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Una Roomba para el jardín aspira a cuidar de sus plantas y avisar si enferman

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El inventor de la aspiradora robótica líder del mundo presenta Tertill, una máquina que funciona con energía solar y pasea por el jardín cortando todo lo que mida menos de 2,5 centímetros

  • por Elizabeth Woyke | traducido por Teresa Woods
  • 02 Diciembre, 2016


Foto: Tertill es un robot desmalezador autónomo y solar de la 'start-up' Franklin Robotics. Crédito: Franklin Robotics.

¿Qué tienen en común pasar la aspiradora, pasar la fregona y quitar las malas hierbas? Todas son tareas domésticas repetitivas que han de realizarse a menudo. También son el objetivo del experto en robótica Joe Jones.

Jones inventa robots prácticos y móviles, entre ellos la aspiradora robótica Roomba y el fregasuelos Scooba, que desarrolló mientras trabajaba para la empresa iRobot. En su nueva start-up, Franklin Robotics, sigue aliviando las ingratas tareas domésticas con el desarrollo de un robot a prueba de agua que desmaleza los jardines y huertos. Tertill, que ha sido prototipado y está programado para lanzarse comercialmente en verano de 2017 por unos 235 euros, funciona de forma autónoma mediante energía solar, sensores para identificar obstáculos y una desmalezadora para cortar los hierbajos. Jones espera que las versiones más avanzadas del dispositivo resulten atractivas para agricultores orgánicos que quieran desmalezar sus cultivos sin usar herbicidas.

Dado el historial de Jones con robots domésticos, merece la pena estar pendientes de sus avances. El Roomba ha vendido millones de unidades desde su lanzamiento en 2002, lo que lo ha convertido en uno de los robots dirigidos a los consumidores más populares de Estados Unidos. Jones tuvo la idea en 1989 cuando el laboratorio de IA del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU), donde trabajaba entonces, colaboró con varios ingenieros de iRobot para convertir el concepto en la Roomba.

El Tertill también forma parte del plan maestro de Jones para utilizar robots para aumentar la eficiencia agrícola y, finalmente, aliviar la escasez de alimentos a nivel mundial. Esa fue su estrategia en Harvest Automation, una start-up de robótica que cofundó en 2008 tras abandonar iRobot. En 2013, Harvest Automation lanzó un robot sobre ruedas, llamado Harvey, que trasladaba plantas en macetas dentro de invernaderos y viveros para que los trabajadores humanos pudieran encargarse de tareas más importantes. Harvest Automation intentaba emplear las tecnologías y conceptos de ese proyecto para desarrollar otros robots agrícolas, pero las ventas no cumplieron con las expectativas. En 2015, cambió su enfoque para centrarse en robots de almacén y Jones dejó la empresa para fundar Franklin Robotics.

Naturalmente, Jones espera que la trayectoria del Tertill se parezca más a la del Roomba que a la de Harvey. De momento, tiene poca competición. La empresa sueca Hosqvarna lleva años vendiendo pequeños cortacéspedes robóticos, y una start-up radicada en Utah (EEUU) está desarrollando un desmalezadora robótica y autónoma llamada Weedobot, pero aún no hay ninguna desmalezadora robótica de consumo en venta.

El Tertill fue diseñado para sobrevivir en exteriores. El último prototipo emplea la tracción integral para navegar por distintos terrenos sin supervisión y ruedas que se inclinan hacia dentro para que el robot pueda agarrarse a las superficies y salir de agujeros y lidiar con piedras en su camino. El Tertill también depende de sensores capacitivos, que lo ayudan a evitar obstrucciones y entender cuándo activar su podadora.

El mecanismo no depende de un software de visión de máquinas, ya que Franklin Robotics afirma que aún no es lo suficientemente robusto para distinguir entre plantas y malezas, al menos no a un precio asequible. Cuando el Terill pasa por encima de una planta que es más baja que su parachoques, que mide 2,5 centímetros de alto, da por hecho que la planta será una mala hierba, activa su podadora y la corta. Se gira para evitar plantas más altas que su parachoques y los collares metálicos que deberían instalarse para proteger a los plantones.

Para cuando salga a la venta, probablemente mediante una campaña de crowdfunding, Tertill tendrá dos funciones adicionales relacionadas con la jardinería. Transmitirá de manera inalámbrica datos sobre la salud de las plantas y la tierra a los smartphones de los propietarios para ayudarles a mejorar sus jardines, y espantará a animales como conejos y ardillas al moverse y emitir ruido cuando se acerquen.

Finalmente, Franklin Robotics espera servir a jardineros comerciales además de aficionados. Jones prevé el desarrollo de un sistema de robots complementarios que podrían proporcionar cuidados individuales a un gran número de plantas al observarlas, proporcionarles micronutrientes en el momento adecuado y en la cantidad exacta, podar ramas y capullos para maximizar el rendimiento de las cosechas y erradicar plagas.

Así que aunque ahora mismo Tertill es, en esencia, una Roomba para exteriores, sus tecnologías aún tienen el potencial de resolver problemas críticos.

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