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¿Es posible hacer que la red de internet inalámbrica sea neutral?

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El nuevo problema de la FCC: regular la “imparcialidad” de las ondas.

  • por David Talbot | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 30 Septiembre, 2009

Cada torre de telefonía móvil lleva consigo un software organizador que decide la rapidez del flujo de los correos electrónicos, videos y fotos desde y hasta los aparatos inalámbricos.  Hoy día estos organizadores están programados, al menos en parte, para asegurarse de que el tráfico de internet que resulta más rentable se mueva a gran velocidad. No obstante, y bajo las próximas regulaciones para la “neutralidad de la Red” de la Comisión de Comunicaciones Federal (FCC, en inglés), los proveedores de servicios inalámbricos puede que tengan que prestar más atención a un factor adicional: la imparcialidad.

“A veces estos organizadores (inalámbricos) están diseñados para maximizar la tasa de transferencia, en vez de la imparcialidad,” afirma Dipankar Raychaudhuri, director de Winlab, un laboratorio de investigación de internet en la Universidad Rutgers. “Por ejemplo, puedes maximizar la tasa de transferencia hacia alguien que tenga una buena señal—favoreciendo a los usuarios que tengan una señal alta frente a los que no la tengan—por lo que se conseguirían mayores ingresos.”

La semana pasada, y en cumplimiento de una de las promesas electorales de Obama, el Presidente de la FCC, Julius Genachowski, anunció durante un discurso que propondría las regulaciones para la neutralidad de la red. Estas reglas promocionarían internet como un campo de juego igualado, y prohibiría a los proveedores de servicios decelerar o bloquear el acceso a páginas web o aplicaciones. El borrador de las normas será distribuido el mes que viene, aunque Genachowski dejó claro que tanto las tecnologías por cable como las inalámbricas están en el punto de mira. “Es esencial que internet en sí mismo siga siendo un lugar abierto, sin importar quién lo use,” afirmó, añadiendo que “la forma en que se apliquen los principios puede que difiera dependiendo de la plataforma de acceso o la tecnología.”

No obstante, asegurar la neutralidad de la red a través de las ondas será más complejo. “No me he posicionado en cuanto a la neutralidad de la Red,” afirma Raychaudhuri, “pero este sería un interesante problema técnico que habría que intentar resolver.”

La complejidad de la situación viene ilustrada por un reciente altercado en el espacio inalámbrico. La FCC está investigando una reclamación de Google que afirma que su aplicación Google Voice fue rechazada injustamente del App Store para el iPhone de Apple. AT&T, proveedor del servicio iPhone, devolvió la pelota escribiendo una carta a la FCC en la que afirma que la aplicación de voz de Google bloquea las llamadas a algunas áreas rurales donde a Google le costaría más dinero llevar a cabo la conexión.

No está claro aún si Google Voice—que une tanto internet como las conexiones de teléfonos fijos—podría estar incurriendo en alguna violación de las normas existentes. Aunque las compañías telefónicas tradicionales no pueden por ley bloquear las llamadas a lugares de remoto acceso, las aplicaciones de telefonía de internet aún no se enfrentan a unas leyes similares.

Y como sabe cualquier usuario de teléfono, la calidad del servicio depende de lo cerca que estén las torres de telefonía móvil más próximas, de cuántas personas estén usando la red y una serie de factores. El número de iPhones en servicio actualmente está provocando congestiones de tráfico en la red de AT&T, y “esto le ocurrirá a todos los operadores a medida que los smartphones y el tráfico de datos crezcan rápidamente,” señala Raychaudhuri.

Definir y regular la “imparcialidad” relativa al tráfico inalámbrico de internet es inherentemente difícil, afirma Mung Chiang, ingeniero eléctrico de Princeton que trabaja en algoritmos de acceso a banda ancha. “La noción de la congestión—lo que es, con qué frecuencia ocurre, a quién hay que culpar—es mucho más difícil de definir,” en comparación con las conexiones a internet a través de cables en tierra, afirma. “¿A quién vamos a culpar cuando alguien cercano a una torres reciba potencia y elimine a otros usuarios, incluso en el caso de que no se esté descargando películas?”

