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Computación

Un ejército de nanosatélites y sensores en tierra pueden salvar vidas

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Los sensores conectados a infraestructuras críticas podrían servir a las autoridades para tomar mejores decisiones en catástrofes

  • por Andrew Rosenblum | traducido por Teresa Woods
  • 30 Junio, 2015

Foto: Una representación que muestra los satélites de comunicaciones compactos en órbita relativamente baja; pueden ayudar a proporcionar conexiones de datos a infraestructuras críticas.

Anthony Previte, CEO de la empresa especial Terran Orbital, embarcó en el último proyecto de su empresa por una enfermera con la que se encontró en medio del caos del 11-S a una manzana de la zona de impacto.

Corría frenéticamente por la calle porque el hospital cercano donde trabajaba se había quedado sin combustible. Con la mayoría de los móviles sin batería y la saturación de la red de telefonía fija, la única manera de conseguir más suministros era a pie. Previte empezó a pensar que los equipos clave como generadores deberían estar dotados de métodos de comunicación disponibles en cualquier momento, incluso después de una catástrofe. Hoy trabaja para convertir esta idea en una realidad con el lanzamiento de múltiples constelaciones de "nanosatélites" cuyo diseño incluye pequeños sensores alimentados con pilas con una conexión de datos barata que nunca falla.

Previte dice que su sistema tendrá muchas aplicaciones civiles y comerciales, y salvará vidas ante catástrofes naturales o ataques terroristas. "Si cada generador dispusiese de un sensor que se comunica con un satélite, entonces las autoridades – FEMA (la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias estadounidense), el Gobierno central o las fuerzas militares – podrían trasladar combustible, pudiendo tomar decisiones inteligentes", dice.

Los equipos comerciales e industriales se están conectando cada vez más a redes de datos para gestionarlos de forma más eficiente, formado lo que se conoce como el internet de las cosas. Las conexiones siempre disponibles de Terran podrían hacer más fiable este enfoque.

Las conexiones a internet por satélite disponibles hoy se destinan sobre todo a personas, no máquinas, y son caras. Utilizan grandes satélites aparcados en órbitas geoestacionarias a aproximadamente 36.000 kilómetros por encima del ecuador, lo que significa que se requieren cantidades significativas de energía para llegar hasta ellos con una señal emitida desde la Tierra.

Terran está lanzando pequeños satélites que orbitan a tan sólo 600 kilómetros. Esta altitud más baja hace que resulte más práctico que los sensores de baja alimentación, o incluso desechables, utilicen un enlace de satélite, dice Previte.

La conexión está diseñada para ser más fiable que rápida. El ejército de Estados Unidos utilizará sensores de Terran para realizar el seguimiento de vehículos y tropas que transmiten a decenas de kilobytes por segundo. Pero Terran cree que los sensores de baja alimentación enviarán los datos a una décima parte de esa velocidad.

Además de ayudar con labores de asistencia por catástrofe natural y el rastreo y seguimiento de contenedores de transporte, aviones y barcos, Previte cree que los sensores podrían emplearse para la monitorización medioambiental. Por ejemplo, se podrían lanzar desde helicópteros o drones hacia vertidos de petróleo, o hacia un volcán activo para hacer seguimiento de los flujos de lava. Terran prevé un interés importante por parte de los agricultores, que podrían colocar sensores en los campos de cultivo o incluso alrededor del cuello del ganado.

Previte calcula que Terrán podrá fabricar los sensores de baja alimentación en masa por el precio aproximado de unos 80 dólares (unos 71 euros) por unidad. Los clientes pagarán además una cuota de subscripción para las conexiones de datos. Terrán también comercializará satélites completos para clientes que requieran su uso exclusivo. "Antes un satélite costaba 400 millones de dólares (lo que equivale unos 357 millones de euros)", dice Previte. Terrán podrá ofrecerlos a un precio que ronda unos pocos millones de dólares, dice.

Además del acuerdo con el ejército estadounidense, la empresa afirma disponer de otros clientes comerciales, aunque ninguno está dispuesto a revelar esta relación comercial públicamente. El despliegue de nanosatélites supone un plazo de ejecución de entre 18 y 36 meses, y estas empresas quieren pillar a la competencia por sorpresa, dice Previte.

Terran, que sirve de consultor para la integración de cargas útiles de satélites y ayuda con las operaciones de control de las misiones, afirma haber asistido en el lanzamiento de nueve satélites en 2014 y diez en el año en curso. La empresa también ha fabricado seis pequeños satélites en 2015.

Jordi Puig-Suari, el director técnico de Terran, es uno de los dos inventores del CubeSat, un plano genérico para satélites en miniatura que típicamente miden un litro cúbico. Diferentes cargas útiles se pueden incorporar a CubeSat utilizando componentes electrónicos listos para usar (los satélites suelen contener electrónica hecha a medida). Otros ahorros de costes provienen de la manera en la que los satélites pequeños caben dentro de espacios inutilizados dentro de los cohetes que lanzan satélites más grandes o vehículos espaciales.

Kerri Cahoy, una profesora adjunta de aeronáutica y astronáutica de MIT, dijo que el modelo de Terran lo diferencia de la mayoría de las empresas de satélites.

El desarrollo en años recientes de tecnologías para satélites más pequeños y baratos ha llevado a muchas empresas a explorar nuevas formas de emplear satélites de órbita terrestre baja (LEO, de sus siglas en inglés). Muchos se centran en las imágenes a distancia – por ejemplo para captar fotos o imágenes de infrarrojos de forma periódica. Pero Cahoy dice que los satélites LEO deberían representar buenas redes de comunicación de bajo coste. "Desde luego es mejor que intentar averiguar cómo conectar un gran número de sensores distribuidos en tierra a una red terrestre basada en el cableado", dice. Y los satélites pueden cubrir grandes expansiones terrestres con mayor facilidad que las redes de móvil o de wifi, que necesitan de muchas estaciones base.

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