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Robótica

Melonee Wise, 33. Emprendedora

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Sus robots ya casi están preparados para sustituir a algunos trabajadores de almacenes a menor precio de lo que cuesta un empleado

  • por Redacción | traducido por
  • 20 Agosto, 2015

Melonee Wise imagina que todas las casas dispondrán de robots autónomos – algo parecido a Rosie, la asistenta robótica de la familia Jetsons, menos el delantal y el accento. Sólo hay un problema: Wise, la CEO de la start-up Fetch Robotics con un año de vida, cree que no sucederá durante su vida, porque los retos del hardware y software son demasiado complicados. "Probablemente yo sea uno de los robotistas más pesimitas que conocerás jamás", reconoce.

Foto: Los robots de Wise solo utilizan 500 piezas distintas. Arriba: El robot Freight traslada una caja de plástico. Abajo: El robot Fetch espera delante de una estantería.

No obstante, Wise cree que los ordenadores más pequeños y potentes, los sensores más asequibles, la visión de máquina más adepta y la mejorada inteligencia artificial están confluyendo para hacer que los robots sean capaces de un abanico más amplio de tareas – si aún no desde una única máquina. Por eso Fetch Robotics está enfocándose en un área prometedora: los almacenes y los centros de procesamiento de pedidos del comercio electrónico, que están plagados de una tasa elevada de rotación de empleados, lesiones, robos realizados por empleados y una falta crónica de trabajadores, quienes, por supuesto, también tienen una necesidad biológica de dormir.

Aunque los robots dedicados son comunes dentro de los grandes centros de distribución (ver Descubre los misterios de las entrañas de Amazon), Wise cree que existe un mercado mayor para los robots más flexibles de "manipulación móvil" que pueden ayudar a empresas más pequeñas a iniciarse en la automatización. En un almacén simulado en un rincón de la central de Fetch Robotics en California (EEUU), un robot cilíndrico rodante, que llega más o menos a la altura de la rodilla, llamado Freight sigue a Wise como un perro atento mientras que ella coge cajas de galletas y cereales de las estanterías. Las deja en una caja de plástico colocada encima del robot, y cuando ha terminado con el pedido falso, se marcha de vuelta a la zona de envíos.

Otro robot, Fetch, está pensado no para ayudar sino para reemplazar a los trabajadores de almacén. Tiene un brazo articulado con una pinza como mano, junto con una "cabeza" que utiliza una cámara de profundidad similar al controlador de juegos Kinect de Microsoft, para poder identificar y recoger artículos desde las estanterías y los coloque en la caja que porta Freight. El entrenamiento de ambos robots para aprender a navegar con autonomía se realiza guiándolos por el almacén para crear un mapa. Incluso se les entrena para reconocer las piernas de las personas para que puedan seguir a un individuo concreto. A diferencia de algunos robots que emplean balizas de radio o códigos de barra en el suelo para desplazarse, los robots Fetch utilizan escáneres 3D para moverse y evitar obstáculos, esperados o no.

Wise no quiere comentar el precio exacto de los robots Fetch, pero dice que rondará unas decenas de miles de dólares – mucho menos de lo que cuesta un empleado. La empresa ha vendido algunos ejemplares de la primera partida de 40 robots a clientes beta anónimos, y tiene planes para realizar una partida mucho mayor si los trabajadores autómatas se encuentran a la altura del trabajo.

Robert D. Hof. Traducido por Teresa Woods

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