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Computación

Un superordenador con chips móviles cuenta el error garrafal de negocio de Intel

La potencia de los chips tradicionales cuesta mucho de aumentar, y fabricantes como ARM han apostado por el desarrollo de chips móviles que llegan a ser muy potentes y consumen menos energía

  • por Stacey Higginbotham | traducido por Teresa Woods
  • 28 Junio, 2016

Intel, el fabricante de chips más grande del mundo, está tirándose de los pelos por haber perdido la oportunidad de introducirse en el mercado de chips para móviles. Ahora, estos chips provienen de un mercado que Intel dominaba hace mucho tiempo: los superordenadores.

Los superordenadores son empleados por gobiernos, la academia y la industria para investigar temas tan variados como las armas nucleares y los fármacos en potencia. Los chips de Intel alimentan más del 90% de las 500 investigaciones principales de este tipo, además de dominar los mercados de servidores y PC. Pero chips presentes en smartphones y tabletas proceden de los diseños de la empresa británica ARM, que prioriza la eficiencia energética.

Fujitsu dijo la semana pasada que utilizará procesadores de ARM para construir el sucesor del superordenador japonés Proyecto K. Fujitsu está desarrollado la máquina "Post-K" para el Instituto Riken  de Ciencias Computacionales Avanzadas. El ordenador está programado para llegar instalado y encendido a 2020.

Foto: Un sustituto para el superordenador K del Instituto Riken para las Ciencias Computacionales Avanzadas en Kobe, Japón. Crédito: Instituto Riken para las Ciencias Computacionales Avanzadas.

Fujitsu anunció ese plan en la Conferencia Internacional de Supercomputación en Alemania, donde Intel recibió más malas noticias. La nueva lista de los ordenadores más potentes del mundo fue revelada, y el primero de ellos no está basado en la tecnología x86 de Intel.

Los creadores del sistema chino TaihuLight, del Centro Nacional de Supercomputación de Wuxi (China), emplearon un procesador personalizado que emplea una arquitectura sin especificar desarrollada por los chinos (ver El nuevo superordenador más rápido del mundo es 100% 'made in China').

La potencia de los superordenadores se mide en función del número de operaciones por segundo que son capaces de realizar, con el uso de una métrica conocida como operaciones de coma flotante por segundo (FLOPS, por sus siglas en inglés). TaihuLight opera a 93 petaflops, o, lo que es lo mismo, un billón por segundo.

TaihuLight tiene una impresionante cantidad de potencia computacional, pero no basta. Y las perspectivas de acelerar los superordenadores han empezado a ensombrecerse en años recientes. El uso de chips más potentes, normalmente de Intel, antes permitía predecir el avance de la computación de alto rendimiento. Pero otros factores, como la velocidad a la que los datos pueden ser transferidos dentro del sistema, se han vuelto limitantes, y las facturas de electricidad de los primeros superordenadores se han convertido en un enorme quebradero de cabeza.  La carrera por desarrollar máquinas más grandes parece haberse estrellado contra un muro.

Los ordenadores, desde superordenadores hasta los dispositivos móviles, solían aumentar su potencia a medida que los fabricantes de chips lo abarrotaban cada vez más transistores, una tendencia conocida como la ley de Moore. Pero los transistores ya no se están encogiendo al mismo ritmo, y el consumo energético de los chips se está descontrolando. Los desarrolladores de superordenadores han empezado a buscar diseños alternativos que puedan permitir que sus máquinas sigan aumentando su velocidad. Uno de ellos es ARM.

"Es un momento innovador para la computación de alto rendimiento", afirma el vicerrector de investigaciones de computación de la Universidad de Harvard (EEUU), James Cuff. "Quienes diseñen máquinas de potencia con el apoyo adecuado de algoritmos y código claves serán los que finalmente ganarán este nuevo juego", añade el experto.

ARM lleva invirtiendo en la introducción de sus chips en los ordenadores de alto rendimiento desde 2011. Ha firmado acuerdos con IBM y el fabricante de chips gráficos Nvidia, y recientemente estableció acuerdos de software para asegurarse de que los software para investigación se ejecuten con procesadores basados en diseños de ARM.

La estrategia de ARM aún no ha sido probada, puesto que no se ha construido ningún superordenador basado en diseños de chip, señala el profesor de informática de la Universidad de Tennessee en Knoxville (EEUU) y uno de los autores de la lista de los 500 superordenadores más potentes, Jack Dongarra. Pero en la nueva era centrada en la eficiencia energética, podría tener sentido. Dongarra asegura: "Creo que ARM tiene un potencial increíble. Aunque aun no haya presentado una máquina a gran escala, no hay nada en el diseño lo impida".

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Las máquinas cada vez más potentes están acelerando los avances científicos, los negocios y la vida.

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