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Computación

El robot Sawyer podría sustituir a sus compañeros humanos en las fábricas

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La precisión de su único brazo lo hace adecuado para ejecutar tareas que aún no han podido ser automatizadas

  • por Mike Orcutt | traducido por Lía Moya
  • 27 Abril, 2015

Foto: Sawyer, el nuevo robot de Rethink Robotics tiene un único brazo que es más fuerte, rápido y preciso que los del primer producto de la empresa, Baxter.

En un taller de la sede de Rethink Robotics en Boston (EEUU), los ingenieros atienden a una tropa de ocho robots rojos brillantes llamados Baxter. Cada robot tiene un torso superior humanoide y una pequeña pantalla en la que se ven un par de amistosos ojos azules que siguen los dos brazos del robot mientras los ingenieros los mueven.

A un lado de la sala, el director sénior de producto Brian Benoit está montando un nuevo robot llamado Sawyer, el hermano pequeño de Baxter. Tiene un único brazo y es más pequeño, rápido y preciso que Baxter. Si las cosas salen como espera la empresa, este nuevo robot encontrará trabajo junto a los humanos en muchas cadenas de producción industriales.

Foto: Baxter (arriba izquierda) se diseñó para ser seguro, intuitivo y fácil de programar. Los ojos en la pantalla táctil le dicen a los trabajadores dónde moverá los brazos a continuación. Sawyer (derecha) tiene la misma cara que Baxter, pero su cuerpo es un único brazo diseñado para hacer trabajo más complejo.

Baxter, que se lanzó hace dos años, está diseñado para ser mucho más sencillo, seguro e intuitivo de operar que un robot industrial convencional (ver Este robot podría transformar los procesos de fabricación). Los robots industriales tradicionales son caros de instalar y usar, y hay que mantenerlos separados de los trabajadores humanos por razones de seguridad. Para funcionar bien normalmente necesitan que sus entornos sean muy estructurados y no cambien.

Rethink explica que las ventas de Baxter, que cuesta 25.000 dólares (unos 23.000 euros) y sólo está disponible para los fabricantes de Estados Unidos, han sido de apenas "varios cientos" de unidades. Este éxito limitado y el esfuerzo por desarrollar Sawyer sugieren que Rethink quizá no midiera bien la oportunidad de equilibrar la sencillez y seguridad con la precisión y velocidad (ver Business Report: Las fábricas pequeñas examinan al robot Baxter con cautela).

Foto: En la sede de Rethink en Boston, dos robots Baxter esperan inactivos.

El parecido familiar entre Baxter y Sawyer es patente. Sawyer también es rojo y tiene los ojos de Baxter. Lleva el mismo software. Pero mejoras en los actuadores que componen sus articulaciones hacen que el brazo de Sawyer sea más tieso y por lo tanto más preciso. Además, Sawyer levanta más peso que su hermano mayor. Y a su nueva cámara se le da mejor distinguir entre partes y puede leer códigos de barra, otra de las limitaciones de Baxter a la hora de enfrentarse a muchas tareas de fabricación. Sawyer estará disponible más adelante este mismo año por un precio de 29.000 dólares (unos 26.700 euros) y será capaz de llevar a cabo "una serie de tareas mucho mayor que Baxter", afirma el director de Marketing de Rethink, Jim Lawton.

A Baxter se le da bien coger objetos de una cinta transportadora, pero no puede llevar a cabo muchas de las tareas que los fabricantes están deseando automatizar. Sawyer está diseñado para llevar a cabo las denominadas tareas de "asistencia a las máquinas", que en general exigen que un humano esté junto a una pieza de maquinaria insertando y retirando partes. Un ejemplo destacado en la industria de la fabricación de electrónica es la denominada prueba de circuitos: un trabajador coloca una placa de circuitos recién fabricada en una máquina, espera a que esta lleve a cabo una breve prueba de la calidad de la parte y luego saca la parte y la manda al siguiente paso de la cadena.

La prueba de circuitos es casi como colocar una pieza de un puzle y si la posición de un circuito está ligeramente mal, la prueba no funciona. Sawyer confía en un sistema avanzado de sensor de fuerza para "palpar el camino" en la máquina de pruebas sin dañar a esta o la parte y colocarla en la posición deseada, afirma Benoit.

Los talleres donde se fabrica la electrónica suelen ser pequeños y estar abarrotados, por eso Rethink ha hecho a Sawyer más pequeño que Baxter, Y en vez de dotarlo de dos brazos, la empresa se ha centrado en hacer el único brazo lo más preciso posible sin aumentar demasiado los costes.

Foto: Los ingenieros aún están afinando el hardware y el software de Sawyer. El robot saldrá a la venta más adelante este mismo año.

Ahora que a los robots se les da mejor detectar los objetos que los rodean, es cada vez más fácil programarlos para trabajar en entornos humanos, que son mucho menos estructurados, según la directora del Grupo de Robótica Interactiva del Laboratorio de Ciencia Informática e Inteligencia Artificial del Instituto de Tecnología de Massachusetts, (MIT, EEUU) Julie Shah.

Foto: Trozos de Sawyer en una estantería en el área de producción de Rethink.

Y por otra parte, muchos fabricantes están desando probar nuevos métodos de fabricación porque el coste de la mano de obra está subiendo rápidamente, sobre todo en China. La era en la que los fabricantes ahorraban dinero montando plantas de fabricación en zonas del mundo donde la mano de obra es barata está llegando a su fin, según el socio de la consultora Boston Consuting Group y coautor de un informe reciente sobre el impacto potencial de la robótica colaborativa, Justin Rose. El informe halló que el 60% de todas las tareas de fabricación directa podrían automatizarse o potenciarse mediante la robótica. El Gobierno de la provincia de Guangdong en China, donde tiene lugar gran parte de la fabricación del país, anunció el mes pasado que invertiría 152 millones de dólares (unos 140 millones de euros para sustituir a trabajadores humanos por robots).

Rethink no es la única empresa que espera aprovechar este hecho. En los últimos dos años varias empresas, entre ellas actores consolidados como KUKA y ABB, y Universal Robotics, que es más pequeña, han presentado productos "colaborativos", algunos de los cuales se parecen a Sawyer (ver Cada vez hay más robots compañeros de trabajo).

Benoit explica que los robots de Rethink se diferencian por una característica única conocida como "elasticidad mecánica", que se refiere a una elasticidad en las articulaciones que hace que sean más seguras en un entorno en el que están rodeados de humanos y que les permite "trabajar con situaciones diseñadas para las manos humanas".

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