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FireChat ayuda a los protestantes de Hong Kong a organizarse frente a la censura

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Más de 200.000 han descargado el sistema de mensajería que se conecta a través de Bluetooth con un alcance de hasta 50 metros

  • por David Talbot | traducido por Lía Moya
  • 03 Octubre, 2014

Entre los manifestantes que han invadido el distrito financiero de Hong Kong (China) ha surgido una vasta red de mensajería móvil que funciona independientemente de las redes celulares. Proporciona una forma de que cientos de miles de manifestantes se comuniquen incluso cuando la red está atascada, o si las autoridades chinas deciden cerrarla.

Igual que quienes protestaban en el Primavera Árabe recurrieron en masa a Twitter y Facebook para compartir información sobre las protestas y las acciones de las autoridades (ver "El poder del pueblo 2.0"), muchos de los manifestantes de Hong Kong han recurrido a una aplicación de mensajería llamada FireChat. Esta consigue que los teléfonos se comuniquen directamente entre ellos a través de wifi o Bluetooth, en vez de conectarse con una red móvil o wifi (ver "El nuevo chat de iPhone funciona sin internet").

Cuando abres la aplicación FireChat puedes participar en salas de chats de texto con la gente que está en un radio de 30 ó 50 metros, incluso aunque no haya conexión con las redes móviles o wifi. Todas las charlas que hay en esas salas son visibles para todos los que están en la sala.

Los manifestantes de Hong Kong protestan contra la intención del Gobierno chino de escoger a dedo los candidatos a jefe del ejecutivo de la región semiautónoma para las elecciones de 2017. Los ciudadanos esperaban poder escoger de entre una lista no restringida de candidatos.

Por el momento el Gobierno chino ha censurado la cobertura y el debate sobre las protestas en los medios sociales, pero no ha llegado a cerrar la red. Aunque es algo que ha hecho anteriormente; en 2009 cerró la red en la provincia de in Xinjiang por las protestas que surgieron en la zona.

La rápida difusión de FireChat empezó el sábado pasado después de que un adolescente hongkonés avisara en varios medios sociales y pidiera a la gente que se descargara la aplicación, según el vicepresidente de Open Garden, Christophe Daligault, cuya start-up con sede en San Francisco(EEUU) ha creado la aplicación.

Desde el sábado hasta el lunes fue la aplicación para iPhone más popular descargada tanto en Google Play como en la tienda iTunes en Hong Kong, por delante de Twitter, Facebook o WhatsApp.

En ese periodo más de 200.000 personas descargaron la aplicación en Hong Kong a través de alguna de esas dos tiendas. Los usuarios de Hong Kong enviaron un total de dos millones de mensajes a través de FireChat en esos días y hubo momentos en los que hasta 33.000 personas estaban usando la aplicación al mismo tiempo, según Daligault.

Daligault explica que FireChat ya se está usando para formas sencillas de organizarse. "Se ve a gente creando 'salas' con una localización especifica, una esquina o un monumento, y diciendo '¿Cuántas máscaras necesitamos?' y '¿Quién trae el agua?' y 'Hoy es gas lacrimógeno, mañana podría ser un cañón de agua'".

Esta aplicación también se ha usado mucho en Irak desde que hubo un momento en junio en que se cerró internet y por el aumento de los filtros gubernamentales a internet.

Sin embargo, los datos enviados por FireChat no están encriptados. De hecho, Daligault ha podido acceder al contenido de los chats porque los teléfonos aún estaban conectados a internet. La empresa puede ver el contenido de los mensajes en sus servidores. Esto significa que las autoridades chinas también podrían haberlo hecho. Ahora mismo FireChat no es una buena forma de establecer comunicaciones más sensibles que planear el suministro de agua o baterías. Open Garden está trabajando para añadir la posibilidad de encriptado a la aplicación de FireChat.

Hal Roberts, investigador del Centro Berkman de la Universidad de Harvard (EEUU) para Internet y la Sociedad, quien ha investigado en profundidad la censura y vigilancia en internet, dice que la aplicación no sirve para detener la vigilancia. "La mejor práctica para la seguridad de los activistas en un país autoritario es no sólo apagar, sino quitar las baterías de cualquier teléfono móvil cuando hablan de cosas que no quieren que se sepan", afirma Roberts.

A menudo las autoridades no sólo pueden escuchar las conversaciones sino encontrar la localización exacta de los dispositivos, afirma Roberts. En algunos casos, incluso aunque el teléfono esté apagado las autoridades podrían piratearlo y usar el micrófono para grabar conversaciones que tengan lugar en las cercanías del mismo.

Las aplicaciones de redes a medida como FireChat podrían ser más potentes gracias a una tecnología que se está desarrollando que permitiría a los teléfonos enlazarse a través de distancias de hasta 500 metros (ver "Móviles con un 'sexto sentido' gracias a una nueva tecnología inalámbrica"). Sin embargo, las redes celulares mantendrán algún control sobre cómo usan los dispositivos esa tecnología LTE, así que las autoridades quizá puedan bloquear su uso.

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