidos y ahora algunos países europeos alarmados también están repensándose la idea de comprar tecnología china. "Hay una falta de confianza universal, y ahora tenemos pruebas bastante evidentes que la sostienen", explica el vicepresidente de relaciones externas de Huawei, William Plummer, que trabaja desde Washington D.C.. Resulta que los equipos de todos son vulnerables. "Llevamos años diciéndolo", sostiene Plummer.

Huawei ha descrito, en varios libros blancos, las formas en las que cree que se puede mejorar la seguridad, adoptando estándares comunes y, quizás, sometiéndose al escrutinio de terceros. El analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales James Lewis describe el reto que tenemos por delante como "Cómo construir redes de confianza partiendo de componentes no fiables".

Sin embargo, el mayor efecto colateral podría ser un aumento del proteccionismo. "Desde el principio del internet, ha habido una competencia prácticamente abierta, y las empresas a las que les iba bien eran las que ganaban los concursos", explica Lewis. Ahora, con una mayor preocupación por la seguridad, los países quizá se arriesguen ponérselo difícil a la competencia extranjera, o a crear sus propias industrias.

"El efecto general será perjudicial para la economía global", afirma Lewis".

Negocios

Los avances tecnológicos están cambiando la economía y proporcionando nuevas oportunidades en muchas industrias.

  1. Así actúan los tres gigantes que sostienen la industria china de la IA

    Bastan tres gráficos para ver hasta dónde llegan los tentáculos de Baidu, Alibaba y Tencent en la inteligencia artificial china. Más de la mitad de las empresas de IA aplicada a todos los sectores del país han recibido financiación de alguna de estas tres compañías

  2. "Las colaboraciones son una nueva forma de hacer investigación"

    Tras años a la sombra de Google y Apple, la vicepresidenta de Colaboraciones en Tecnologías Emergentes de IBM, Sophie Vandebroek, intenta devolver a gigante su liderazgo tecnológico en inteligencia artificial. Su estrategia se basa en las sinergias con investigadores, empresas y universidades

  3. Las élites empiezan a preocuparse por el problema de los 'deepfakes'

    Las imágenes y vídeos falsos pero increíblemente realistas creados con inteligencia artificial empiezan a impedir que confiemos en todo lo que vemos y amenaza con atacar la reputación de la gente. En EE. UU. por fin han empezado a trabajar para regular el problema