Sea como sea el modo en que la FCC decida definir la neutralidad de la Red, Chiang afirma que el espectro de regulación gravita con fuerza hacia los negocios inalámbricos de internet. “Como ocurre con otras industrias, la incertidumbre es lo peor de todo,” afirma. “La utilización de las torres, la construcción de carreteras y la estandarización del nuevo equipamiento es algo muy a largo plazo, con una gran inversión de capital. Si la gente desconoce lo que va a ocurrir, eso provocará un efecto disuasorio en el gasto de capital, y por regla general eso no es bueno.”

La idea de la neutralidad de la Red no es algo nuevo. En 2005 la FCC publicó unos principios—aunque no eran regulaciones formales—afirmando que los consumidores tienen derecho a acceder los contenidos legales de internet y los servicios que deseen. No obstante el asunto llegó a un punto crítico el año pasado cuando Comcast empezó a decelerar el tráfico peer-to-peer de algunos clientes—es decir, el intercambio de consumo de ancho de banda de música y video directamente entre los discos duros de los ordenadores de los usuarios. La FCC reguló que Comcast tenía que abandonar dicha práctica. Comcast fue a juicio, retando a la autoridad de la FCC ante la ausencia de regulaciones formales.

En respuesta al discurso de Genachowski, la industria inalámbrica ha tardado poco en asegurar que no hay ningún problema que deba ser solucionado. AT&T sugirió que el mercado inalámbrico altamente competitivo—cinco operadores con más de 10 millones de clientes y 10 operadores con cuatro millones o más—proporciona un servicio de la más alta calidad. “Hoy día, los consumidores americanos disfrutan de la gama más amplia de servicios y dispositivos innovadores, los más altos niveles de uso, los precios más bajos y las opciones más competitivas de cualquier mercado de telefonía móvil en el mundo,” afirmó un comunicado de la compañía, añadiendo que “nunca nos ha preocupado la revelación o la transparencia de las decisiones en cuanto a la administración de la red siempre y cuando los requerimientos sean razonables.”

Este tipo de afirmaciones por parte de la industria no significan que los intereses privados no puedan acabar excluyendo a los públicos, afirma John Palfrey, profesor de la Escuela de Abogacía de Harvard y codirector del Centro Berkman para Internet y la Sociedad. El riesgo, añade, es que las grandes compañías mediáticas intenten “solucionar el debate en cuanto al copyright mediante la modulación del ancho de banda u otros medios técnicos,” o que los ISPs (proveedores de servicios de internet) restrinjan ciertos tipos de discursos, como se hace de forma común en otros países. “Sin la neutralidad de la Red,” afirma Palfrey, “la red pública más importante en la mayoría de las vidas de las personas podría verse dominada por los intereses públicos. El desfile de horrores que podría producirse es interminable.”

Incluso los partidarios de la neutralidad de la Red como Palfrey, no obstante, señalan que la tecnología avanza más rápidamente que el gobierno. “El truco consistirá en decir ‘¿Puedes hacer un borrador de esas leyes de forma que promuevan la innovación por encima del medio a largo plazo, no sólo en términos inmediatos?’” afirma. “Cualquier tipo de regulación tendrá que ser revisada en cinco o diez años.”

Jon Crowcroft, profesor de Sistemas de Comunicación en la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, teme que la intromisión reguladora acabe aumentando los costes de forma inevitable. “Personalmente me decepciona que una agencia reguladora quiera entrar en el ciclo. Normalmente las regulaciones son necesarias cuando se da un fallo en el mercado,” afirma. “Aunque hoy ocurren muchas anomalías, normalmente están localizadas de forma temporal y geográfica, y habitualmente acaban formando un tipo de red neutral general.”

Añade: “Si alguien se ve obligado a instalar tecnología adicional para dar apoyo a la base de clientes existente, eso acabará incrementando el coste de tus componentes, probablemente en una cifra muy alta. Ese sería un efecto muy negativo.”

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