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Cadenas de bloques y aplicaciones

Microsoft sofistica HoloLens, sus gafas de realidad aumentada

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Este dispositivo portable que mezcla realidad virtual con el mundo real parece estar a punto de convertirse en un producto comercial

  • por Rachel Metz | traducido por Lía Moya
  • 05 Mayo, 2015

Foto: HoloLens de Microsoft permite al usuario ver objetos virtuales en 3D junto a objetos en el mundo real.

Microsoft está haciendo grandes progresos con HoloLens, el dispositivo que puedes llevar sobre los ojos para combinar objetos virtuales en 3D con la realidad.

Microsoft espera que este aparato holográfico se convierta en la próxima gran plataforma de computación, con aplicaciones que van desde los videojuegos hasta el diseño, la educación y la arquitectura. La empresa aún no ha dicho exactamente cuándo lanzará HoloLens, solo que estará disponible "en el marco temporal de Windows 10". Pero no queda claro qué significa eso. Está previsto que el sistema operativo se lance este verano.

Cuando Microsoft reveló HoloLens en enero durante un evento para prensa en su sede de Redmond, Washington (EEUU), parecía unas gafas de esquí negras (ver Los cascos con hologramas de Microsoft redefinen la realidad). A los periodistas que tuvieron ocasión de probarlo después, sin embargo, no se les conectó con un dispositivo tan depurado, sino a un casco más rudimentario enganchado mediante cable a un ordenador y a lo que denominan unidad de procesamiento holográfico. Esto fue lo que yo probé cuando fui a Redmond en marzo (ver La realidad aumentada está chula, pero será difícil de vender).

Sin embargo, la semana semana pasada en Build, su conferencia para desarrolladores de software celebrada en San Francisco (EEUU), Microsoft llevó cientos de unidades de HoloLens con todo incorporado iguales que el aparato negro con detalles en rojo que había presentado en enero. La idea era que los asistentes las probasen y despertar el interés de los desarrolladores para que creen aplicaciones para el dispositivo.

El jueves tuve la oportunidad de ver cómo de lejos ha llegado Microsoft con HoloLens en una sesión de demostración de 90 minutos en un hotel de San Francisco con una decena de periodistas más que 'construyeron' y probaron una aplicación sencilla para el dispositivo (uso el entrecomillado porque no codificamos nada, sino que unimos distintas piezas, como scripts preescritos y esferas 3D y activamos distintos tipos de interacciones, como el control por gestos o por voz).

Cada uno estaba ante un ordenador y cada par de periodistas tenía un mentor de Microsoft sentado entre ellos para ayudar. Desde un pequeño escenario en el centro de la sala, los miembros del equipo de HoloLens explicaron que habíamos estado montando una aplicación llamada Proyecto Origami, que consistía en varios objetos similares a los que se crean en origami (coloridos aviones de papel, cajas y esferas) encima de una base que parecía un taco de hojas de papel.

Antes de empezar con la aplicación cada uno recibió un prototipo de HoloLens, negro mate con laterales suaves de goma y una banda interior acolchada que pivota y está enganchada a un pequeño disco en la parte de atrás para apretarla alrededor de la cabeza.

Es un cambio considerable respecto al incómodo prototipo con cables que probé hace unas seis semanas, lo que demuestra lo lejos que ha llegado Microsoft en su misión de meter un montón de potencia de computación en un casco que abulta bastante pero no es incómodo. Una fila de cuatro LED diminutos en la parte de atrás de uno de los brazos exteriores de la unidad sirve para indicar si está encendido o apagado, según mi mentor, y los brazos incluyen además un puerto mini USB para conectarlo con un ordenador y unos cascos para escuchar. Dos áreas destacadas en rojo, una a cada lado del casco albergan altavoces y la parte de delante, un brillante visor negro, está colocada delante de una serie de cámaras que apuntan en distintas direcciones.

Cuando empezamos a montar la aplicación, quedó claro la cantidad de piezas necesarias para desarrollar software para un dispositivo como HoloLens.

Usamos una popular herramienta para desarrollar juegos llamada Unity para que nuestras aplicaciones se pudieran ver desde la perspectiva cambiante del portador del HoloLens. Podíamos colocar los objetos de origami de tal forma que el portador pudiese verlos y añadimos un cursor controlado con la mirada y controles de voz. Introdujimos mapeo espacial para que los objetos 3D pudieran responder ante los obstáculos en el mundo real (permitiendo, por ejemplo, que una esfera rodase encima de una mesa real) y añadimos sonido que cambiaba con nuestra posición y con lo que pasaba en la escena.

Cada vez que añadíamos una función, exportábamos la aplicación de Unity al programa de desarrollo  de aplicaciones Visual Studio de Microsoft y la cargábamos en HoloLens para comprobar cómo había cambiado.

Al final teníamos una aplicación sencilla pero funcional: los aviones de papel y bloques colocados encima de un cuaderno, con dos objetos esféricos (uno parecido a una bola de papel, otro una forma multicolor en forma de estrella) flotando encima de ellos. Si fijaba el cursor controlado con la mirada -un círculo rojo- sobre una de las bolas y decía la orden hablada escogida ("¡No toques eso!"), la bola caía y daba en el cuaderno con un sonido de papel arrugado para a continuación rebotar y chocar con cualquier objeto real sobre el que hubiera caído. Diciendo "Reset mundo" devolvía las bolas a su punto de partida. También contaba con un gesto de dedo para mover toda la colección a otro punto de la sala.

Coloqué toda la colección sobre un sofá cercano, por ejemplo, y la bola rodó a una de sus esquinas. Cuando mi mentor hundió el cojín del sofá con los dos puños, la bola rodó hasta caer en el hueco que había creado.

Para que conste, las imágenes que vi no parecían distintas de las que vi en marzo. Tenían una nitidez y brillo similar, y el campo de visión del casco HoloLens no parecía mayor que antes. Dicho todo esto, no parecían peores, todo un logro dado que la tecnología ahora está metida en  mucho menos espacio que antes.

El dispositivo sí que tuvo algunos fallos. Por ejemplo, algunas veces mi colección de objetos 3D desaparecía del espacio que tenía delante y reaparecía a varios metros. Y aunque los objetos 3D que aparecían eran visibles y nítidos desde cualquier ángulo, si me acercaba a unos 70 centímetros, empezaban a desaparecer.

También es de notar que HoloLens aún tiene un campo de visión pequeño, lo que dificulta ver objetos enteros una vez que te acercas a ellos. En comparación, un prototipo que me mostró Magic Leap a finales del año pasado me permitió ver mucho más a distintas profundidades (ver TR10: Magic Leap redefine la realidad). Pero el dispositivo de Magic Leap estaba fijo en un sitio, la start-up aún no ha demostrado la tecnología en un casco portable como Microsoft. En ese frente al menos, Microsoft parece más cerca de hacer realidad el sueño largamente perseguido de la realidad aumentada.

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