.

Negocios

El coche eléctrico de Faraday Future, entre batirse con Tesla o fracasar estrepitosamente

Prometió convertirse en el rival de Tesla, pero según la investigación de medios como 'The Verge' y 'BuzzFeed' los grandes planes de la 'start-up' son más humo que otra cosa

  • por Michael Reilly | traducido por Teresa Woods
  • 29 Diciembre, 2016

La cobertura de los medios de comunicación puede ser veleidosa, pero para Faraday Future, una misteriosa start-up fundada por el multimillonario chino Jia Yueting, ha sido increíblemente consecuente últimamente. Varios reportajes sobre la empresa, la cual ha prometido competir con Tesla en el emergente mercado de coches eléctricos, han desgranado una serie de cuestionables prácticas empresariales, y sugieren que la empresa se dirige hacia el colapso antes ni siquiera de vender su primer coche.

Como publicaba esta semana The Verge, todo apunta a que la empresa podría estar ocultando su propiedad intelectual en una empresa fantasma, lejos de la mirada de inversores y proveedores. Aunque resulta sospechoso, no es de por sí nada incriminatorio. Pero como encontraron tanto The Verge como una reciente investigación de BuzzFeed, la empresa habría quemado efectivo a lo loco, lo cual le habría generado grandes deudas. Además, su fundador, Jia Yueting, se ha agenciado algunos de los trabajadores de Faraday Future para trabajar en un proyecto de coche autónomo para su empresa tecnológica, LeEco. Los trabajadores  han dicho que el vehículo es vaporware [NdT: un término peyorativo para referirse a software o hardware anunciado mucho antes de desarrollarse, y que después nunca llega a completarse].

Aun así, la empresa insiste públicamente en que su próximo coche asombrará al mundo. Los vídeos promocionales sugieren que el vehículo puede superar a los Ferrari y Tesla sobre una pista de carreras. Los ejecutivos de Faraday Future aseguran que el coche incluirá una batería de entre 100 y 120 kilovatios; la de menor capacidad igualaría la batería más potente de Tesla. Además, la gente no poseerá los coches en propiedad: en su lugar se subscribirán a ellos y usarán los vehículos autónomos de Faraday Future bajo demanda.

El discurso de venta suena a un cruce entre un Zipcar de gama ultra alta y un vehículo autónomo de viajes compartidos. O, visto de otra forma, todos los temas más de moda en el sector del transporte en una sola propuesta.

Si Faraday Future realmente se está precipitando hacia una muerte espectacular pronto debería quedar patente. La empresa tiene planes de subirse al escenario de la Feria de Electrónica de Consumo (CES, por sus siglas en inglés) en Las Vegas (EEUU) en enero para presentar su primer modelo de coche de producción. La CES del año pasado fue la escena de una embarazosa metedura de pata de la empresa, pero aun así se supone que esta será su gran fiesta de presentación.

Si todo sale bien, tal vez la empresa tenga futuro. En caso contrario, podría no quedarle mucho camino por recorrer a Faraday Future. "Si no encuentran dinero después de la feria CES", le contó una fuente a The Verge, "se habrán quedado sin fondos para febrero". 

(Para saber más: The Verge, BuzzFeed)

Negocios

Los avances tecnológicos están cambiando la economía y proporcionando nuevas oportunidades en muchas industrias.

  1. La guerra interna de Microsoft entre revolucionar el futuro y generar ingresos

    Frente a los últimos lanzamientos innovadores de la compañía, su último portátil es bastante aburrido aunque con muchas probabilidades de llenarle los bolsillos. Su intención de innovar debería ser aplaudida, pero debe tener cuidado con no hacerlo demasiado deprisa

  2. A veces es mejor matar moscas a cañonazos que ultradirigir la publicidad

    Los anuncios dirigidos han ido ganando popularidad, pero segmentar tanto los anuncios destruye la reputación de marca y no estimula las ventas a nuevos clientes. Parece que el sector está alcanzando por fin su madurez

  3. Tecnologías para dar una identidad digital a los niños invisibles del mundo

    Uno de cada tres niños menores de cinco años no existe oficialmente en los países en vías de desarrollo, lo que les hace vulnerables a los abusos y limita su capacidad de acceso a la educación y a la sanidad. La tecnología puede cambiarlo