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Negocios

Silicon Valley quiere regalar dinero a quien pierda el empleo a causa de los robots

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Una "renta básica universal" sería destinada a la parte de la sociedad cuyas labores se hayan vuelto obsoletas para que se dediquen al ocio. Y eso es lo mejor que se les ha ocurrido

  • por David Rotman | traducido por Teresa Woods
  • 15 Marzo, 2016

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Es la última gran idea entre la élite tecnológica, mientras en Silicon Valley (EEUU) intentan lidiar con la creciente inquietud pública sobre los efectos que las tecnologías digitales han ejercido sobre el empleo y la desigualdad de ingresos. Disfrazada de "Renta Básica Universal", la idea consiste en proporcionar a todos (o a cada adulto) una cantidad fija de ingresos mensuales. No sería una cantidad muy alta, pero, según el argumento, ayudaría a la gente a sobrevivir mientras los empleos son asumidos cada vez más por los robots, el software y la automatización.

Si no existiesen empleos, al menos proporcionaría a la gente otra cosa a la que dedicarse, sugiere Farhad Manjoo del New York Times: "Todos seríamos libres para convertirnos en artistas, eruditos y emprendedores o de dar rienda suelta a nuestras pasiones de otra manera".

El concepto de renta básica universal proporcionado por los gobiernos no es una idea nueva. Una versión anterior, denominada "impuesto negativo sobre la renta", fue propuesta por el economista conservador Milton Friedman a principios de la década de 1960 como una manera de frenar los crecientes programas gubernamentales contra la pobreza de esa época. Durante la campaña presidencial de 1972, tanto Richard Nixon como su oponente demócrata liberal, George McGovern, apoyaron alguna versión de la idea. Y en tiempos recientes, la renta básica universal ha recobrado cierta popularidad entre algunos políticos. La semana pasada, se informó de que Ontario (Canadá) está considerando la ejecución de un progama piloto para el año que viene. Y se están produciendo algunos llamamientos para que Reino Unido siga su ejemplo.

Estas iniciativas pueden tener sentido, o no, como una estrategia antipobreza para proporcionar una red de seguridad económica para la gente. Podría resultar especialmente importante mientras las tecnologías digitales y la automatización sigan desplazando a muchos trabajadores de empleos bien remunerados.

Pero, entre gran parte de la élite tecnológica y sus impulsores, la idea de una renta básica parece haber mutado desde una estrategia antipobreza hasta una nueva forma radical de buscar empleo y ocio. Bajo este punto de vista, la economía está cada vez más dominada por máquinas y software. Eso deja a muchas personas sin empleo y, notablemente, a la sociedad sin necesidad de su mano de obra. Así que, ¿por qué no simplemente pagar a esta gente por estar ociosos? De alguna manera, según piensan muchos en Silicon Valley, esto se ha convertido en algo bueno.

También en el New York Times, Eduardo Porter desenmascara estupendamente este escenario utópico. Aun así, hay algo profundamente inquietante en la manera en que mucha gente de Silicon Valley está adoptando esta visión. Calificar a un gran número de personas como irrelevantes para nuestra economía tecnológicamente centrada representaría un enorme desperdicio. Además, la disparidad de ingresos entre la élite tecnológica y los demás ya es demasiado grande. Y resulta difícil divisar cómo un ingreso básico universal ayudaría. Sería mucho mejor que los líderes de Silicon Valley emplearan sus talentos y creatividad para inventar métodos más inmediatos y eficaces para cerrar la brecha económica que han ayudado a crear.

(Lean más: New York Times; Quien posea los robots acaparará las riquezas del mundo; El día que Silicon Valley se convirtió en la meca de la desigualdad)

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