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Biomedicina

Se buscan voluntarios dispuestos a sentir dolor

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23and Me, especializada en pruebas genéticas, ha pedido a sus clientes que hagan un experimento casero para averiguar cuánto tiempo aguantan con las manos metidas en agua fría. El objetivo es entender los vínculos genéticos del dolor

  • por Emily Mullin | traducido por Teresa Woods
  • 06 Junio, 2017

Hace poco, Brian Pardy sumergió sus manos en agua prácticamente helada y las mantuvo allí durante dos minutos y medio. Estaba haciendo un experimento casero bajo las órdenes de la empresa de pruebas genéticas 23andMe, que se lo está pidiendo a sus clientes. Pardy compró su primera prueba de 23andMe en 2012.

"Fue incómodo y un poco doloroso, pero nada en comparación con llevar guantes húmedos y recoger nieve durante una hora a 23º C  bajo cero", dice Pardy, que vive al noroeste de Vermont (EEUU). La resistencia habitual de la mayoría de la gente para aguantar con las manos en agua casi helada es de unos 100 segundos, según 23andMe.

El experimento que realizó Pardy se conoce como una prueba de presión en frío y es una de las muchas que usan para medir la tolerancia de una persona al dolor. Forma parte de un nuevo estudio de la compañía que buscará los vínculos genéticos de la tolerancia al dolor y es su primera incursión en los experimentos caseros.

23andMe ha lanzado otros estudios sobre trastornos médicos como la depresión, la fertilidad y el síndrome del colon irritable mediante encuestas sobre cosas como el historial de salud, el estilo de vida y la dieta de los participantes (ver La voluntad de los clientes de 23andMe desenmascara los genes de la depresión). El del dolor también incluye dos encuestas sobre la tolerancia y el historial de dolor, pero esta es la primera vez que pide a la gente que haga un experimento por su cuenta y autoinforme de los resultados.

La directora de servicios de investigación de 23andMe, Carrie Northover , dice que el objetivo consiste en "comprender los factores genéticos asociados con la experiencia de dolor y la respuesta a los medicamentos que ayudan a aliviarlo". Otros estudios anteriores sugieren que hay múltiples factores genéticos relacionados con el dolor crónico, y que ciertos grupos de personas parecen sufrir dolor con más frecuencia que otros.

23andMe tiene alrededor de dos millones de clientes que han pagado entre 90 y 180 euros por recibir el perfil de un subconjunto de sus genes gracias a muestra de saliva. Alrededor del 85% de esas personas ha consentido que sus datos sean utilizados para la investigación, de acuerdo con la compañía, lo que está permitiendo que 23andMe realice grandes estudios sobre los fundamentos genéticos de ciertos rasgos y enfermedades (ver 23andMe vende datos para la búsqueda de drogas). Las personas que participan en el estudio del dolor han de firmar otro formulario de consentimiento, algo que Pardy explica que quería hacer porque sufre de dolor de espalda. Afirma que le encantaría una encontrar una cura, en lugar un medicamento que se limite a aliviar los síntomas.

Northover afirma que la empresa tiene planes incluir a 20,000 estadounidenses para realizar las dos encuestas sobre el dolor y esperan que al menos 10.000 de ellos completen la prueba de presión en frío durante el próximo año. Pero no quiso dar detalles sobre qué harán con los datos, más allá de mencionar que los resultados "podrían ayudar a desarrollar un enfoque más personalizado para los medicamentos para el dolor". 23andMe se ha asociado con la farmacéutica alemana Grünenthal para este estudio.

El vicepresidente de medicina del dolor del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (EEUU), Ajay Wasan, señala que la prueba de presión en frío sólo es una de las posibles formas existentes para medir el dolor. Hay otras opciones, como medir la tolerancia de una persona al calor, a los pinchazos y a la presión. "El problema es que ninguna de ellas realmente muestra la sensibilidad general al dolor de forma precisa ni tiene una alta correlación con el dolor crónico clínico de una persona ni con su respuesta al tratamiento", explica.

Wasan opina que los investigadores deberían estudiar "todo un conjunto de estímulos" para entender bien el umbral de dolor de una persona. Señala que su propia tolerancia al dolor varía en función de la prueba. Por ejemplo, solo puede aguantar unos 30 segundos la prueba de presión fría, pero su tolerancia a otros tipos de dolor como el calor y la presión es mucho mayor.

Este tipo de pruebas son comunes en las consultas médicas. Wasan no conoce ningún estudio publicado en el que mucha gente se haya practicado una prueba de presión en frío en casa. Y el hecho de que los resultados provengan de los propios pacientes podría sembrar dudas sobre la veracidad de los datos.

Pero el director general de la organización sin ánimo de lucro Sage Bionetworks, John Wilbanks, cree que si el estudio se diseña de forma correcta, los resultados proporcionados por los pacientes pueden resultar fiables. Wilbanks ayudó a definir algunos de los primeros estudios para el ResearchKit de Apple, una plataforma de software médico lanzada en 2015 que permite a los investigadores recopilar datos de salud sobre las personas de forma remota.

Un estudio publicado en marzo en Nature Biotechnology encontró que la combinación de la plataforma de Apple junto a una aplicación de smartphone era bastante precisa para recopilar datos de pacientes asmáticos, frente a los estudios de pacientes existentes. En el estudio de 23andMe, los usuarios deben acceder a una interfaz que les cronometra mientras hacen la prueba de frío. En lugar de parpadear, el "temporizador" está diseñado para marcar el ritmo, lo que debería disuadir a la gente de tratar de "ganarle al reloj", explica Northover. Sin embargo, eso no impide que los participantes proporcionen datos falsos.

23andMe no sabrá lo que pasa hasta que aumente el número de personas que decide someterse a la prueba. La compañía analizará los datos a mitad de estudio para asegurarse de que los resultados son válidos. Northover estima: "La distribución de nuestras respuestas debería ser similar a la literatura ya publicada".

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