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Energía

EEUU estrena su primer parque eólico marino pero sigue sin superar a Europa

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Un pequeño conjunto de turbinas empezará a funcionar en octubre, es el primer paso del país hacia una fuente totalmente nueva de energía limpia que ya funciona en el viejo continente

  • por Michael Reilly | traducido por Teresa Woods
  • 25 Agosto, 2016

Mientras el primer parque eólico marino estadounidense se prepara para empezar a funcionar, crecen las esperanzas de que, por fin, el país pueda estar listo para adoptar turbinas eólicas marinas.

Durante años, EEUU ha sufrido falsos arranques y sus progresos han sido lentos, lo que ha conseguido que Europa adquiera una ventaja de años luz en energía eólica marina. Pero ahora el país podría revertir la situación, dado su enorme potencial para crear energía de este tipo en sus aguas nacionales. La capacidad de producción se estima en cerca de 4.200 gigavatios (un gigavatio es el equivalente, grosso modo, de la capacidad de una gran planta energética a carbón). El Parque Eólico Block Island apenas rasga la superficie, tan sólo cinco turbinas de seis megavatios, lo suficiente para suministrar energía a la cercana Isla Block y enviar algo a tierra firme.

Pero también representa un importante punto de partida. La empresa encargada del proyecto, Deepwater Wind, tiene ambiciones mucho mayores, incluido un proyecto marino de 90 megavatios que pretende suministrar energía a Long Island, Nueva York (EEUU) y la expansión de su parque eólico radicado en Rhode Island (EEUU) para incluir hasta 1.000 megavatios de capacidad distribuida en más de 200 turbinas. Por todo el país, los desarrolladores han elaborado planes para casi cinco gigavatios de turbinas marinas.


Crédito: Deepwater Wind.

Sin embargo, no está claro que la energía eólica marina esté preparada para competir con otras fuentes energéticas. Instalar enormes turbinas marítimas es caro, como demuestran los 266 millones de euros que costó el proyecto de Block Island. Fue posible gracias al acuerdo de compra de energía entre Deepwater Wind y la energética National Grid, que garantiza que Deepwater recibirá un alto precio por la energía procedente de las turbinas durante las próximas dos décadas. Eso sólo tiene sentido debido a una segunda peculiaridad: los residentes de Block Island obtienen su energía de generadores a diésel que resultan exorbitantemente caros de operar. Así que los altos precios que necesita Deepwater Wind para que el proyecto resulte rentable son una ganga.

Luego está el problema de la transmisión. Como parte del proyecto, Deepwater Wind ha instalado un cable de transmisión hasta la Isla Block y otro, más largo, hasta las tierras firmes de Rhode Island. Pero escalar este proyecto para abarcar una gran proporción de la costa este del país sería mucho más complicado de lo que pueda parecer.

En 2010, por ejemplo, Google dijo que invertiría en una propuesta para construir una red central de energía eólica marina, la Conexión Eólica Atlántica. Con unos costes proyectados de construcción de casi 4.500 millones de euros, fue diseñada para proporcionar líneas de transmisión altamente tecnológicas que puedan transportar energía eólica marina hasta la red terrestre desde Nueva Jersey hasta Virginia. Pero el año pasado el proyecto aún no había arrancado y se encontraba en serio peligro de no despegar nunca.

Parece que a la revolución estadounidense de energías limpias marinas le falta algo de viento en popa.

(Para saber más: New York Times, Electrek, Is Offshore Wind Making Any Progress?, El Mar del Norte cambia sus explotaciones petrolíferas por energía eólica marina)

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