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Negocios

Uno de los padres del código abierto intenta reescribir el futuro con 'blockchain'

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Hace 20 años, Brian Behlendorf ayudó a impulsar internet. Ahora cree que la cadena de bloques tiene el potencial de traer la segunda revolución digital y convertir el mundo en un lugar más justo

  • por Tom Simonite | traducido por Teresa Woods
  • 10 Noviembre, 2016


Crédito: Marc Aspinall.

Brian Behlendorf sabe que el hecho de que los tecnólogos veteranos como él defiendan que la sociedad podría gestionarse mucho mejor con un software adecuado es un cliché, pero aún así está de acuerdo.

El experto afirma: "Me he sentido tan frustrado como cualquiera del campo de la tecnología por lo roto que parece estar el mundo. La corrupción, la burocracia o la ineficiencia son de alguna manera problemas tecnológicos. ¿No podemos simplemente ser solucionarlos?".

Este verano, Behlendorf apostó que una tecnología podrá resolver algunos de estos problemas aparentemente humanos. Dejó un cómodo trabajo como inversor de capital riesgo para uno de los primeros inversores de Facebook, el multimillonario Peter Thiel. A cambio, decidió empezar a dirigir el Hyperledger Project, una organización sin ánimo de lucro en San Francisco (EEUU) creada para apoyar el desarrollo de cadenas de bloques de fuente abierta, el tipo de base de datos responsable de la moneda digital Bitcoin que verifica y registra las transacciones.

"Si hacemos bien nuestro trabajo, jamás se escuchará hablar de nosotros. Nos convertiremos en la fontanería".

Muchos gobiernos y grandes empresas están explorando las tecnologías de cadena de bloques. Su interés no es empezar a usar las cripomonedas (ya que no parece probable que Bitcoin se vaya a adoptar ampliamente) sino encontrar nuevas formas de trabajar con distintos tipos de datos. Creen que las cadenas de bloque podrían lograr que cosas tan distintas como las transacciones financieras, los historiales médicos digitales y las cadenas de suministro de la fabricación sean más eficientes y potentes. 

Una cadena de bloques es un libro digital que registra las transacciones u otros datos con el paso del tiempo. Pero se puede lograr que las entradas de una cadena de bloques sean inalterables gracias a la criptografía. Y una cadena de bloques puede ser diseñada para ser operada por un grupo de empresas o individuos en conjunto de tal forma que ninguna entidad controle el sistema ni sus datos.

Se cree que eso permitirá que las empresas colaboren de forma más sencilla. Según el argumento, podrían juntar sus datos de manera segura en un sistema neutral y compartido en lugar de resguardarlos dentro de sistemas internos y privados. Una reciente encuesta con instituciones financieras, la primera gran industria en lanzarse a esta próxima generación de investigaciones de cadenas de bloque, sugirió que el sector se gastará más de 900 millones de euros en iniciativas de cadena de bloque este año.

El Hyperledger Project existe para acelerar el desarrollo del software requerido para operar las cadenas de bloque, y cuenta con casi 100 apoyos corporativos que incluyen IBM, J.P. Morgan y Airbus. Behlendorf afirma que las cadenas de bloque tendrán beneficios adicionales más allá del comercio de las grandes empresas. Ha tenido experiencias frustrantes a la hora de intentar mejorar las infraestructuras gubernamentales y públicas con la tecnología, y en retrospectiva asegura que las cadenas de bloque habrían ayudado.

Tras trabajar en la campaña presidencial de Obama en 2008, Behlendorf se unió a una iniciativa de la Casa Blanca para aumentar la transparencia del Gobierno con el uso de tecnologías. Después lideró un proyecto del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos que intentaba facilitar la transferencia de historiales médicos, y sirvió como director tecnológico del Foro Económico Mundial.

Todos esos esfuerzos se habrían beneficiado si hubieran tenido una forma de construir infraestructuras digitales fiables que no centralicen el poder en una única empresa o autoridad, señala. La idea que le hizo defender las cadenas de bloque fue la de usarlas para registrar títulos de propiedad (algo que han considerado Suecia y Georgia). Le gusta el hecho de que los registros introducidos en una cadena de bloques sean más fáciles de verificar y transferir. Las falsas reclamaciones de propiedad y los intentos de oficiales corruptos de manipular los historiales también deberían resultar más fáciles de identificar si muchas organizaciones distintas, o incluso el público, pudiesen inspeccionar la cadena de bloques.

"Incluso en las circunstancias más aburridas, estas tecnologías podrían dar paso a resultados más justos y objetivos para las personas de todo el abanico económico", señala Behlendorf.

