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Negocios

Empieza la guerra entre las grandes compañías de test genéticos

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Ancestry, que empezó como fuente de datos genealógicos, espera casar esa información con datos de ADN y competir con 23andMe

  • por Anna Nowogrodzki | traducido por Teresa Woods
  • 20 Julio, 2015

Con el lanzamiento el pasado jueves de su página web AncestryHealth, la empresa Ancestry y 23andMe, replican el mismo juego de roles que Microsoft y Apple, respectivamente. Puede que no sea tan innovadora dentro del campo floreciente de la genética de consumo, pero supone un competidor capaz de todos modos.

Ancestry entró al campo del análisis de ADN de consumo en el año 2012 con el lanzamiento de AncestryDNA, una prueba de saliva de 99 dólares (unos 91 euros) que analiza el ADN en busca de detalles acerca de tu composición étnica para conectarte con parientes lejanos. Esto fue cinco años después de que 23andMe empezara a ofrecer kits de pruebas de ADN similares.

Fundada en 1983 como editor de datos genealógicos en forma de libros y revistas impresos, Ancestry ha bailado las siempre cambiantes aguas del negocio de los últimos 30 años. Lanzó una página web para investigaciones de ascendencia bajo subscripción en 1996, y disfrutó de un breve período como uno de los mimados por los inversores de capital riesgo durante el primer auge de las puntocom. La empresa, que todavía percibe la mayor parte de sus ingresos de los subscritores genealógicos, es propiedad mayoritaria de la firma de capital privado con sede en Londres (Reino Unido) Permira.

Dentro de la genética de consumo, Ancestry dispone de una ventaja frente a 23andMe al disponer ya de millones de árboles genealógicos de sus clientes. De esto mismo se aprovecha AncestryHealth: el servicio gratuito importará tanto datos del árbol genealógico de Ancestry como datos genéticos de AncestryDNA para crear una imagen completa del historial sanitario de la familia.

Para los consumidores, el historial familiar con frecuencia es lo primero que piden los médicos para evaluar posibles riesgos para la salud de su paciente, y AncestryHealth apuesta por que la gente preferirá imprimir ese historial desde una página web gratuita que devanarse la memoria buscando recuerdos medio olvidados en los cincos minutos previos a la cita con el médico.

Ancestry también espera vender esos datos para su uso en investigaciones médicas. "Desde luego ya estamos hablando con múltiples grupos para evaluar el valor y el interés que suponen estos datos para las investigaciones médicas", afirma el vicepresidente ejecutivo de AncestryDNA y director general de AncestryHealth, Ken Chahine. Los datos que se vendan a investigadores médicos serán "anónimos, agregados y despersonalizados", dice, para que "en caso de que una sola base de datos sea vulnerada, no se sacaría ninguna información". 23andMe ya está empleando sus datos genéticos para el desarrollo de sus propios fármacos, tal y como anunció en marzo.

Del uso de estos datos para la investigación surge la cuestión ética de si sería apropiado informar a los consumidores si la investigación mostrara que tienen un alto riesgo de sufrir una enfermedad concreta. "Con la bendición de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) y de los reguladores, nos gustaría comunicar este tipo de informaciones a los consumidores, bien a través de un médico o de un consejero genético", afirma Chahine.

En febrero, la FDA abrió la puerta a 23andMe para la comercialización de una prueba genética directa al consumidor para el síndrome de Bloom, y parece probable que tanto Ancestry como 23andMe pueden tratar de avanzar en la dirección de la adaptación de sus pruebas para enfermedades específicas, según las decisiones de la FDA.

También el pasado jueves AncestryDNA anunció haber recolectado la muestra número un millón de ADN – acercándose así a 23andMe que anunció su millonésima muestra el mes pasado. Esta última empresa fue valorada la semana pasada en algo más de 1.000 millones de dólares (unos 917 millones de euros), y según Reuters, los propietarios de Ancestry estaban explorando una posible venta de la empresa en mayo que podría valorarla en entre 2.500 y 3.000 millones de dólares (entre unos 2.293 y 2.751 millones de euros).

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