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Biomedicina

El primer campo de pruebas de mosquitos modificados genéticamente contra el Zika

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Hasta 250.000 ejemplares alterados para que su progenie no sobreviva son liberados cada día en la localidad brasileña de Piracicaba

  • por Flavio Devienne Ferreira | traducido por Teresa Woods
  • 18 Febrero, 2016

A las 07:00 de la mañana de un día de verano en Piracicaba, una ciudad del estado brasileño de Sao Paulo, Cecilia Kosmann estaba sentada en la parte de atrás de una furgoneta, rodeada de envases de plástico de comida para llevar. Pero en lugar de comida, los botes estaban llenos de mosquitos macho de Aedes aegypti modificados genéticamente (MG). Cada dos minutos, agitaba un envase dentro de un embudo de plástico para liberar a los mosquitos al aire libre del exterior.

Para cuando la furgoneta terminó su ruta diaria por dos barrios, había puesto en libertad a unos 250.000 ejemplares.

Estos mosquitos pasarán la vida compitiendo entre sí, copulando y, dado su alto número, avasallando a la población de machos silvestres que buscan sus propias hembras. Debido a un cambio genético de su ADN, sólo vivirán cuatro días y sus crías jamás superarán la fase larvaria.

Los insectos fueron desarrollados por Oxitec, una empresa británica que los llama "Aedes amigables" y los produce en unas instalaciones ubicadas a una hora en coche de Piracicaba. Aunque los insectos aún no están disponibles comercialmente, el programa piloto de Piracicaba se ha convertido en prueba para comprobar si los insectos modificados genéticamente podrían frenar la transmisión de enfermedades. En caso afirmativo, también será necesario analizar si el coste de la medida puede ser asumido por las ciudades.

El proyecto arrancó en abril de 2014, un año después de una epidemia de dengue que provocó más de 1,5 millones de casos en Brasil. Hasta ahora, funciona: después de 10 meses de pruebas en dos pequeños barrios, el número de casos de dengue entre los 5.600 habitantes cayó en un año de 133 casos a tan sólo uno. El alcalde de la ciudad, Gabriel Ferrato, está buscando financiación estatal para ampliar el programa. Ferrato asegura que "si tuviese los recursos necesarios ahora mismo, adoptaría el método en toda Piracicaba".

El dinero no resulta fácil de conseguir ahora mismo en Brasil, que está pasando por una importante crisis económica y política. Su moneda se ha desplomado, y un escándalo de corrupción del dinero petrolífero ha llegado hasta el despacho de la presidenta. Ahora también es el epicentro de la epidemia del Zika, y los políticos se echan las culpas de ello. Se especula que otros países podrían boicotear los Juegos Olímpicos de verano en Río. El ministro de Sanidad de Brasil, afirmó en enero: "Estamos perdiendo la batalla contra los mosquitos horriblemente".

Pero el problema también está convirtiendo al país en un invernadero de nuevas tecnologías. Además de los mosquitos MG, se están realizando experimentos con mosquitos infectados con una bacteria, Wolbachia, que parece impedir la transmisión de enfermedades. Un proyecto en esta línea ha recibido 40 millones de dólares (unos 36 millones de euros) de la Fundación de Bill y Melinda Gates, y se espera que en los próximos cuatro meses se despliegue ampliamente por Brasil. Un enfoque aún más futurista, que emplearía la edición genética para erradicar los mosquitos, no estará disponible para su aplicación hasta dentro de varios años.

El pasado mes de agosto, Oxitec, que también ha organizado lanzamientos en Panamá y las Islas Caimán, fue adquirida por 160 millones de dólares (unos 143 millones de euros) por el conglomerado estadounidense Intrexon. El gigante posee un catálogo de organismos transgénicos, incluidos el salmón y los manzanos. Ahora que Brasil está combatiendo el Zika además del dengue (ambos virus son propagados por mosquitos Aedes aegypt, al igual que el virus de la chikunguña) el interés por la tecnología se ha disparado. El director de la operación brasileña de Oxitec, Glen Slade, afirma: "El momento de crisis pasará, pero estamos seguros de que nuestra tecnología ha llegado para quedarse".

Los insectos MG son criados cerca, en la ciudad de Campinas, en unas instalaciones que pueden producir dos millones de mosquitos a la semana. En una habitación completamente blanca, los mosquitos son emparejados y las larvas resultantes son separadas por sexos. Los trabajadores abordan los mosquitos extraviados con un sistema de control de insectos por descarga eléctrica en forma de raqueta de tenis (similares a las que se venden en las tiendas pero que se han agotado en un Brasil obsesionado con los mosquitos).

Foto: La instalación de Oxitec en Campinas, al sudeste de Brasil, cría mosquitos MG para combatir la fiebre del dengue. Un trabajador ataja los insectos extraviados con una raqueta de tenis 'electrificada'. Crédito: Victor Moriyama [al igual que el resto de imágenes].

Foto: Las larvas de los mosquitos MG se alimentan de una harina de pescado que contiene tetraciclina . Gracias a una alteración de su ADN, no pueden desarrollarse correctamente sin el fármaco.

Foto: Los mosquitos 'Aedes aegypti' propagan los virus del dengue, del Zika y del chikunguña. Después de ocho días, los mosquitos entran en la fase pupal, vistos aquí por microscopio.

Foto: La tecnología de mosquitos MG sólo requiere la liberación de los insectos macho. Aquí, las pupas son separadas en grupos de unos 1.000 insectos.

Foto: Unas trabajadoras organizan envases de mosquitos 'Aedes aegypti' inmaduros. Serán adultos dentro de 48 horas.

Foto: Unos mosquitos MG adultos pululan por un envase de plástico. Sólo vivirán cuatro días, suficiente tiempo para competir por emparejarse. Su progenie no sobrevivirá.

