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Biomedicina

La forma en que el cerebro procesa los sonidos, posible clave para diagnosticar contusiones

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Un equipo de investigación desarrolla una prueba para diagnosticar contusiones cerebrales a partir de cómo interpreta el habla el cerebro, pero podría no ser práctica en un entorno real

  • por Emily Mullin | traducido por Teresa Woods
  • 29 Diciembre, 2016

Foto: Un momento del estudio de la Universidad Northwestern en el que un niño escucha una serie de sonidos mientras unos electrodos miden su actividad cerebral para ayudar a diagnosticar la contusión cerebral. Crédito: Justin Barbin.

Una prueba que mide la respuesta cerebral al habla podría proporcionar una nueva manera de diagnosticar contusiones cerebrales y rastrear los progresos de los pacientes hacia la recuperación, según sugiere un pequeño estudio.

Desarrollado por investigadores de la Universidad Northwestern (EEUU), la prueba está dirigida a detectar la actividad neuronal mientras los pacientes están expuestos a estímulos auditivos. Dado que uno de los efectos secundarios comunes de las contusiones es una merma en la capacidad de interpretar el sonido, los nvestigadores creen que un golpe en la cabeza interrumpe temporalmente la forma en que el cerebro procesa y escucha el habla.

Dirigidos por la profesora y directora del Laboratorio de Neurociencia Auditiva de la Universidad de Northwestern, Nina Kraus, los científicos del equipo desarrollaron una prueba con electrodos para medir las señales eléctricas generadas por el cerebro. El equipo colocó tres electrodos sobre el cuero cabelludo de los niños mientras éstos escuchaban varios minutos de sonidos hablados diseñados para evaluar su capacidad de entender el habla y distinguir entre sonidos concretos.

Los investigadores detectaron diferencias en la respuesta neuronal entre los niños que habían sufrido algún tipo de contusión entre cinco y 56 días antes de la prueba frente quienes no habían sufrido ninguna. Los niños con contusiones reaccionaron menos a los sonidos grabados que el grupo de control. La prueba diseñada por los investigadores de Northwestern logró identificar correctamente a 18 de 20 participantes del estudio con contusiones y a 19 de 20 del grupo de control. A medida que los niños participantes se recuperaban de sus lesiones, también mejoraba su capacidad para procesar e interpretar los sonidos, explican los investigadores en un artículo publicado en Nature.

Una limitación del estudio es que no midió la capacidad de procesar e interpretar sonidos antes de una contusión, señala el neurofisiólogo clínico y profesor de neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Los Ángeles (EEUU) Marc Nuwer. Eso habría ayudado a determinar si los patrones del procesamiento auditivo de los participantes diferían de lo normal. Nuwer explica que otras lesiones aparte de las contusiones, las medicaciones y la fatiga también pueden afectar a la capacidad del cerebro para procesar el sonido.

Aunque los primeros resultados son interesantes, la prueba propuesta podría no resultar práctica en un entorno real, tanto en una consulta médica como en un campo de juego, donde se produce un buen número de contusiones cerebrales. El equipo necesario para llevar a cabo la prueba, una máquina de electroencefalograma, es caro y el análisis de sus resultados bastante complicado.

La directora de la investigación, Kraus, asegura que su equipo reclutará más participantes para probar su método en un nuevo estudio con una muestra mayor.

Las lesiones cerebrales traumáticas provocan más de dos millones de visitas a urgencias en Estados Unidos cada año, y contribuyen a la muerte de más de 50.000 estadounidenses, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Se considera que un importante porcentaje de estas lesiones son leves, incluida las contusiones. Actualmente, los médicos dependen de los síntomas externos para diagnosticar una contusión. Las imágenes de tomografía computarizada, como los TAC, pueden descartar lesiones cerebrales más graves, pero no detectan las contusiones.

El aumento de la preocupación sobre las lesiones cerebrales de larga duración de deportistas tanto jóvenes como profesionales ha generado una mayor conciencia sobre su problemática y la necesidad de desarrollar mejores formas de diagnóstico. En el caso de los más pequeños, por ejemplo, son especialmente difíciles de diagnosticar.

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