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Computación

Un vigilante robótico con un 'look' de diseño intenta caer mejor a los trabajadores

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La 'start-up' Cobalt ha contratado a un famoso diseñador industrial para dar a sus autómatas el aspecto de una escultura vanguardista y que los humanos se sientan más cómodos en su presencia

  • por Rachel Metz | traducido por Teresa Woods
  • 10 Marzo, 2017

¿Se sentiría más cómodo con un guardia de seguridad robótico si este se pareciera más a una sofisticada escultura cubierta por tela que a un androide estéril?

Ese es el razonamiento de la start-up Cobalt, cuyas nuevas fuerzas de seguridad robóticas fueron diseñadas por el conocido diseñador industrial Yves Behar y su empresa, Fuseproject. Dirigidos a patrullar sofisticadas oficinas e interactuar con la gente, los robots de Cobalt se parecen a elegantes piezas de juego de mesa de tamaño humano con tela estirada alrededor de unas costillas metálicas. Una pantalla táctil colocada en uno de sus lados permite a los trabajadores comunicarse con un operador en remoto cuando sea necesario.

El cofundador de Cobalt, que fue uno de los ganadores de los 35 Innovadores menores de 35 globales de 2015 de MIT Technology Review, Travis Deyle, señala: "En general, dan tranquilidad a los empleados. Al igual que un guardia de seguridad está presente todo el tiempo, lo reconoces y puedes hablar con él si tienes dudas, nuestros robots aportan el mismo nivel de interacción", señala 

Deyle y su confundador, Erik Schluntz, que se han especializado en robótica y trabajaron juntos en unas lentillas inteligentes en el laboratorio de investigaciones Google X, lanzaron Cobalt en California (EEUU) el año pasado, pero lo mantuvieron en silencio. Dos prototipos más tarde, ahora han empezado a fabricar la primera versión de su robot y hablan sobre qué es lo que están haciendo.

El primero de los robots de la start-up llegará este mes a algunos clientes, señala Deyle, incluidas un par de grandes empresas financieras y algunas empresas tecnológicas que cotizan en bolsa. Pero se niega a nombrarlas y tampoco quiere especificar el coste del robot, aunque Schluntz dice que "resulta más barato que un guardia [humano]".

Al salir al mundo exterior, estas máquinas se unirán a la creciente horda de robots que ya interactúa con la gente, desde otros robots de seguridad anteriores hasta autómatas que recorren hoteles y calles urbanas.

Foto: Una pantalla táctil en la parte delantera del robot permite a la gente interactuar con él, y un lector de pases puede ser utilizado para la identificación.

De momento, los robots de Cobalt pasarán gran parte de su tiempo solos. Patrullarán edificios principalmente por la noche y durante fines de semana, indica Deyle. Si detectan un intruso o cualquier cosa anómala, como una ventana o puerta que no debería estar abierta, por ejemplo, involucrarán a un operador humano.

Cada robot está equipado con multitud de cámaras, micrófonos, luces y sensores, incluido un LIDAR y cámaras de profundidad para elaborar un mapa de su entorno (que la empresa mejora con datos sobre la ubicación de puertas y ventanas) y un anillo de luces LED en la parte superior del robot que puede señalar cosas como hacia dónde girará el robot. Su batería está diseñada para durar toda la noche, aunque volverá a una estación de carga cada hora para nutrirse. También tiene una pantalla táctil en la parte delantera para que la gente pueda realizar un videochat con un operador en remoto, y un lector de pases para que los empleados puedan identificarse ante el robot. Puede detectar cosas como un cristal que se rompe o gente que lo llama.

Algún día, Deyle espera que el robot llegue a actuar casi como un conserje durante el día, acompañando invitados a la sala de reuniones correcta con un mapa en su pantalla o permitiendo a los empleados notificar cualquier problema que detecten dentro del edificio, como una gotera o una avería en los servicios.

Las preocupaciones cada vez mayores de que la automatización elimine empleos tradicionalmente humanos vuelven con Cobalt y algunos de sus iguales, como Knightscope, que podrían ser considerados como competencia para los guardias de seguridad humanos.

Pero Deyle afirma que los robots están diseñados como ayudantes, no sustitutos, porque permiten que una persona se encuentre, en esencia, en muchos sitios dentro de un edificio a la vez, algo que podría volver más asequible para las empresas que necesiten mantener la alerta en oficinas satélites más pequeñas o en amplios campus, donde podrían no disponer de un guardia humano.

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