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Cambio Climático

Este triciclo eléctrico y autónomo quiere reinar el transporte en las megaciudades del futuro

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Alcanza casi los 20 kilómetros por hora y está pensado para circular por el carril bici llevando paquetes y personas

  • por Richard Martin | traducido por Teresa Woods
  • 11 Noviembre, 2015


El reto de transportar personas y objetos dentro de las principales y densas ciudades crecientes del mundo es cada vez más complicado. El 90% del crecimiento de la población mundial durante este siglo se producirá en "megaciudades" y las urbes pronto representarán el 80% de las emisiones globales de carbono, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Gran parte de esas emisiones procederá de coches en punto muerto atrapados en atascos que se alargan durante kilómetros.

Ryan Chin, un investigador científico del MIT Media Lab, se especializa en el desarrollo de soluciones para los problemas del transporte urbano. Su última invención, presentada la semana pasada en la conferencia EmTech celebrada en Cambridge, Massachusetts (EEUU), intenta casar las tres tendencias dominantes en los automóviles urbanos: la autonomía, los vehículos compartidos y la electrificación.

Pero no se trata de un coche; es un vehículo eléctrico de tres ruedas que Chin ha denominado como el "vehículo eléctrico persuasivo", o PEV (por sus siglas en inglés).

Con un caparazón exterior de fibra de carbono, una capota plegable y un motor de 250 vatios, el triciclo autónomo es "persuasivo" porque está diseñado para "fomentar cambios positivos en movilidad dentro de las ciudades". Tiene una velocidad máxima de casi 20 kilómetros por hora y opera dentro del carril bici. Puede ser adaptado para un pasajero humano o para transportar una carga, y dispone de los sensores y la inteligencia requeridos para operar de forma autónoma.

A diferencia de la mayoría de los sistemas de bicicletas compartidas, el PEV "se redistribuiría sólo", como lo expresa Chin – viajando de forma autónoma entre el destino de un pasajero hasta la ubicación del próximo pasajero, resolviendo así el problema de la escasez y la sobreoferta de bicicletas en distintos momentos y ubicaciones. Y se podría convertir en un método eficaz para entregar de paquetes, al desplazarse cómodamente por unas calles muy transitadas y reduciendo la congestión y las emisiones de carbono de vehículos de reparto alimentados por gasolina.

Suena bien, pero Chin reconoce que las vías públicas de muchas grandes ciudades, especialmente en Asia, carecen de carriles bici por los que podrían desplazarse el PEV. Pedalear un triciclo, incluso uno asistido por motor, no tiene demasiadas probabilidades de convertirse en la próxima tendencia en una ciudad húmeda y montañosa como Hong Kong (China) o en una ciudad ventosa y fría como Pekín (China) en invierno. Y, ¿quién daría cuenta de un triciclo electrónico hecho trizas por un taxista de Nueva York (EEUU)? Es probable que los vehículos autónomos de baja potencia se conviertan en parte del tejido urbano del futuro, pero tardarán un tiempo en implantarse.

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