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Cambio Climático

Los transgénicos que iban a acabar con el hambre en África por fin llegan a África

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Tanzania acaba de iniciar un ensayo con una versión modificada de maíz resistente a la sequía y otros países están empezando a replantearse su legislación de cara al futuro

  • por Jamie Condliffe | traducido por Teresa Woods
  • 18 Octubre, 2016

Muchos países africanos son buenos candidatos para las cosechas resistentes nacidas de la ingeniería genética, pero pocos las han adoptado sin reservas. Sin embargo, Tanzania acaba de empezar a sembrar las algunas semillas como parte de su primer ensayo con cosechas modificadas genéticamente. El proyecto podría ser un rayo de esperanza para el uso de la tecnología en el continente.

Este año, las temperaturas anormalmente altas y un efecto de El Niño más fuerte de lo normal han provocado devastadores sequías en muchas partes de África. Esta situación ha generado situaciones de escasez alimenticia. Ahora más que nunca, las cosechas que pueden sobrevivir a la sequía representarían un valioso recurso para garantizar la seguridad alimentaria. Bill Gates ha hablado públicamente sobre su creencia de que las cosechas modificadas genéticamente podrían ayudar a acabar con el hambre en África. 

Pero la ingeniería genética y los cultivos modificados genéticamente (o transgénicos) son tan controvertidos en África como lo son en Occidente. Cuando Uganda arrancó sus primeras pruebas con matoke, un clásico de la ingeniería genética, se generó una intensa oposición política. En 2012, Kenia prohibió la importación de cosechas modificadas genéticamente. Sudáfrica es uno de los pocos países del continente en adoptar abiertamente cosechas modificadas genéticamente, pero lo ha hecho bajo estrictas limitaciones. De hecho, se necesitó la sequía de este año para que ablandara algunas de esas regulaciones.

Foto: Mohlakoana Molise, un agricultor de Lesotho, separa su cosecha de maíz. Al igual que gran parte de África, Lesotho ha sido duramente golpeado en 2016 por una sequía asociada con un fuerte evento de El Niño. Crédito: John Wessels (Getty Images).

Esto ha sido así hasta que Tanzania, uno de los países más reacios a los transgénicos, ha decidido realizar un ensayo con una cosecha modificada genéticamente. "Hasta el año pasado, influido por organizaciones sin ánimo de lucro europeas, el país mantenía unas leyes tan estrictas en contra de la ingeniería genética de plantas que los científicos no eran capaces de seguir realizando sus trabajos". explicó el activista medioambiental Mark Lynas tras el anuncio de las noticias. "Eso ahora ha cambiado", añade.

El ensayo quiere demostrar si un híbrido de maíz blanco modificado genéticamente para resistir a la sequía desarrollado por el proyecto WEMA (Water Efficient Maize for Africa) podrá ser cultivado de manera eficaz en el país. Las semillas desarrolladas por WEMA son libres de regalías, lo que significa que son asequibles para agricultores que trabajan terrenos relativamente pequeños. 

Si las pruebas iniciales salen bien, una variedad resistente a las plagas podría probarse el año que viene.

Otros países también parecen estar replanteándose su enfoque frente a las cosechas modificadas genéticamente. Este año, Zambia anunció que las adoptará, mientras se cree que Kenia está a punto de levantar su prohibición. Puede que los alimentos modificados genéticamente sí lleguen a ayudar alimentar a África.

(Para saber más: Cornell Alliance for Science, Monsanto ya no tiene el monopolio de los transgénicos, Por qué necesitaremos alimentos modificados genéticamente)

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