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Biotecnología

EEUU destina 35 millones en becas para el estudio del cerebro

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Las investigaciones del proyecto BRAIN estarán centradas en el desarrollo de tecnologías de optogenética y tomografía PET

  • por Antonio Regalado | traducido por Lía Moya
  • 03 Octubre, 2014

Foto: Las células nerviosas retinianas que se ven en esta imagen microscópica transmiten informaicón al cerebro.

La Casa Blanca ha informado de que la iniciativa BRAIN promovida por el presidente Obama ha despertado el interés de empresas y filántropos y que esto es una señal de lo que describe como una gran asociación que se está desarrollando en torno a la iniciativa científica más destacada de la administración estadounidense, desvelada en 2013.

La Casa Blanca se había comprometido a invertir este año 100 millones de dólares (unos 77  millones de euros) en el proyecto, que busca desarrollar nuevas tecnologías para estudiar el cerebro. Dentro de la iniciativa, esta semana los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) han anunciado 46 millones de dólares en becas para 58 grupos de investigación (unos 35 millones de euros).

Las distintas tecnologías respaldadas por los NIH incluyen el desarrollo de una tomografía PET que pueda estudiar el cerebro de los pacientes durante sus actividades cotidianas, láseres capaces de controlar cómo se disparan las neuronas, y electrodos cubiertos de diamantes capaces de detectar la dopamina neurotransmisora en el cerebro vivo.

Durante una conferencia de prensa, el director de los NIH, Francis Collins, afirmó que las becas de investigación acelerarían el "desarrollo de nuevas herramientas y tecnologías emocionantes para comprender cómo funcionan los circuitos del cerebro". Y explicó que la iniciativa BRAIN podría invertir 4.500 millones de dólares en estas neurotecnologías a lo largo de la próxima década (unos 3.465 millones de euros).

El proyecto, cuyo nombre son las siglas en inglés de Investigación Cerebral Mediante Neurotecnologías Avanzadas Innovadoras, refleja una estrategia del Gobierno estadounidense por invertir más en mejores técnicas para medir el cerebro. Algo necesario no sólo porque el funcionamiento del cerebro sigue siendo un enigma, sino porque es difícil estudiar las neuronas en animales vivos, lo que limita el progreso científico.

Collins comparó el enfoque seguido por los NIH con el que se tuvo durante el Proyecto Genoma Humano, supervisado también por él desde 1999. Ese esfuerzo se vio acelerado en gran medida gracias a la aparición de mejores tecnologías de secuenciado de ADN. "Había mucha incertidumbre, pero funcionó", explicó Collins. "Nadie puede predecir exactamente las vueltas que dará".

Pero el cerebro es mucho más complejo que el ADN y varios científicos han afirmado que esta vez el papel de la tecnología no está tan claro. "En el caso del Proyecto del Genoma sabíamos cuál era la tecnología que debería existir. En este caso ni siquiera estamos seguros de qué tecnologías son las más útiles porque las preguntas aún están por definir", afirma el director científico de la Fundación Simons, Gerald Fischbach, cuya organización privada en Nueva York (EEUU) invierte millones de dólares en investigación del cerebro. Fischbach no participó en el anuncio de los NIH.

En el resto del mundo, otros grandes proyectos neurocientíficos también han tenido que escoger por qué apostar. En Europa, el Proyecto Cerebro Humano, que ha recibido muchísimos fondos, busca crear simulaciones informáticas a gran escala del cerebro humano, aunque la estrategia se ha criticado por prematura.

Uno de los motivos por los que el proyecto estadounidense no satisface a todos los neurocientíficos es que abraza la idea de que hay "circuitos" en el cerebro, o que una neurona excita a la siguiente y así sucesivamente, dando lugar a distintos comportamientos. Aunque esto sí sucede, hay quien afirma que la comparación con un circuito es una idea anticuada y anatómica que no basta para explicar cómo operan realmente los 86.000 millones de neuronas del cerebro.

"Pero generar datos es un buen primer paso", afirma el neurocientífico de la Universidad Northwestern (EEUU) Konrad Kording.

Las becas anunciadas por los NIH apoyan el desarrollo de algunas tecnologías ya probadas, como la optogenética, una técnica para encender y apagar neuronas en animales de laboratorio mediante pulsos de luz. En otros casos la agencia ha arriesgado más, como los 539.000 dólares (unos 456.000 euros) que ha concedido a un aparato de tomografía PET portátil cuyo "objetivo último es poder sacar imágenes de los sujetos mientras pasean por el parque y hacen otras actividades cotidianas", según una de los 100 científicos que compartirán las becas del NIH, Julie-Anne Brefczynski-Lewis, de la Universidad de Virginia Occidental (EEUU).

Por otro lado, la Casa Blanca celebró un evento para destacar sus esfuerzos y los 300 millones de dólares (unos 230 millones de euros) que afirma está invirtiendo el sector privado en I+D en neurociencia. Entre los grupos que asistieron al evento estaba la Fundación Simons, que este año ha anunciado planes para invertir 62 millones de dólares en comprender cómo genera el pensamiento el cerebro (unos 48 millones de euros). Fischbach afirma que al reunir los distintos grupos, la Casa Blanca esperaba demostrar que "podemos beneficiarnos de, o ayudar a la iniciativa de Obama".

"No sé qué es causa y qué es efecto, pero definitivamente es un campo caliente", afirma. "Ha habido un crecimiento de este tipo de neurociencia, lo que es muy sorprendente".

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