.

Robótica

Este pequeño pulpo no es un juguete, es el primer robot 100% blando y autónomo

1

Los investigadores tuvieron que probar 300 configuraciones distintas para crear el octobot. Aunque aún no tiene grandes capacidades, su propia existencia es un avance increíble

  • por Julia Sklar | traducido por Teresa Woods
  • 14 Diciembre, 2016


Crédito: Adam De Tour.

El "octobot" es un pequeño robot flexible que cabe en la palma de una mano y se parece a algo que se encontraría en una bolsa de regalitos de una fiesta de cumpleaños infantil. Pero a pesar de su peculiar nombre y su diminuto tamaño, este robot representa un increíble avance de la robótica.

Según los investigadores de la Universidad de Harvard (EEUU) que lo crearon, es el primer robot blando totalmente autosuficiente. No tiene componentes electrónicos duros, ni baterías ni chips de ordenador , y se desplaza sin estar anclado a un ordenador.

El octobot es en esencia un tubo neumático con un exterior muy mono. Para desplazarse, se bombea una solución de peróxido de hidrógeno (mucho más concentrado del tipo que se encuentra en un botiquín) hasta dos reservas ubicadas en el centro del cuerpo del octobot. La presión hace que el líquido se desplace por tubos dentro del cuerpo, donde finalmente se choca contra una línea de platino. Esta cataliza una reacción que genera un gas, el cual se expande y se desplaza por un diminuto chip, un controlador de microfluidos. El controlador dirige el gas de manera alterna por la mitad de los tentáculos del octobot.

La liberación del gas de forma alterna es precisamente lo que logra que el bot realice lo que parece un pequeño baile, meneando sus tentáculos arriba y abajo y desplazándose durante el proceso. El octobot puede moverse durante unos ocho minutos con un mililitro de combustible.

¿Cómo se desarrolla algo así? "Hay que fabricar todas las piezas uno mismo", explica el alumno de posgrado del laboratorio de investigación de materiales de Jennifer Lewis de la Universidad de Harvard Ryan Truby. El molde que genera la forma de pulpo y el chip de microfluidos fueron creados en el laboratorio cercano del investigador Robert Woods.

El octobot está hecho de materiales que la mayoría de los laboratorios de microfluidos tienen a mano. Pero los investigadores tuvieron que realizar 300 intentos para dar con la receta correcta. Primero, colocan un chip de microfluidos en un molde personalizado de pulpo vacío. Entonces introducen una mezcla de silicona al molde que cubre el chip. Después de emplear una impresora 3D para inyectar líneas de tinta a la silicona y lo hornean durante cuatro días. Este proceso sella la forma del octobot y hace que una de las tintas se evapore, dejando tras sí vasos vacíos por los que el gas presurizado fluirá.

Todavía faltan las capacidades de detección y programación que proporcionarían un mayor control sobre los movimientos del robot. Pero el octobot es intencionadamente minimalista, diseñado únicamente para demostrar que es posible fabricar este tipo de robot blando.

Foto: Un investigador mide una mezcla de silicona que formará el cuerpo del octobot. Crédito: Adam De Tour.

Foto: Una tinta de platino es preparada para la extrusión mediante una impresora 3D.  Crédito: Adam De Tour.

Foto: Moldes como este son empleados para crear la forma distintiva del robot. Crédito: Adam De Tour.

Foto: En el centro del octobot se coloca un chip de microfluidos, que actúa como el "cerebro" del robot, dirigiendo el movimiento de los ocho tentáculos. Crédito: Adam De Tour.

Foto: El primer paso del montaje consiste en echar la mezcla de silicona al molde. Crédito: Adam De Tour.

Foto: Después, una impresora 3D introduce líneas de tinta, que estarán suspendidas dentro del cuerpo de silicons. La tinta de platino ayudará a convertir el peróxido de hidrógeno en gas para mover los tentáculos; otra tinta crea los vasos por los que se desplazará el gas por todo el bot. Crédito: Adam De Tour.

Foto: El conjunto al completo de herramientas y moldes que los investigadores emplearon para crear estos bots. Llevó 300 intentos lograr que funcionara el octobot. Crédito: Adam De Tour.

Foto: Un primer plano del chip de microfluidos que incorpora el bot. Crédito: Adam De Tour.

Foto: El equipo empleado para crear el molde del octobot. Crédito: Adam De Tour.

Foto: El octobot normalmente carece de color. Llamativas tintas son añadidas a veces con fines ilustrativas. Crédito: Adam De Tour.

Foto: Los colores aquí demuestran las rutas alternas que el gas puede recorrer dentro del bot, moviendo la mitad de los tentáculos cada vez y ayudándolo a desplazarse. El bot tiene aproximadamente cinco centímetros de largo. Crédito: Adam De Tour.

Foto: Para darle un toque divertido, la tinta puede brillar en la oscuridad. Crédito: Adam De Tour.

Robótica

 

La inteligencia artificial y los robots están transofrmando nuestra forma de trabajar y nuestro estilo de vida.

  1. Cómo crear redes neuronales 10 veces más pequeñas e igual de eficaces

    Llevamos años usando modelos enormes con grandes partes que no sirven para nada, lo que dificulta el entrenamiento y aumenta su tiempo y coste. Una investigación revela que es posible reducir su tamaño sin sacrificar su rendimiento para ampliar los usos de la IA a dispositivos como los móviles

  2. Claves para que la IA no se deje engañar con patrones falsos

    Resulta increíblemente fácil manipular a una inteligencia artificial para que clasifique imágenes de forma incorrecta. Para evitarlo, un equipo propone entrenar al sistema para que solo tenga en cuenta los patrones reales que de verdad están vinculados a las imágenes. Sin embargo, no funciona al 100 %

  3. Bee +, el diminuto robot de cuatro alas que vuela casi como un insecto

    Este nuevo autómata supera a cualquier versión anterior en estabilidad y control de la dirección. El avance ha sido posible gracias a la reducción del peso de sus componentes. Pero en comparación con los bichos reales, no es más que un torpe gigante