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Computación

"Microsoft apuesta por que el mundo no cambie"

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Peter Thiel cree que la tecnología se estancó en 1970 y que las grandes empresas apuestan por mantener el statu quo que les beneficia

  • por Tom Simonite | traducido por Lía Moya
  • 19 Septiembre, 2014


Peter Thiel ha estado detrás de algunas tecnologías muy conocidas: cofundó PayPal y fue uno de los primeros inversores en empresas como Facebook, LinkedIn y Tesla Motors. Pero está convencido de que el progreso tecnológico lleva décadas estancado. Según Thiel los avances en computación e internet no han mejorado significativamente nuestra calidad de vida. En su nuevo libro avisa a los emprendedores de que las nociones empresariales convencionales les están impidiendo lograr, a ellos y a la sociedad en su conjunto, avances importantes en campos como la energía o la salud en los que la tecnología podría hacer del mundo un lugar mejor; pero no ofrece respuestas detalladas sobre cómo podríamos desbloquear esos avances. Thiel habló con el jefe de MIT Technology Review en San Francisco (EEUU), Tom Simonite, en la sede de su empresa de capital riesgo, Founder's Fund.

Una de las afirmaciones más sorprendentes que haces en tu libro es que no ha habido progreso tecnológico significativo desde aproximadamente 1970. ¿Qué pasa con la computación?

El progreso que se ha dado en los ordenadores e internet nos ayuda con las comunicaciones y nos ha permitido hacer que las cosas sean mucho más eficientes. Pero desde los años 70 invertir en la mayoría de los demás campos de la ingeniería ha sido mala idea: nuclear, aeronáutica y  astronáutica, química, mecánica, incluso eléctrica. Vivimos en un mundo material, así que saltarse esos campos es bastante gordo. No creo que esta sea una era tecnológica increíblemente rápida. 

El lema de Founder’s Fund va directo a por Twitter: "Queríamos coches voladores, pero tenemos 140 caracteres". ¿Acaso cosas como los iPhones y las redes sociales no han mejorado nuestra calidad de vida?

Algo. Pero no lo suficiente. Esa frase no pretende ser una crítica de Twitter como negocio. Creo que la empresa acabará siendo rentable; sus 2.000 empleados tendrán trabajo remunerado durante décadas. Pero su éxito específico puede ser sintomático de un fracaso general. Aunque mejore nuestra vida en cierto sentido, no es suficiente para llevar a nuestra civilización al próximo nivel.

¿Qué tipo de tecnología podría conseguirlo?

Hay muchísimas áreas en las que podría haber una innovación tremenda. Podríamos estar encontrando curas para el cáncer o el Alzheimer. Me interesa mucho ayudar a la gente a vivir mucho más tiempo. Ya existe un enfoque basado en la tecnología de la información, mediante el que optimizas tu nutrición y obtienes feedback instantáneo usando la tecnología de los dispositivos móviles. Pero sospecho que hay toda una nueva clase de medicamentos o procesos capaces de rejuvenecer distintas partes del cuerpo. También creo que se podrían multiplicar por diez las mejoras en la energía nuclear. Hay tecnologías de miniaturización que permiten estructuras de contención mucho más pequeñas, y tecnologías para desechar y reprocesar el combustible que no se han explorado lo suficiente.

¿Qué estás haciendo tú para que se cree este tipo de tecnología?

Bueno, hemos invertido en SpaceX [la empresa privada de cohetes espaciales que se ha hecho cargo de algunos lanzamientos de la NASA] en 2008 después de que estallaran los dos primeros cohetes. El siguiente sí funcionó. Hemos invertido en algunas empresas de biotecnología y hemos tenido la vista puesta en los dispositivos médicos. Estos sectores que exigen un compromiso sostenido durante varios años no están nada de moda entre los inversores. Por otra parte, sí que creo que seguirá habiendo innovación en el campo de la tecnología de la información en las próximas décadas. Unas dos terceras partes de nuestro trabajo se da en ese campo.

¿Qué empresas crees que están abordando los grandes temas?

Tesla es un ejemplo muy interesante. La mayoría de sus componentes no suponen grandes avances, pero ha habido una habilidad para combinarlos. Creo que en general nos atraen demasiado las soluciones que ofrecen  mejoras incrementales y nos asustan los problemas operativos así de complejos.

El ejemplo paradigmático de una gran empresa es Google. Dentro de una gran empresa te sueles enfrentar a un grado de burocracia interna y la necesidad de cumplir con el ciclo trimestral de resultados. Google es mucho menos así que otras grandes empresas. Parece que están haciendo buen progreso en el campo de los coches automáticos, que sería muy revolucionario si se convirtieran en una realidad.

