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Negocios

Los robots empiezan a pillarle el tranquillo a la cocina

Ya son capaces de cortar los ingredientes para una ensalada y ejecutar tareas humanas de la cadena de procesado

  • por Tom Simonite | traducido por Teresa Woods
  • 28 Mayo, 2015

Es menos impactante que la Victoria de Deep Blue sobre el campeón de ajedrez Garry Kasparov, pero Richard van der Linde dice que la maestría de su mano robotizada a la hora de coger un repollo es un hito para las máquinas. Con la ayuda de cinco cámaras, más sensores colocados en la muñeca del robot para medir la resistencia que encuentra, la mano de tres dedos puede coger un repollo cuidadosamente, reorientarlo, y colocarlo en una máquina que quita el centro de la verdura. "En la industria, sólo humanos son capaces de eso actualmente", dice van der Linde.

Su empresa, Lacquey en Delft (Holanda), está colaborando con FTNON (de su nombre en inglés Food Tecnology Noord-Oost Nederland), un fabricante de equipos de procesado de alimentos, para preparar la tecnología para que trabaje dentro de las neveras industriales donde actualmente personas se encargan de preparar repollo, lechuga y otros productos agrícolas para ser envasados. Lacquey también tiene otras dos versiones en fase de pruebas que se emplearían para otras tareas, como envasar tomates, pimientos y mangos.

Los progresos de esta empresa son ejemplo de cómo los avances en la tecnología robótica están creando empleo para los robots dentro de la industria alimentaria. Los robots pueden coger y mover objetos sólidos, duros e idénticos como las piezas de un coche con facilidad. Pero objetos delicados, flexibles y de forma variable como la carne, frutas y verduras requieren un manejo y una sensibilidad mucho más sofisticados.

El interés está impulsado en parte por su potencial de reducir los costes laborales, al igual que en otras industrias. Pero las empresas de procesado de alimentos también ven en la robótica una oportunidad de aumentar la seguridad, según comenta el encargado de la división de Tecnología del Procesado de Alimentos del Instituto de Investigación del Instituto de la Tecnología de Georgia (EEUU), Gary McMurray. "Siempre que encargues el procesado de alimentos a personas, se cometen errores de vez en cuando", dice. Los incidentes de contaminación, por ejemplo con E.coli o Listeria son costosos para las empresas alimentarias. Un estudio del 2015 concluyó que la retirada de carne contaminada resta, como media, 100 millones de euros del valor de una empresa pública del procesado de alimentos en los cinco días siguientes al anuncio de la retirada.

Aunque no existan estadísticas acerca del número exacto de casos causados por contaminación dentro de la planta del procesado de alimentos, el Centro para el Control de Enfermedades de EEUU (CDC de sus siglas en inglés) estiman que 128.000 estadounidenses son hospitalizados cada año por enfermedades transmitidas por los alimentos, de los cuales unos 3.000 mueren.

El grupo de investigación de McMurray actualmente está desarrollando dos sistemas para la industria avícola. Uno es capaz de coger el cuerpo del ave de una línea de producción y cortar los tendones del hombro en preparación para sacar las pechugas y alas. Ese sistema ya alcanza el mismo nivel de producción que un humano que realice la misma tarea. El segundo proyecto trata de un robot de bajo coste y dos brazos llamado Baxter, fabricado por Rethink Robotics (ver El robot Sawyer podría sustituir a sus compañeros humanos en las fábricas) y diseñado para trabajar junto a humanos de forma segura. Se le está programando para que coloque las aves dentro de los contenedores cónicos que los transportan dentro de la planta de procesado.

Ambos sistemas dependen de feedback visual y físico. Por ejemplo el robot "cortador" utiliza un sistema de visión 3D para estimar la ubicación de las articulaciones y tendones de los aves, y entonces utiliza sensores colocados en el cuchillo para "sentir" si lo que corta es carne o hueso. "Trabajar con estos objetos húmedos, deformables y escurridizos supone un reto, pero parece que se puede conseguir", dice McMurray.

Conseguir que un robot realice este tipo de tareas normalmente requiere que los ingenieros programen cuidadosamente comandos y técnicas específicas. Pero el software de aprendizaje automático podría automatizar gran parte del proceso, haciendo más práctico el que los robots ejecuten tareas más complejas con una variedad de comidas, cuenta el profesor de Ciencias Computacionales de la Universidad de Cornell (EEUU), Ashutosh Saxena.

Él empleo esa técnica para enseñar a un robot de dos brazos a hacer una ensalada básica. Primero el robot completó una fase de entrenamiento donde utilizó cuchillos, espátulas, tenedores y otros utensilios para investigar las propiedades de los alimentos, como tomates, lechuga y queso cheddar. Después, fue capaz de averiguar por sí mismo cómo cortar y juntar los ingredientes de la ensalada.

Aún no está claro cuando, si es que algún día, un robot podrá seguirle el ritmo a un chef humano. A corto plazo, según Van der Linde, Lacquey y otros tienen que demostrar que sus máquinas pueden igualar el ritmo de los humanos al realizar tareas dentro de una línea de producción.

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