.

Cadenas de bloques y aplicaciones

El consumidor aún no está listo para el hogar inteligente a pesar de sus ventajas

1

El CEO de Nest, el fabricante de termostatos inteligentes, ha abandonado la empresa, que ha avanzado muy poco desde que Google la compró. Y su caso parece no ser el único del sector

  • por Rachel Metz | traducido por Teresa Woods
  • 08 Junio, 2016

El pasado viernes, el CEO de Nest, Tony Fadell, anunció en una actualización de blog que volará del nido. Su huída no resulta sorprendente si se tienen en cuenta los informes recientes acerca de las tensiones entre Fadell y la plantilla y el hecho de que Nest no ha hecho mucho por ampliar sus ambiciones de casa inteligente desde que Google pagó 3.200 millones de dólares (unos 2.800 millones de euros) por el fabricante de termostatos inteligentes en 2014.

Claro, como señala este artículo de Ars Technica, un importante problema para Nest es que, a pesar de disponer de acceso a montones de dinero, no parece haber hecho gran cosa desde su adquisición por Google. El año pasado lanzó una cámara de seguridad para el hogar con conexión a internet, Nest Cam, pero más bien fue un reposicionamiento de marca de Dropcam, una start-up de seguridad doméstica que compró Nest en 2014.

Pero un problema aún mayor para Nest es el mismo que está plagando a toda la industria de los electrodomésticos inteligentes. Aunque las empresas que desarrollan estos dispositivos señalan sus beneficios como ahorros energéticos, la comodidad y las prestaciones de seguridad, la mayoría de los consumidores aún no estamos convencidos de necesitar ni querer que todos nuestros eléctrodomésticos estén conectados a internet.


Crédito: Nest.

Durante décadas se nos ha prometido que se avecinan las viviendas inteligentes, y empresas como Nest han dedicado los últimos años a proclamar que ese futuro ya ha llegado. Y hemos tenido pruebas de ello gracias termostatos, cierres, centros de operaciones domésticas y electrodomésticos inteligentes, como esta nevera inteligente de 5.800 dólares (unos 5.100 euros) de Samsung (desde luego ni la primera ni la última de la empresa).

El grupo comercial Consumer Technology Association proyecta que las ventas de dispositivos de hogar inteligente alcanzarán en 2016 los 1.200 millones de dólares (unos 1.055 millones de euros), con la venta de 8,9 millones de dispositivos. Esta cifra supone un aumento del 21% frente al año pasado. No es baladí, pero para mucha gente esta visión de futuro sigue siendo bastante incierta por asuntos como las preocupaciones de privacidad. Una encuesta realizada por Pew Internet este año informó, por ejemplo, de que la mayoría de los encuestados no están dispuestos a instalar un termostato inteligente que rastrea sus movimientos dentro de casa (algo que hace el termostato de Nest) aunque les ayudara a reducir la factura de la luz. Y el informe de Pew Internet no es el único que ha encontrado que este tipo de temores están impidiendo que la gente compre tales productos.

Existen otros obstáculos también, como comunicar a los compradores en potencia por qué, exactamente, deberían gastar su dinero en una versión conectada de algo que ya tiene en casa. Y corresponderá al nuevo líder de Nest, Marwan Fawaz, abordarlos si Nest va a llegar a hacerse algún día con el consumidor medio.

(Para saber más: The Information, Ars Technica, Recode, Time, The Verge, The Wall Street Journal)

Cadenas de bloques y aplicaciones

Qué significa estar constantemente contectados unos a otros y disponer de inmensas cantidades de información al instante.

  1. "Los ingenieros no están capacitados para saber cómo la gente usa las cosas"

    En su libro 'People Count', la experta en ciberseguridad Susan Landau reflexiona sobre los problemas que surgieron a raíz de que se apresuraran a crear aplicaciones de rastreo de contactos y notificaciones de exposición contra la COVID-19 sin contar con el asesoramiento y la infraestructura de las políticas de salud pública

  2. Opciones para reducir la fatiga y el hartazgo de las reuniones por Zoom

    El teletrabajo ha venido para quedarse, pero los trabajadores necesitan mantener vínculos con sus compañeros y colaborar en tiempo real. A medida que la gente se cansa de las típicas videollamadas, distintas empresas trabajan para hacerlas más amenas a través de juegos y entornos de realidad virtual

  3. WhatsApp y Google Form, las armas digitales para salvar a los afganos

    ONG, políticos, periodistas y civiles se están organizando a través de herramientas de todo tipo para intentar rescatar a los que han quedado atrapados en Afganistán. Pero muchas veces deben compartir información personal que podría ser usada en contra de los ciudadanos si cae en manos de los talibanes