En vez de tener como objetivo avances importantes, Silicon Valley (EEUU) parece dominado por la filosofía de la start-up depurada (lean start-up en inglés), que afirma que hay que empezar siendo pequeño y ganar a los productos ya existentes de la forma más económica posible.

Las grandes empresas tuvieron una visión a largo plazo relativamente inspiradora en su concepción. Así no es como piensan la mayoría de las start-up en Silicon Valley, pero sí diría que es como piensan las que son realmente valiosas. Apple no era una start-up depurada cando lanzó el ordenador Apple. Si crees que no puedes dar un paso atrevido, sólo darás pasos incrementales. Por eso Elon [Musk, fundador y director ejecutivo de Tesla y SpaceX] es tan inspirador. Tanto Tesla como SpaceX representaban saltos bastante espectaculares.

¿Pueden las empresas de tecnología que empiezan siendo atrevidas seguir siendo así cuando ya están establecidas? Hay muchas grandes empresas de computación que se vuelven cautelosas.

Hay que ver a empresas como Microsoft, Oracle o Hewlett-Packard fundamentalmente como apuestas en contra de la tecnología. Seguirán obteniendo beneficios mientras no cambie nada. Microsoft fue una empresa de tecnología en las décadas de 1980 y 1990; en esta década inviertes porque apuestas por que el mundo no cambie. Las empresas farmacéuticas son una apuesta en contra de la innovación porque la mayoría está intentando averiguar cómo extender la vida de las patentes y cómo bloquear a las pequeñas empresas. Todas estas empresas que empiezan siendo empresas tecnológicas acaban teniendo una personalidad antitecnológica. Que el mundo cambie o no puede variar de una empresa a otra, pero si resulta que estas empresas antitecnológicas son una buena inversión, es malo para nuestra sociedad.

Presentas al programa Apollo, la red de autopistas y el proyecto Manhattan como ejemplos del tipo de grandes saltos en la tecnología que necesitamos. Pero todos ellos fueron proyectos del Gobierno. ¿Crees que el Gobierno de Estados Unidos debería volver a financiar este tipo de cosas?

Hay quien defiende que debería haber financiación pública para ayudar a poner las cosas en marcha cuando no hay demasiadas perspectivas de beneficios. Es en interés público. Pero dado que el Gobierno de EEUU actualmente está dominado por abogados y no por científicos o ingenieros, está muy mal adaptado para evaluar este tipo de proyectos. Por ejemplo, probablemente no se podría volver a poner en marcha la energía nuclear en Estados Unidos sin la intervención del Gobierno. Pero dado que no cree en la coordinación y planificación complejas, no volverá a poner en marcha la industria nuclear. Es muy posible que no se vuelva a poner en marcha nunca.

¿Es posible que alguna de economías emergentes, por ejemplo China, mantenga esa fe en los grandes objetivos?

Creo que el futuro de China a medio plazo pasa por limitarse a copiar cosas que funcionaron en el mundo desarrollado, eso es lo que yo llamo globalización. Es la elección racional. Así se desarrolla el mundo en vías de desarrollo. La pregunta que no nos hacemos con la frecuencia suficiente es ¿cómo desarrollamos el mundo desarrollado? Mediante la búsqueda de tecnología.

Algunos de tus planteamientos se parecen a los del economista Robert Gordon, quien afirma que el crecimiento económico y el progreso tecnológico están estancados porque las nuevas tecnologías no ofrecen las mismas ganancias que las de la última revolución industrial. ¿Compartes esa opinión?

Estoy de acuerdo tanto con Robert Gordon como con Ray Kurzweil [autor futurista convertido en ejecutivo de Google]. No soy tan pesimista como Gordon porque sí que veo mucho progreso en el sector de la tecnología de la información, pero no soy tan optimista como Kurzweil. En su libro La singularidad está cerca da la sensación de que es una fuerza de la naturaleza que se acerca, mientras que yo creo que tomamos una decisión cultural para desarrollar las tecnologías.

Algunos pesimistas lo explican diciendo que toda la fruta de la parte baja del árbol ya está recogida. Yo diría que nunca hubo fruta en la parte baja del árbol, que siempre estuvo en la mitad y la cuestión es si la gente está intentando alcanzarla o no. Yo me siento frustrado porque creo que la tecnología progresa muy lentamente, pero soy optimista porque creo que podría ir mucho mejor.

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