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Energía

La detección de ondas gravitacionales acaba con el silencio del universo

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Su existencia confirma una de las predicciones de Einstein de la relatividad general y abre "una nueva ventana" al estudio del cosmos. Su hallazgo probablemente reciba un Premio Nobel

  • por Mike Orcutt | traducido por Teresa Woods
  • 12 Febrero, 2016

Ayer se anunció la primera detección de ondas gravitacionales, unas ondulaciones del espacio-tiempo cuya existencia predijo Albert Einstein hace 100 años. El descubrimiento confirma no sólo una de las hipótesis de la teoría  de la relatividad general de Einstein sino también la naturaleza de los agujeros negros, y proporciona a los astrónomos una nueva herramienta para observar el cosmos.

"Lo hemos conseguido", afirmó un sonriente Dave Reitze, el director ejecutivo del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO, por sus siglas en inglés), en una transmisión en directo desde el Club Nacional de Prensa en Washington D.C. (EEUU). Las ondas son el resultado de la colisión de dos agujeros negros que se produjo hace 1.300 millones de años, según Reitze. El anunció confirmó los rumores sobre el descubrimiento que llevaban semanas en el aire.

Las infinitesimales señales, impercetibles hasta ahora, que generaron las ondas gravitacionales fueron captadas gracias a dos interferómetros idénticos en forma de L, uno ubicado en Luisiana y el otro en el estado de Washington (ambos en EEUU). Cada detector tiene dos brazos de cuatro kilómetros de largo que alojan láseres y espejos que vibran en respuesta a la dilatación del espacio a causa de unas ondas gravitacionales pasajeras.

Los investigadores que operaron LIGO, del Instituto de Tecnología de California (CalTech, EEUU) y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU), observaron la primera señal de onda gravitacional el pasado mes de septiembre, y después detectaron al menos tres más. La señal fue convertida en ondas de audio para que el equipo pudiese "escuchar" a los agujeros negros mientras se precipitaban en espiral el uno hacia el otro y finalmente colisionaron.

Foto: Una simulación informática muestra la colisión de dos agujeros negros, un acontecimiento tremendamente poderoso detectado recientemente por primera vez.

El descubrimiento nace de una detección indirecta de ondas gravitacionales en 1974, cuando dos astrómonos de la Universidad de Massachusetts - Amherst (EEUU) emplearon un radiotelescopio para observar una pareja de objetos celestiales en rotación rápida conocidas como un púlsar binario. El ritmo al cual uno de los objetos emitía radiación concordaba con lo que se esperaba según la teoría de Einstein. Esa observación les mereció a esos investigadores el Premio Nobel de 1993.

En 2014, los científicos informaron que habían observado señales de ondas gravitacionales primordiales creadas por el Big Bang, pero después el equipo se retractó.

Las ondas gravitacionales servirán como una nueva herramienta para sondear los secretos del universo, además de otros métodos más convencionales de observación como la luz visible, los rayos X y los infrarrojos. El descubrimiento abre toda una "nueva ventana a la astronomía", aseguró Reitze. Los investigadores dicen que se puede considerar como el final de la era de las películas mudas, pero para la astronomía. "Hasta ahora, hemos sido sordos" en lo que respecta a las ondas gravitacionales, explicó Reitze. "Vamos a escuchar más de parte de estas cosas, incluidas cosas que nunca esperábamos".

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