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Computación

La NASA pone a prueba el nuevo todoterreno lunar

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Los ingenieros hicieron varios tests con el todoterreno eléctrico en el desierto de Arizona.

  • por Brittany Sauser | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 17 Septiembre, 2009

Si los astronautas de la NASA vuelven a la luna la década próxima, surcarán la superficie lunar con estilo.

El plan actual de la agencia espacial es enviar humanos de vuelta a la luna en 2020, y esto incluye el uso de un nuevo vehículo de exploración llamado Lunar Electric rover (LER). En relación al tamaño de esta pequeña furgoneta, el LER tiene 12 ruegas pivotantes que permiten a este todoterreno moverse en cualquier dirección o girar rápidamente; también incluye una cabina basculante para ver el terrero de cerca; además funciona con baterías y células de combustible.

Esta semana, la NASA completó unas pruebas de campo del todoterreno en Black Point Lava Flow, Arizona, como parte de un evento anual denominado Desert Reseach and Technology Studies (D-RATS). El paisaje desértico—un terreno escabroso de dunas y sujeto a tormentas de arena y cambios violentos de temperatura—es ideal para la simulación de la exploración lunar.

La NASA empezó a desarrollar el LER en 2007. Hoy día “está lo más cerca posible de ser [completamente] operativo,” afirma Michael Gernhardt, astronauta y director del Laboratorio de Fisiología Ambiental del Centro Espacial Johnson de la NASA (JSC) en Houston.

El nuevo todoterreno está presurizado para que los astronautas puedan explorar con seguridad una mayor parte de la superficie lunar. Durante el programa Apollo, la exploración se limitó a la distancia que los astronautas pudieran caminar en sus trajes espaciales en caso de que el todoterreno dejase de funcionar—aproximadamente 9,7 kilómetros. El LER tiene un rango de unos 241 kilómetros puesto que los astronautas podrían permanecer dentro en condiciones seguras hasta que fuesen rescatados por otro todoterreno—la NASA planea tener al menos dos al mismo tiempo en la superficie.

El nuevo vehículo pesa cuatro toneladas, tiene un motor de 20 caballos y puede atravesar colinas de 30 grados y escalar rocas de hasta un metro. “Es una bestia,” afirma Rob Ambrose, ingeniero de robótica humana en JSC, y que trabaja en el LER.

Las 12 ruedas del LER funcionan a partir de dos motores eléctricos y pueden pivotar 360 grados, lo que permite al vehículo moverse de forma lateral, como si fuera un cangrejo. “Si las cosas se complican, tiene un método para escabullirse, y además puede levantar sus ruedas y bajarlas para evitar cualquier tipo de problema,” afirma Ambrose.

El LER es un vehículo eléctrico conectable que utiliza unas tecnologías de baterías similares a las de los vehículos eléctricos comerciales o destinados al consumidor. En la actualidad, utiliza una batería de litio-ion con 125 vatios-hora por kilogramo, aunque el todoterreno final necesitará 200 vatios-hora por kilogramo. Dentro del vehículo existe una bicicleta de ejercicio que los astronautas pueden utilizar para recargar las baterías.

Las pruebas de campo de Arizona fueron importantes tanto para el vehículo como para los astronautas. Los tests “nos dan la oportunidad de desarrollar los requerimientos que necesitaríamos realmente para la exploración, los distintos escenarios de las misiones, como por ejemplo las actividades científicas, y las distintas fases temporales del control de la misión,” afirma Joe Kosmos, director de misiones del D-RATS.

La NASA llevó a cabo un simulacro de misión de 14 días durante el cual dos tripulantes vivieron dentro del todoterreno y sólo salieron, poniéndose los trajes espaciales, para ejecutar paseos espaciales simulados. Además de evaluar el rendimiento del todoterreno, Kosmos afirma que el objetivo era también evaluar las condiciones para los astronautas. Los investigadores del D-RATS también pusieron a prueba cómo los distintos escenarios de comunicación—continua, limitada y en tiempo no real—afectaban a la productividad de la tripulación.

Los así llamados “trajepuertos” permiten a los astronautas entrar y salir de sus trajes sin ni siquiera tener que meterlos en el vehículo, dejando la cabina libre de polvo y contaminantes. En la parte de atrás de la cabina se abre una escotilla, y el sistema o paquete de respiración artificial sirve como puerta de entrada para que el astronauta pueda salir del traje y entrar en el vehículo. Esto también significa que los astronautas se pueden meter en el traje en menos de 10 minutos, algo realmente significativo si se compara con las seis horas que tarda este procedimiento en la Estación Espacial Internacional.

La cabina del LER, que igualmente hace las funciones de resguardo contra tormentas de polvo o el sol, también se puede desenganchar. En ese caso, los astronautas pueden utilizar la base del todoterreno, llamada Chariot, para la exploración o para llevar grandes cargas explosivas. El Chariot se puede conducir por astronautas o se puede manejar de forma remota.

Durante la misión simulada, el todoterreno cubrió un total de 142 kilómetros y llevó a cabo un simulacro de rescate de miembros de la tripulación “perdidos”, utilizando un nuevo software de navegación para encontrar a los astronautas en menos de una hora. El LER se acopló con un segundo todoterreno, llamado Athlete—un vehículo para subir cargas pesadas y que se operaba de forma remota. Un tercer todoterreno, llamado K-10, se utilizó para explorar la zona de pruebas unos cuantos meses atrás, analizar el área, hacer un mapa, obtener datos y planear las tareas del LER.

“Hemos llevado a cabo con éxito nuestra misión de 14 días y hemos demostrado que dos miembros de la tripulación se pueden mantener dentro del vehículo eléctrico durante todo ese periodo de tiempo,” afirma Kosmos.

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