Behlendorf, de 43 años de edad, resulta tranquilo y amable, lleva una coleta bien cuidada y tiene un historial de inventar e incubar infraestructuras tecnológicas que ayudan a transformar la sociedad. En 1995, ayudó a lanzar el servidor web Apache de fuente abierta, que asentó la base para el primer crecimiento de la red informática mundial.

Apache y la comunidad de desarrolladores que fomentó Behlendorf para apoyarlo aún alimenta aproximadamente la mitad de todas las páginas web activas. Su intención es que las cadenas de bloque del Hyperledger Project tengan la misma penetración, aunque serán del todo invisibles. El experto afirma: "Si hacemos bien nuestro trabajo, jamás se escuchará hablar de nosotros. Nos convertiremos en la fontanería".

El Hyperledger Project fue fundado a finales de 2015 por la Fundación Linux, que apoya legal y financieramente al sistema operativo de fuente abierta bajo la premisa de que las infraestructuras diseñadas para redefinir cómo interactúan las organizaciones se desarrollan mejor públicamente. "Ha de ser un activo compartido en lugar de una tecnología controlada por un único proveedor", señala el director tecnológico de tecnologías abiertas de IBM, Chris Ferris, que fue un miembro fundador del proyecto.

Uno de los motivos por el que Behlendorf se unió al Hyperledger Project es que el momento actual le recuerda a 1995, cuando Apache estaba desarrollándose y él acababa de ayudar a lanzar la primera página web alimentada por publicidad para la publicación Wired.  

Afirma que si uno sabe dónde buscar, encontrará las piezas necesarias para construir algo transcendental. Según sus propias palabras, "existe un sentimiento de que hay nuevos modelos de negocio y empresas que podrían nacer de esto".

Gracias a su experiencia dirigiendo comunidades de fuente abierta, Behlendorf intenta convertir el Hyperledger Project en un hogar para muchas tecnologías de cadena de bloques distintas. El proyecto estudiará y seleccionará las mejores ideas y ofrecerá apoyo administrativo, pero su desarrollo dependerá totalmente de la aportación de ideas y código por parte de empresas e individuos.

Los planes más avanzados para usar cadenas de bloques intentan reducir los costes de las instituciones financieras en tareas como la resolución de transacciones que incluyan bonos u otros instrumentos financieros. "Todo lo administrativo podría ser más sencillo y fiable, y podrían ahorrarse una tremenda cantidad de dinero", explica el profesor de finanzas de la Universidad de Nueva York (EEUU) David Yermack. "Hoy hay mucha gente que trabaja en un banco que sólo se dedica a comprobar el trabajo hecho por otra gente", critica.

A Behlendorf le complace estar ayudando, pero se anima mucho más cuando habla de usos menos convencionales para las cadenas de bloque financieras. Un ejemplo es un proyecto, sin relación con el Hyperledger Project, en el campo de refugiados Dadaab en Kenia que emplea una cadena de bloques para ayudar a los residentes establecer una identidad financiera mediante sus tratos con agencias humanitarias. Behlendorf cree que esto demuestra cómo la tecnología podría ampliar el acceso a los servicios bancarios.

El propio Hyperledger Project formó un grupo de trabajo el mes pasado que propondrá proyectos sobre cuidados médicos. Facilitar que los pacientes trasladen sus historiales médicos entre proveedores representa un área de interés. El Gobierno de Estados Unidos ha gastado miles de millones de euros para desarrollar historiales médicos portátiles. Pero los progresos han sido lentos porque las organizaciones consideran que mantener los datos de los pacientes en silos representa una ventaja competitiva. Los intentos de Google y Microsoft de construir repositorios para datos sanitarios han fracasado.

Las empresas, los investigadores e incluso el Gobierno de EEUU parecen estar replanteándose que las cadenas de bloque podrían romper esas barreras. Behlendorf sostiene que la tecnología podría crear una infraestructura que concedería a los pacientes el control sobre sus datos. "Esta es una industria que necesita ideas nuevas sobre cómo compartir", señala.

Durante el próximo año, los experimentos del Hyperledger Project y otros grupos empezarán a generar más pruebas concretas de si la tecnología podrá proporcionar este tipo de ideas disruptivas, señala el director de Tecnología de PwC, Chris Curran, cuya empresa está colaborando con empresas del sector financiero y otros sectores interesadas en las cadenas de bloque. El experto concluye: "Estamos muy cerca de averiguar si realmente puede reinventar industrias".

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