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Biomedicina

Las empresas privadas contra el Zika no investigan soluciones permanentes

Mientras que las organizaciones sin ánimo de lucro apuestan por tecnologías para erradicar el problema de golpe, las compañías comerciales se están centrando en técnicas de aplicación constante

  • por Antonio Regalado | traducido por Teresa Woods
  • 03 Noviembre, 2016

La lucha contra el dengue y el Zika en Latinoamérica se está convirtiendo en una competición entre tecnologías que modifican la genética de los mosquitos, y entre los beneficios financieros y la salud pública.

La semana pasada, Eliminate Dengue, una organización sin ánimo de lucro en Australia, afirmó haber recibido unos 16,5 millones de euros del Gobierno de Estados Unidos y otros donantes liberar rápidamente mosquitos infectados con una bacteria que impide que la especie Aedes aegypti transmita los dos virus. Estos insectos se lanzarían en resgiones que abarcarán la ciudad de Río de Janeiro (Brasil) y las afueras de Medellín (Colombia). 

El alcance de estas pruebas latinas ha adelantado los esfuerzos con ánimo de lucro de Oxitec, que ha probado mosquitos modificados genéticamente en Brasil, las Islas Caimán y Florida (EEUU).

Ambas iniciativas demuestran que las organizaciones de salud pública y algunos gobiernos están apostando fuerte por modificaciones. Esta estrategia podría resultar extremadamente barata porque se propaga entre las poblaciones de mosquitos mediante la reproducción, lo que amplía el efecto antídoto hasta todos los rincones desde el punto de liberación.

Eliminate Dengue afirma que al liberar hembras infectadas con la bacteria Wolbachia todos los mosquitos de una zona adquirirán el germen y reemplazarán a los mosquitos locales que propagan las enfermedades. La organización calcula que el coste de eliminar los virus podría ser incluso inferior a un euro por persona, tras liberar alrededor de un millón de mosquitos a lo largo de un año en un espacio de varios kilómetros cuadrados.

Empresas como Oxitec, también intentan detener la propagación del Zika y el dengue, pero lo hacen en zonas más pequeñas mediante liberaciones continuas a gran escala de millones de mosquitos macho estériles que no pueden reproducirse, no pueden propagar sus características genéticas y no viven mucho tiempo.

Oxitec describe su tecnología como "autolimitante". Los machos, que son estériles a causa de una alteración genética, provocan la reducción de las poblaciones de mosquitos y por tanto, también las picaduras de las hembras que propagan las enfermedades. Pero también podría resultar más caro. Las autoridades brasileñas que colaboran con Oxitec en un ensayo han citado un coste anual de unos siete euros por persona para protegerlas de las picaduras mediante las liberaciones de mosquitos de Oxitec. Los machos estériles a menudo se liberan en cantidades 100 veces mayores que el número habitual de machos presentes en una zona.

"El macho estéril necesita liberaciones continuas; por eso se asocia a empresas comerciales, porque existe un flujo regular de ingresos, como la aplicación de insecticidas", señala el entomólogo Scott O’Neill que lidera Eliminate Dengue. Esta ONG ha sido financiada en gran parte por la Fundación Bill y Melinda Gates.

Las organizaciones de salud pública, incluida la Fundación Gates, están invirtiendo en otra tecnología capaz de propagarse sola, los genes dirigidos. Es un enfoque más especulativo y depende de métodos de edición génica altamente tecnológicos que puede provocar que las modificaciones genéticas se propaguen rápidamente por las poblaciones silvestres de mosquitos. Este efecto permitiría bloquear su capacidad de propagar enfermedades o reducir el tamaño de la población.

Pero Gates ha invertido casi 70 millones de euros en la idea para combatir la malaria, y la semana pasada los Fideicomisos de Tata de Mumbai, que controlan el conglomerado industrial indio, ha donado casi 65 millones de euros a la Universidad de California en San Diego (EEUU) para investigaciones similares y para entrenar a científicos indios.

La Fundación Gates ya ha invertido más de 90 millones de euros a Eliminate Dengue y su programa de genes dirigidos, Objetivo Malaria. El miembro de la fundación Fil Randazzo afirmó este año en una entrevista que la organización estaba financiando tecnologías autopropagantes de forma intencionada porque se demostrarán más baratos de implementar. 

Con los genes dirigidos, la liberación de tan sólo varios cientos de mosquitos podría propagar la alteración por vastas extensiones geográficas.

Randazzo explica: "No creo que exista un modelo de negocio en una tecnología autosostenida para la salud pública. No veo cómo podrían sacar beneficios de realizar varias liberaciones y ya".

Para las empresas, invertir millones en una tecnología que solo se usaría una vez no tiene sentido. Es más, provocar cambios medioambientales permanentes suscita difíciles preguntas regulatorias, según el CEO de Oxitec, Hadyn Parry. En un correo electrónico, el responsable afirmó: "Trabajamos únicamente en nuestro sistema autolimitante que no se perpetúa en el entorno".

Parry explicó que debido a la gran incertidumbre de los genes dirigidos, estos "no representan un área de interés comercial".

Además de Oxitec, la spin-off de salud de Google, Verily, anunció recientemente que planea emplear machos estériles para combatir el Zika y el dengue. También usa la bacteria Wolbachia, pero explota una propiedad distinta, en lugar del germen que hace que los machos infectados con él no puedan reproducirse con hembras normales.

El director del "Project Debug" de Verily, Nigel Snoad, dice que la spin-off cree que dada la magnitud del problema del Zika, se necesitan muchas técnicas distintas. Snoad afirma: "Creemos que la supresión de mosquitos tiene un papel que jugar, y que hay espacio suficiente para probar muchas cosas distintas".

Verily está desarrollando técnicas automatizadas para criar elevados números de mosquitos macho. En línea con el típico estilo de Google, la empresa está realizando un fuerte gasto en escalar la tecnología sin un claro retorno comercial definido. Snoad confirma: "Aún no sabemos cuál será el modelo de negocio. Eso está por determinar".

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