Foto: Mientras una furgoneta atraviesa Piracicaba (Brasil), una voluntaria ayuda a dispersar los mosquitos MG por un embudo. Incluso una pequeña zona de pruebas requiere cuatro millones de mosquitos al mes. 


Foto: La supervisora de las pruebas de campo de Oxitec, Cecilia Kosmann, libera mosquitos MG por la calle en Piracicaba, un municipio con 390.000 residentes donde la tecnología está siendo probada para combatir el dengue.

Hace décadas, Brasil estuvo a punto de triunfar en su lucha contra los Aedes aegypti gracias a los insecticidas y a la movilización popular para eliminar las aguas estancadas donde los insectos ponen sus huevos. El objetivo era combatir la fiebre amarilla urbana, y para 1958 las autoridades brasileñas habían declarado al Aedes aegypti oficialmente erradicado. Pero el mosquito volvió, posiblemente en un barco procedente del extranjero durante la década de 1970, y aparecieron amplios campos de cría entre la expansión caótica de las ciudades y barrios marginales de Brasil.

"Incluso una diminuta cantidad de agua en un envoltorio de caramelo tirado por el suelo puede ser un criadero para huevos de Aedes aegypti", afirma la profesora de biociencias de la Universidad de Sao Paulo Margareth Capurro, que ha trabajado con Oxitec. La experta continúa: "Tenemos que emplear todos los métodos de control disponibles actualmente, todas las armas imaginables".

La liberación de los mosquitos de Oxitec es el resultado de años de investigación y promoción en Brasil. Aunque fueron aprobados en 2014 por la Comisión Nacional de Bioseguridad brasileña, no podrán comercializarse hasta que la empresa obtenga la certificación correspondiente del regulador médico del país.

A los mosquitos MG no les faltan críticos. Una teoría conspirativa que circula por internet los coloca cerca del epicentro del brote de Zika, y esta supuesta conexión, aunque sin fundamento, resulta tan difícil de desterrar como los propios insectos. La participación de una empresa con ánimo de lucro sólo fomenta las especulaciones. "Los OMG son aceptados cuando se encuentran en fase de investigación, pero cuando hay una empresa detrás, algunos empiezan a considerar que la comercialización de las investigaciones está mal", explica Capurro.

La estrategia de Oxitec podría acabar siendo más cara que algunas de las alternativas. Para que funcione, han de liberarse enormes poblaciones de mosquitos de forma continua, que superen con creces a la población silvestre mundial. Por ejemplo, según Oxitec, para proteger a unas 5.600 personas que viven en la zona de pruebas, se vienen liberando entre tres y cuatro millones de mosquitos al mes. Proteger Piracicaba al completo, donde Oxitec tiene planes de construir un nuevo centro de producción, en teoría requeriría 3.000 millones de insectos al año.

Oxitec no ha divulgado cuánto cuestan los mosquitos, pero las autoridades de Piracicaba han dicho que esperan llegar a pagar unos 30 reales brasileños (unos 6,6 euros) al año por habitante protegido. La factura de la ciudad de 390.000 residentes ascendería a unos 2,7 millones de dólares (unos 2,4 millones de euros) al año. Es aproximadamente la misma cantidad que gasta el Departamento de Salud en aerosoles, larvacidas y costes como las bajas por enfermedad.

Pero las autoridades de la ciudad creen que podrán apoyarse únicamente en los mosquitos MG. "El éxito del Aedes amigable permitiría abandonar los métodos tradicionales", afirma el portavoz del despacho del alcalde, Carlos Eduardo Luccas Castro.

Aunque técnicamente Oxitec aún no puede vender los mosquitos en Brasil, el despacho de Ferrato confirmó en enero que había acordado un gasto de 800.000 dólares (unos 718.000 euros) durante dos años para ampliar el programa para que proteja a 60.000 personas. En un documento de preguntas frecuentes publicado en internet, Oxitec denomina el pago como una "contribución" a un estudio de "optimización".

Oxitec desarrolló el mosquito modificado genéticamente en 2002, adaptando la bien conocida estrategia de liberar machos estériles para competir por emparejarse. Sus mosquitos no son estériles; en su lugar, están modificados para sobreproducir una proteína que los mata a no ser que reciban el antibiótico tetraciclina, como sucede en el centro de producción. Sin el antídoto, los machos liberados se extinguen rápidamente, al igual que sus crías.

Debido a una segunda modificación genética, un marcador fluorescente, las larvas MG brillan bajo una luz concreta, lo que permite a los equipos de campo contarlas en los campos de cría. Los datos recopilados por la ciudad y Oxitec sugieren que el programa ha reducido el número de mosquitos silvestres en más de un 80% en los barrios tratados.

El secretario de Salud de la ciudad, Pedro Mello, cree que serán las vacunas las que controlen los virus de forma definitiva. Pero hasta que eso suceda eso, afirma: "Necesitamos invertir en métodos tecnológicos de control de plagas".

"Brasil aún emplea métodos que se utilizaban a principios del siglo XX", añade Mello. "El mosquito MG llega a sitios que los otros métodos no pueden alcanzar, como los oscuros y frescos lugares detrás de los muebles o debajo de las mesas, dentro de las casas de la gente y en su entorno", continúa.

Ferrato, el alcalde, ha adoptado un enfoque gradual para los bichos de Oxitec, para que la población se acostumbre poco a poco a la idea de que unos insectos MG pululen por sus hogares. Pero tiene planes más atrevidos. Con la apertura de una nueva fábrica de mosquitos en la ciudad, cree que Piracicaba puede haber dado con una nueva industria de exportación. "Nos podemos convertir en el proveedor de mosquitos para cualquier otra municipio de Brasil", concluye.

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