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Cambio Climático

Powertrack comercializará elevadores para ascensores hasta diez veces más baratos

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La 'start-up' ha desarrollado un tipo de transmisión mecánica que modifica la velocidad de manera continua, que aplicada a coches eléctricos les daría más de un 10% de autonomía adicional

  • por Elvira Del Pozo | traducido por
  • 17 Abril, 2014

Los ascensores modernos arrancan, aceleran, deceleran y se paran suavemente, sin los sobresaltos provocados por los cambios de marcha de los sistemas antiguos. El usuario gana en confort y, con el nuevo dispositivo desarrollado por la start-up española Powertrack, además, sale más barato. Su solución, que pretende comercializarse muy pronto, ofrece el mismo servicio que los modelos que hay en el mercado a un precio considerablemente menor, explica  el director de Desarrollo de Negocio de la empresa, Gilberto Sánchez

Para modificar la velocidad de manera continua, actualmente se instalan motores especiales que cuestan entre 5.000 y 10.000 euros. En cambio, el dispositivo de Powertrack utiliza lo que Sánchez denomina “una transmisión infinitamente variable con derivación de potencia”. Se trata de un conjunto de engranajes mecánicos, como los cambios de una bicicleta, que modula la velocidad de salida de cualquier motor sencillo al que se acopla. La máquina, que contiene motor y transmisión, costará en torno a los 1.000 euros.

Esta innovación tiene la ventaja adicional de que permite que “el ascensor tenga más fuerza en el arranque -por lo que puede soportar más peso-, e ir más rápido”, afirma Sánchez. Todo ello sin requerir un mayor consumo energético ni provocar picos de tensión, comenta.

Coches eléctricos más autónomos

Otra de las aplicaciones de esta tecnología es su uso en vehículos eléctricos. Según adelanta Sánchez, ya están trabajando con algunas empresas para incorporar sus transmisiones en pequeñas furgonetas de reparto y en autobuses urbanos.

Un punto crítico en este tipo de vehículos es el tiempo que pueden circular entre carga y carga. Sánchez asegura que su tecnología “aumentaría más de un 10% la autonomía en ciudad gracias a que consigue que los motores funcionen a su máxima eficiencia y, por tanto, que consuman menos”.

En el caso concreto de los vehículos de transporte público que circulan por poblaciones, y que están continuamente parando y acelerando, esta innovación también les aporta más potencia en el arranque, más velocidad y menos brusquedad.

El pasado de esta empresa se remonta a la obtención de una patente española que se transformó en proyecto piloto gracias a la ayuda de la Fundación Repsol, cuando seleccionó a Powertrack en su primera convocatoria del Fondo de Emprendedores, en 2011.

El futuro de esta start-up quizás también pueda estar relacionado con aerogeneradores. En este caso, el sistema se utilizaría en sentido inverso para producir una velocidad constante que cree siempre la misma frecuencia en la electricidad, independientemente de la variabilidad del viento. Como indica Sánchez, “poder verter directamente al sistema energético de forma constante, con independencia de lo fuerte que sople la brisa, sin la necesidad de contar con complejos generadores y controladores, es una ventaja”. Además del sobrecoste evitado, también estima que el rendimiento del sistema eólico mejoraría entre un 6% y un 10%.

De momento, aunque ya están trabajando con una empresa del sector, habrá que esperar para ver molinos con esta tecnología. Los que sí la podrán incorporar, en pocos meses, son los ascensores y, a medio plazo, los vehículos eléctricos. En un marco en el que lo eléctrico parece tener la hegemonía, soluciones mecánicas como éstas revindican su hueco en el mercado.

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