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Biotecnología

El primer gran antibiótico hallado en décadas podría evitar la resistencia bacteriana

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Hace casi medio siglo que no se produce un descubrimiento como este, realizado gracias a un nuevo dispositivo de microfluidos

  • por Karen Weintraub | traducido por
  • 09 Enero, 2015

Foto: Bacterias difíciles de cultivar florecen dentro de este dispositivo de microfluidos incubándose en un charco de lodo.

Es posible que una caja de plástico llena de tierra de jardín haya producido el antibiótico más potente descubierto en las últimas décadas.

Gracias a un nuevo dispositivo de microfluidos para cultivar las bacterias de la tierra, investigadores en Boston (EEUU) y Bonn (Alemania), afirman haber identificado un nuevo tipo de antibiótico que mata las bacterias causantes de la neumonía, los estafilococos y las infecciones de sangre. 

El antibiótico, que recibe el nombre de teixobactina, aún tiene que probarse en personas. Pero ha curado a ratones con estas infecciones y es tan distinto de los antibióticos actuales que los científicos, que acaban de informar de sus hallazgos en la revista Nature, afirman que esperan que los gérmenes nunca se hagan resistentes a él.

Otros sostienen que la resistencia a cualquier antibiótico es inevitable, pero afirman que el descubrimiento es importante en cualquier caso. "Nos devuelve la impresión de que aún hay muchas sorpresas inesperadas acechando en la tierra", afirma el microbiólogo del Instituto Whitehead, parte del Instituto de Tecnología de Massachusetts (EEUU), Gerald Fink,

Otros antibióticos importantes, entre ellos la tetraciclina y la estreptomicina también se descubrieron en bacterias de la tierra. Pero a partir de la década de 1960 parecía que la tierra no iba a revelar más defensas naturales. Principalmente porque la mayoría de los gérmenes de la tierra no se pueden cultivar y estudiar en laboratorio.

Los científicos pasaron a usar otros enfoques, pero se han descubierto muy pocas clases de antibióticos. La resistencia a los antibióticos es cada vez más frecuente y el año pasado la Organización Mundial de la Salud predijo que este "vacío de descubrimientos" podría dar lugar a una era posantibiótica en la que las lesiones leves e infecciones comunes podrían volver a ser letales.

Los investigadores han descubierto la teixobactina usando una nueva tecnología de análisis de la tierra desarrollada por el biólogo de la Universidad Northeastern (EEUU), Slava Epstein. Suya es la invención de un chip de microfluidos de cinco centímetros que funciona como cámara de difusión portátil.

Los investigadores diluyeron tierra, alguna proveniente de sus propios jardines, para capturar un único microbio de la tierra en cada uno de los 306 diminutos agujeros que hay sobre la superficie del chip. Después colocaron el chip en un cajón con tierra, permitiendo a los gérmenes seguir en su entorno natural.

"Básicamente, estamos engañando a las bacterias", explica el director del Centro de Descubrimiento Antmicrobiano de la Universidad Northeastern, Kim Lewis,  encargado de dirigir las investigaciones. 

Lewis explica que su equipo pudo cultivar colonias de bacterias lo suficientemente robustas como para poder transferirlas a una placa petri donde se podían someter a pruebas para ver si producían antibióticos. "Aparentemente, el cuello de botella para cultivar bacterias es conseguir esa primera colonia", afirma Lewis. "Una vez logrado eso, se domestican".

Según los investigadores, sólo se ha cultivado un 1% de las bacterias de la tierra.

Parece que la teixobactina mata a las bacterias ligándose a una molécula de grasa que forma parte de su pared celular. Es un mecanismo poco frecuente, según la investigadora de la Universidad de Bonn que ha trabajado en el proyecto, Tanja Schneider. Es muy probable que las bacterias no desarrollen nunca una resistencia a ello.

Otros científicos afirman que es poco probable que un fármaco sea más listo que las bacterias indefinidamente. "No hay un solo ejemplo en el que no se haya producido resistencia", afirma el director de los Servicios de Investigación Clínica de la Universidad de California en San Francisco (EEUU), Henry Chambers,  experto en resistencia antimicrobiana en la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América.

Aún así, si su uso resulta seguro en personas, la teixobactina podría ser un arma nueva para los médicos. Un estudio de 2014 de Pew Charitable Trusts, halló que sólo se estaban desarrollando 38 nuevos antibióticos en los laboratorios de las farmacéuticas, a pesar de que unas 23.000 personas mueren cada año en Estados Unidos por bacterias resistentes a los antibióticos.

La licencia para la teixobactina se ha vendido a NovoBiotic Pharmaceuticals de Cambridge, Massachusetts, que ha colaborado en la investigación. Lewis explica que aún se tardarán dos años en poder probar el medicamento en voluntarios.

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