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Energía

Holanda, el país que se malcrió con sus propios recursos, ahora es un ejemplo renovable

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Con sólo un 6% de energía procedente de fuentes verdes y las graves amenazas climáticas que se ciernen sobre un país a nivel del mar, Holanda está haciendo un esfuerzo titánico por proteger sus recursos y aumentar su cuota de energía limpia

  • por James Temple | traducido por Teresa Woods
  • 31 Mayo, 2017

Foto: El gobernador de California, Jerry Brown, saluda a la ministra de medioambiente de Holanda, Sharon Dijksma, en la cumbre "El clima es un gran negocio".

Este mes, Holanda ha completado uno de los parques eólicos más grandes del mundo. Y al mismo tiempo, los crecientes apoyos a este tipo de energía por fin están consiguiendo que el país se acerque a cumplir sus objetivos de energía renovable.

El parque eólico Gemini tiene 600 megavatios de capacidad y opera 150 turbinas en el Mar del Norte, lo que permitirá dar servicio a unos 1,5 millones de residentes. Y el país está construyendo varios parques eólicos importantes más, lo que aumentará su capacidad eólica total hasta alcanzar casi 4,5 gigavatios para 2023 (ver El Mar del Norte cambia sus explotaciones petrolíferas por energía eólica marina).

La ministra holandesa de Medioambiente, Sharon Dijksma, afirmó a  MIT Technology Review esta semana: "Como país, teníamos una fuerte dependencia de combustibles fósiles, y nuestro camino hacia las renovables ha sido pedregoso. Así que este Gobierno decidió que necesitábamos acelerar el ritmo".

Desde luego, Holanda tuvo que esforzarse mucho para cumplir con el requisito europeo obligatorio y el pacto del Clima de París (Francia) de alcanzar un 14% de energías procedentes de fuentes renovables para 2020. En Holanda, actualmente este porcentaje sólo alcanza el 6%, una cifra bastante insignificante frente a la mayoría de sus iguales europeos.

Foto: El parque eólico Gemini incluye 150 turbinas en el Mar del Norte.

Dijksma añadió: "Cuando tienes suficiente gas bajo tierra, no te esfuerzas tanto en buscar otra cosa. Nuestra abundancia de recursos naturales nos ha malcriado".

La apuesta holandesa por la energía eólica marina tiene bastante lógica para un país que no tiene un clima demasiado soleado ni mucho suelo disponible, pero está pegada al Mar del Norte, conocido por sus fuertes vientos. Durante la pasada cumbre El Clima es un Gran Negocio, Dijksma destacó el esfuerzo holandés en renovables, y calificó su estado actual de punto intermedio hasta completar la misión de impulsar la colaboración con el estado sobre temas climáticos y energéticos.

Durante su presentación, hizo hincapié en que la transformación verde está estimulando las oportunidades económicas en lugar de empeorarlas, como señala un informe de McKinsey & Co. El análisis descubrió que reducir el 95% de las emisiones de carbón podría generar 45.000 empleos durante las próximos dos décadas. Se espera que los proyectos eólicos generen unos 10.000 empleos para 2020. Además, el nivel de apoyo gubernamental requerido para avanzar está disminuyendo rápidamente. Además, el país anunció en enero que todos sus trenes eléctricos ya se alimentan de energía eólica al 100%, lo que se ha cumplido un año antes de la fecha programada.

Cuando se trata de oportunidades de negocio generadas por el cambio climático, la mayor ventaja competitiva de Holanda se basa en la adopción. Los Países Bajos tienen décadas de experiencia en la construcción de diques, presas y otras infraestructuras para protegerse de las inundaciones, especialmente después de las tormentas del Mar del Norte de 1953 que mataron a casi 2.000 ciudadanos. Los planificadores urbanos que trabajan para contrarrestar la subida del nivel del mar en ciudades de todo el mundo han estudiado los creativos trabajos de canalización de aguas y de almacenaje de Ámsterdam y Rotterdam (Holanda), como sus plazas hundidas y garajes que se convierten en cuencas hidrográficas durante las inundaciones.

Del mismo modo, la empresa holandesa de ingeniería Arcadis ha apoyado a ciudades de Estados Unidos después de sufrir catástrofes naturales para reforzar sus defensas contra las inundaciones en Nueva Orleans tras el huracán Katrina y en Nueva York tras la supertormenta Sandy (ver La subida del nivel del mar eleva negocios y fomenta la innovación urbanística). Pero las proyecciones para la subida del nivel del mar han aumentado mucho, lo que implica un reto continuo para un país en el que alrededor de la cuarta parte del territorio se encuentra debajo del nivel del mar. De forma notable, esa misma área es responsable del 60% del producto interno bruto.

Dijksma señaló: "[Si se produce una gran inundación], sufriríamos un colapso masivo, el país se rompería pedacitos y la economía se desplomaría. Así que tenemos que luchar en contra de este escenario de Armagedón".

Holanda ha fijado un plan a largo plazo, y está reservando miles de millones de euros para proyectos de infraestructuras. Estas iniciativas incluyen la protección de las costas y el interior frente a inundaciones con estrategias como ensanchar los aliviaderos de ríos, esculpir las valles y construir dunas.

Pero mientras Holanda realiza una fuerte inversión para ahuyentar amenazas climáticas existenciales y transformar su sistema energético, en sintonía con otras iniciativas verdes del viejo continente, al otro lado del océano, el presidente de EEUU, Donald Trump, cuestiona la realidad del cambio climático y amenaza con retirar al país de los acuerdos de París. La ministra holandesa considera que eso "sería un enorme golpe para todos nosotros", y añadió: "[EEUU] es el segundo país más contaminante a nivel mundial, así que está en juego la cuestión de noblesse oblige [la nobleza obliga], perdonen mi francés".

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