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Siri, Alexa y Google Assistant terminarán sacándote el dinero

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Aunque las compañías aún no tienen claro cómo rentabilizarán sus asistentes personales virtuales, para hacerlo primero deben demostrar que realmente sirven para algo, no como Siri

  • por Tom Simonite | traducido por Teresa Woods
  • 02 Junio, 2016

Apple, Amazon y Google dicen que sus asistentes virtuales, Siri, Alexa y el recién llegado Google Assistant, respectivamente, pueden facilitarnos la vida al procesar nuestras peticiones por voz para encargar taxis, pedir pizzas o comprobar la previsión del tiempo.

Pero al igual que todas las otras prestaciones gratuitas que ofrecen los gigantes tecnológicos, estos nuevos asistentes personales también han de ganarse el sustento. Las empresas no dicen mucho acerca de cómo sus asistentes contribuirán a sus beneficios, pero está claro que tienen el potencial de abrir nuevas líneas de ingresos. Y tal vez podrían aumentar significativamente los datos que recopilan las empresas sobre nuestras preferencias y vidas cotidianas.

"Permite crear un perfil de usuario más exhaustivo. Google y estas otras empresas ya disponen de mucha información nuestra, y esta es una nueva fuente distinta", afirma el profesor adjunto de marketing de la Universidad de Stanford (EEUU), Sridhar Narayanan. .

Foto: El nuevo asistente virtual de Google vigilará las conversaciones por chat dentro de la venidera 'app' de mensajería de la empresa, Allo, y ofrecerá ayuda con cosas como buscar restaurantes. Crédito: Google.

La carrera de los asistentes virtuales entre gigantes tecnológicos se remonta al año 2011, cuando Apple lanzó Siri, una app adquirida junto a una start-up el año anterior. La app ha sido ampliamente considerada como menos útil y revolucionaria de lo que Apple afirmaba originalmente que sería.

Pero las capacidades de reconocimiento de voz y procesamiento del lenguaje han mejorado mucho recientemente, y las empresas se han vuelto más ambiciosas.

El asistente Alexa de Amazon convirtió el altavoz inalámbrico Echo de 200 dólares (unos 180 euros), lanzado hacia finales de 2014, en un éxito inesperado. Se calcula que se han vendido tres millones de unidades sólo en Estados Unidos. Entre otras cosas, Alexa es capaz de reproducir música, volver a pedir artículos de Amazon que el usuario ya haya comprado alguna vez y conectarse a servicios de terceros para hacer cosas como pedir un Uber por voz.

Google lanzará este año un dispositivo similar, Google Home, de precio aún desconocido, que incorporará su propio asistente virtual, Google Assistant (ver Google saca un antiSiri más potente en un intento de alejarse de las búsquedas). También se cree que Apple está planeado lanzar su propio dispositivo doméstico, y que la empresa además abrirá Siri a los servicios de terceros (ver Apple se ha quedado atrás con Siri por no dejar 'jugar' a los desarrolladores).

Foto: Google está preparando el lanzamiento de un dispositivo llamado Google Home que incorporará un asistente virtual operado por voz, visto aquí en la mano del vicepresidente de Producto, Mario Queiroz, en la conferencia para desarrolladores de la empresa celebrada en Mountain View. Crédito: Justin Sullivan (Getty Images).

Un asistente virtual útil y popular podría aumentar directamente los ingresos de una empresa mediante la venta de dispositivos como móviles o altavoces domésticos. En el caso de Amazon, facilitar la compra de productos representa una pieza clave de la estrategia de la empresa. Y si un asistente virtual como Siri puede dirigir a los clientes a servicios de terceros como empresas de reparto de comida a domicilio, podría llevarse un porcentaje de la transacción.

Pero al igual que tantos productos de tales gigantes tecnológicos, los datos obtenidos mediante sus asistentes virtuales podrían resultar aún más lucrativos.

El negocio de publicidad de Google en su servicios de búsquedas genera miles de millones de dólares al alinear los intereses de los comerciantes y los consumidores. La gente tiene muchas probabilidades de hacer clic en productos o servicios estrechamente relacionados con el objeto de su búsqueda web, tanto si se trata de un billete de avión como una casa de muñecas.

El director de Búsquedas de Google, John Giannandrea, se ofendió cuando se le preguntó recientemente cómo el asistente de su empresa generaría ingresos.

Pero una conversación bidirecional con el asistente de Google acerca de, digamos, posibles destinos para las vacaciones podría revelar más acerca de los gustos y deseos del usuario que un puñado de búsquedas convencionales, según Narayanan. Especialmente en combinación con otras informaciones sobre los consumidores a las que puede acceder Google. En el futuro, Google podría incluir mensajes patrocinados entre la lista de productos o servicios recomendados que ofrezca sus asistente virtual móvil al usuario al pedir ayuda para localizar un negocio o servicio.

"Algo así resultaría altamente valioso para los comerciantes. Tener más datos les ayuda a decidir: '¿Merece la pena pujar por esta persona, y qué informaciones le proporciono?'", afirma Narayanan.

De forma parecida, Alexa podría mejorar la recopilación de datos sobre los clientes de Amazon al ampliar los puntos de contacto con la empresa más allá de las compras. Eso podría fomentar las recomendaciones personalizadas de la empresa, una pieza crucial de su negocio.

Aun así, los acaudalados progenitores de estos asistentes virtuales probablemente ni se estén preocupando demasiado aún por sus modelos de negocio, según el profesor de la Escuela de Negocios Haas de la Universidad de California en Berkeley (EEUU), Steven Tadelis.

"Ahora mismo representan productos complementarios que fortalecen una relación ya existente que manienen [estas empresas] con los consumidores", explica. Eso, sumado a la necesidad de mantener el ritmo de la competición, basta de momento para justificar el lanzamiento de la tecnología para observar los resultados. Tadelis afirma: "No me sorprendería que dentro de dos o tres años encuentren maneras de monetizar cosas con las que ni soñamos ahora". Tales oportunidades sólo se manifestarán si los asistentes virtuales se hacen con una base fiel de clientes. Aún no está claro si mucha gente creerá que Google Assistant y Alexa resultarán lo suficientemente útiles para realizar un amplio abanico de tareas. Existe la percepción generalizada de que Apple exageró la utilidad de Siri, que muchos usuarios ni utilizan, o sólo lo aprovechan determinadas aplicaciones limitadas.

Lograr que los asistentes de conversación cumplan con el bombo debería resultar posible al emparejar correctamente los flujos de datos sobre los usuarios y sus entornos, según un ejecutivo de Relay Ventures y uno de los cofundadores de Siri, Norman Winarsky. El software no puede entender el contexto de la consulta o la conversación de un usuario de forma tan inteligente como los humanos, pero puede hacer trampas al analizar datos sobre sus actividades pasadas.

Narayanan se muestra de acuerdo, y añade que podría inclinar la balanza a favor de Apple y Google (aunque Apple ha afirmado que evita realizar minería de datos con sus usuarios). Los sistemas operativos móviles y servicios relacionados de ambas empresas podrían proporcionar una amplia perspectiva sobre los comportamientos de los usuarios que facilitaría que sus asistentes parezcan inteligentes. "Amazon dispone de una información única sobre los hábitos de compra, pero a no ser que forme algunas alianzas, podría verse algo limitada en comparación con las demás", concluye.

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