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Negocios

La ciudad que expulsó a Uber y acogió los viajes compartidos solidarios

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Uber y Lyft se gastaron millones para convencer a Austin, pero el tiro les salió por la culata. Ahora RideAustin ha seducido a la población con donaciones y pagos más justos a los conductores

  • por Dan Solomon | traducido por Teresa Woods
  • 17 Marzo, 2017

Si usted baja de un avión en el Aeropuerto Austin-Bergstrom en Tejas (EEUU) y necesita llegar a dondequiera que se hospede, olvídese de ir con Uber o Lyft. Los dos titanes de los viajes compartidos no operan en esta ciudad, que representa el mayor mercado del país que carece de ambas empresas. En lugar de eso, los viajeros que salen de la terminal deben estar atentos a los anuncios de otras empresas como Fasten, Fare, Wingz, GetMe y RideAustin.

Uber y Lyft abandonaron Austin en mayo de 2016 tras la batalla política más cara vivida en la ciudad. Las empresas se gastaron unos 7,8 millones de euros en ganar votos a favor de una ordenanza llamada Proposición 1. Esa ordenanza quería derogar las regulaciones implementadas por el Ayuntamiento de Austin, que someten a las empresas a unas normas que desde hace tiempo obligan a los taxistas a proporcionar sus huellas dactilares para comprobar sus antecedentes. Así que las empresas defendieron una nueva normativa elaborada por un comité de acción política que crearon entre ambas. La proposición perdió por un margen de más de 11 puntos, así que después de haber jurado que sin esa aprobación las empresas no podrían permanecer en Austin, tanto Uber como Lyft cerraron sus operaciones en la ciudad en un plazo de 36 horas.

Unas 587.000 personas participaron en la votación de la Proposición 1, 160.000 votantes más que los que tuvo una elección especial similar en 2013. La campaña de Uber y Lyft generó una división aún mayor en una ciudad que ya luchaba por reconciliar identidades divergentes. Austin, la ciudad que más rápido crece en Estados Unidos, tiene una floreciente cultura tecnológica que ha elevado tanto el perfil internacional como el nivel de vida de la ciudad. Los alquileres y los impuestos inmobiliarios son más altos que nunca, lo que alimenta una tensión constante entre la extraña cultura política de "Keep Austin Weird" [Qué Austin siga siendo rara] y los tecnólogos recién llegados. 

La mayor parte de la masa política de Austin, incluidos los sindicatos, los grupos comunitarios y medioambientales y el periódico Austin Chronicle se opusieron a la Proposición 1. Sólo dos grupos salieron a su favor: el Partido Republicano del Condado de Travis y el Consejo Inmobiliario de Austin.

Durante los días y las semanas anteriores a la elección, cada vez que un ciudadano abría su buzón se encontraba con un puñado materiales promocionales financiados por Uber y Lyft que advertían a los residentes de las consecuencias de votar en contra de la Proposición 1 y pregonaban los beneficios de las dos empresas. La pareja contrató destacados organizadores políticos, inundó las ondas con anuncios y hasta contrató a la estrella de Friday Night Lights Taylor Kitsch (un héroe local) para rodar un anuncio explicando los beneficios de los viajes compartidos y acudiendo al campus de la Universidad de Tejas en Austin para hacerse selfies y animar a la gente a votar a favor de la iniciativa.

Pero en lugar de generar el efecto deseado, el bombardeo mediático aumentó las preocupaciones de los autóctonos de que Austin estuviera siendo acosada por gente de fuera que creía que las reglas de la ciudad no se le aplicaban. "Es posible gastarse ocho millones de dólares para cabrear a una ciudad entera", afirma el consultor político Dean Rindy, que trabajó para derrotar la Proposición 1.

En cuanto Uber y Lyft abandonaron Austin, empezaron a aparecer sustitutos ansiosos por aprovecharse del mercado que, de repente, había quedo abierto de par en par. Los antiguos conductores de Uber y Lyft lanzaron una página de Facebook informal llamada "Arcade City" donde la gente que buscaba un transporte podía publicar su ubicación y destino para que los conductores de la zona pujaran por llevarles en su coche.

Para los nuevos emprendedores que buscaban hacer negocio con los 10.000 conductores que Uber y Lyft acababan de abandonar, era una oportunidad sin precedentes.  En un correo electrónico enviado a los posibles conductores menos de dos semanas después de la votación, el fundador y CEO de Fare, Michael Leto, les dijo: "Nunca creímos que tendríamos una oportunidad así de grande y no dejamos de valorarles ni a ustedes ni a esa oportunidad".

RideAustin es la más innovadora de las empresas que han aparecido en la Austin postUber. Fundada como organización sin ánimo de lucro por dos líderes tecnológicos locales (el fundador de la empresa de software Trilogy, Joe Liemandt, y el CEO de la empresa de intermediación de trabajos tecnológicos Crossover, Andy Tryba), RideAustin se aprovechó del talento de los desarrolladores y diseñadores de Austin para generar un servicio con un enfoque local que no tenía intenciones de convertirse en algo que pudiese desafiar a Uber y Lyft en otras ciudades del planeta. Anunciada dos semanas después del descalabro de la Proposición 1, RideAustin empezó a ofrecer viajes un mes después. El modelo sin ánimo de lucro de RideAustin fue un intento, según sus ejecutivos, de reducir la brecha entre la comunidad tecnológica de Austin y los residentes que repudiaron a Lyft y Uber en la votación. Pero también intentaba asegurar que una ciudad con un tráfico incontrolable, un sistema de transporte público insuficiente y un famoso ambiente de bares y discotecas siguiera disponiendo de un servicio fiable de viajes compartidos. 

El director de participación ciudadana de RideAustin, W. Joe Deshotel, explica: "Fue como una especie de rama de olivo con la que decían: 'Miren, la comunidad tecnológica ha visto algunas heridas abiertas, y vamos a hacer algo por intentar curarlas'. Inviertes en RideAustin porque te importa Austin, vives en Austin y es importante que dispongamos de algo así en nuestra ciudad". Desde su lanzamiento, RideAustin ha recaudado más de 6,5 millones de euros en donaciones, sobre todo procedentes de miembros de la comunidad tecnológica de Austin.

Su servicio de viajes compartidos es muy distinto al de sus gigantes predecesores. La empresa permite a los pasajeros redondear sus tarifas al alza para donar la diferencia a una organización benéfica local (Deshotel afirma que RideAustin ya ha recaudado unos 100.000 euros para organizaciones benéficas) y los usuarios pueden elegir una tarifa dinámica para ponerse los primeros de la lista y asegurarse de que sus conductores sean correctamente compensados. Los residentes han acogido muy bien a la start-up, que realizó su viaje número un millón a finales de febrero y actualmente realiza unos 60.000 viajes a la semana. El crecimiento va al alza: en solo 31 días desde su lanzamiento hizo su viaje número 10.000, y el número 100.000 llegó a los 100 días de su existencia.

Crédito: Steve Floyd (Flickr).

Los casi 100.000 euros recaudados para organizaciones benéficas locales han atraído desde luego mucha atención mediática, y la empresa se asocia con entidades como el Festival Musical de la Ciudad de Austin para mantener un perfil alto. Además, es bastante transparente con sus datos. 

La empresa también retiene la lealtad de los conductores con un claro y favorable sistema de pagos. El conductor Lin Hughs, que ha trabajado para RideAustin, Fasten y Lyft afirma: "Con RideAustin, yo me quedo con todo el dinero lo que salga en pantalla". Y añade que RideAustin es el servicio más rentable para los conductores. El conductor continúa: "Si [la pantalla] dice que recibiré siete dólares, me quedo con esa cantidad al completo. Llega a mi cuenta el jueves. Con Lyft, de lo que visualizabas en pantalla se llevaban casi el 20%". 

El equipo directivo de RideAustin es pequeño (tan sólo seis personas) y sus diminutos costes fijos les están ayudando a alcanzar un hito muy poco común en el negocio de los viajes compartidos: a diferencia de Uber, cuyos pasajeros sólo pagan aproximadamente el 41% del coste de cada viaje, RideAustin se está acercando a la rentabilidad. Sin contar los costes de marketing y operaciones, la red ha empezado a ser rentable en cada viaje. El plan consiste en cubrir los costes operativos con nuevos flujos de ingresos, incluida la publicidad dentro de su app y acuerdos comerciales con eventos que acuden a Austin.

La pregunta para RideAustin es qué pasará cuando aparezca un nuevo rival. Este podría aparecer cuando el resto de empresas aprendan a operar dentro de las regulaciones de Austin o cuando el estado apruebe la nueva regulación propuesta que anularía las normas locales actuales.

Mientras tanto, la empresa sigue acaparando la confianza pública en un momento en el que Uber se enfrenta a una creciente lista de problemas, desde la mala gestión de su plantilla hasta protestas de usuarios a causa de alegaciones de acoso sexual y el comportamiento de la empresa tras la orden ejecutiva que limita la inmigración. Desde finales de enero, se ha informado de que 200.000 usuarios de Uber han eliminado sus cuentas con la empresa, algunos incitados por una campaña con el eslogan #DeleteUber. Deshotel, de RideAustin, concluye: "No se trata sólo de lo que pasó en Austin. Me pregunto cuánto tiempo puede rotar un negocio que depende estrechamente de una alta rotación".

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